lunes, 7 de octubre de 2013

Las vidas que he vivido



Haciendo mía la frase de Borges, me jacto de las vidas que he vivido… y es que cada día me reafirmo más en que mi tiempo no lleva el ritmo que él de los demás, que he tenido que ser muchas “yo” para llegar donde estoy ahora, siempre empezando, ahora vivo aquí ahora vivo allí,  ahora con pareja ahora sin ella, ahora con familia ahora sin ella, ahora feliz ahora infeliz, y todo eso en un corto espacio de tiempo, claro, no siempre da tiempo a asimilar tanto cambio, ni  asumir la cantidad de gente que entra y sale de mi vida como si hubiera una puerta giratoria a la entrada de la misma.

Así que tras una temporadita (unos pocos días) en plan asceta, intentando entender algo de lo que me va pasando, que no sé ya ni para que lo intento porque mis experiencias escapan a cualquier lógica, no sirven para ser racionalizadas, simplemente son para ser vividas y recordadas, la parte que merece la pena, claro está, para el resto ya está mi desmemoria cada día más recurrente. Como decía, tras unos días muy cortos y unas noches muy largas, llega el fin de semana, donde por fin puedo parar un poco a coger aire y es cuando viene el momentito de bajada, momentito que no puedo permitirme, así que la noria se pone en marcha ella sola y de repente mi vida vuelve a girar y vuelve a entrar la luz. Esta vez de la mano de una colega, de esas que nunca me faltan, que se presenta en mi casa con unas cervezas, y un querer arreglar el mundo con charlas de todo tipo desde la situación actual, independencias o no, parejas o no, y temas diversos hasta notar los efluvios del poco alcohol, para lo que he quedado un par de cervezas, más bien una y media y casi acabo para el arrastre, pero feliz…

Y para completar el fin de semana me voy a pasear con otra colega mientras filosofamos sobre la vida y las diferentes maneras de ver y sentir las mismas cosas las personas y empiezo a sentir como mis alas empiezan a desuntemecerse, y ya con algo tan simple como tomar algo (esta vez un café, por si las dudas) sentadas en una terraza, sin prisas, sin agobios y recuperando semanas de abismo, acabo de reconciliarme con mi vida, sin importarme que me diera medianoche allí en la calle y sin haber currado en toda la tarde.

Total, que hoy me he levantado pensando por medio segundo que lo mismo podría adaptarme a vivir aquí, más cuando veo al que he parido que empieza a organizar su vida aquí, a pesar de que como yo está soñando con volver a casa, a un lugar más incivilizado y más agreste, y por medio segundo el también duda, hasta que la casualidad nos coloca una canción que hace que los dos digamos al unísono, nahhhhhhhhhhhhh

Acabo la tarde con Osho que comparte mesita de espera junto con Oscar Wilde, y por fin opto por leer un poco antes de anteponer las jodidas responsabilidades y el curro a destajo, y me encuentro con esta perla para acabar de reconciliarme con mi vida:

…Entonces uno sabe lo que es quemar la antorcha por ambos extremos a la vez. Un simple momento de esa intensidad es más gratificante que toda una eternidad de vida mediocre…….

Y si algo puedo decir es que he tenido varios momentos de gran intensidad para bien y para mal, y que aún me quedan muchos por vivir, así que ahora lo que toca es esperar para ver con que me sorprende la nueva semana….


No hay comentarios:

Publicar un comentario