Hoy releyendo a Kirmen Uribe, rescato la genial frase que me
cautivó, es más, tuve la oportunidad de preguntarle en persona si se lo habían
dicho realmente o era una licencia poética, y si, si, se lo dijeron realmente:
“Vuestra lengua
parece el mapa del tesoro”, me descubrió. “Si desenfocas el resto de las letras
y percibes sólo las x parece como si te guiaran por la ruta del tesoro.”
Me pareció que aquello era lo más bonito que se podía decir de un idioma que no conoces, que se asemejaba a un mapa del tesoro.”
Me pareció que aquello era lo más bonito que se podía decir de un idioma que no conoces, que se asemejaba a un mapa del tesoro.”
Claro está que si quiero volver a casa, a mis orígenes tengo
que desempolvar algo de ese mapa del tesoro y en ello ando redescubriendo
palabras que me suenan a música, a lluvia, a tiempos felices. Lo mejor es tener
con quién practicarlo para que me vayan corrigiendo y para poder ampliar
vocabulario y con ello es como si diese un pasito más acercándome a ese destino
que perdí de vista, mi casa pequeña con una cafetera muy grande y siempre llena
de amigos. Amigos que te sueltan espontáneamente “no me das miedo, elementa”
cuando les pregunto si saben donde se meten llevándome a descubrir la cuesta
Moyano en la capi de la
República, o el que me llama calamidad por decir que vivo
siempre al filo del abismo, luego lo arregla diciendo que soy una superviviente
nata. Algún día tendré que hacer repaso de todos estos apelativos que me van
calzando y que tanta ilusión me hace redescubrir, aunque aún me falte el que me
regalaba el pequeño saltamontes o el roja de…, o el de la norteña brumosa y
tantos otros, el de….. si, mejor no paso lista, ¿para qué? voy a disfrutar de
los que si están, de los que estuvieron y vuelven a estar, que no sé si son
pocos o muchos pero si los mejores y los que me hacen vivir momentos
sublimes!!!




















