Al fin la lluvia ha hecho acto de presencia, después de
tanto tiempo echandola de menos, aparece a traerme recuerdos
de días felices y mientras veo escurrir
las gotas por mi cristal, aferrada a mi taza de café escucho ese sonido tan
familiar que me envuelve y me susurra
que me espera de vuelta en casa, que ya estoy tardando en volver a disfrutarla,
que allí todo está listo y espera por mi, pero que mientras llega ese añorado y deseado reencuentro, no me olvide de
salir a mojarme, de saltar en los charcos, de mirar hacía arriba y sentir el
viento y la lluvia en la cara, de sonreír y ser una boba feliz.

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