martes, 24 de noviembre de 2015

Continuará...¿Continuará?



Será que al fin y al cabo la vida es puro juego, y decido abandonarme a él y vivir absurdamente, cual una Alicia cualquiera de un lado al otro del espejo ¿Qué más da? Y no dejo de poder ver la irónica metáfora que tiene el vivir en una ciudad plagada de puentes que te acercan una orilla a la otra, ahora estoy en una, ahora paso al otro lado, y me quedo un rato del lado donde te desenmascaras de esa trascendencia y ese ser de provecho que quieren regalarte con la edad, una capa tras otra con cada año, y me dedico a jugar y para ello nadie mejor que tú, al fin y al cabo ¿Qué mejor pareja de juegos y descubrimientos? Descubrimiento de uno mismo, de ese interior en expansión por explorar, de la música que le pone banda sonora al juego, las letras que se entremezclan con el guión, los paisajes que le ponen fondo, y claro está que siguiendo con la referencia a los puentes de mi ciudad, podemos transmutar uno por otro y volver a dar nuevo sentido a la frase, “y era tan natural, cruzar la calle, subir los peldaños del puente…” y poder seguir reescribiendo los capítulos de una realidad paralela… un segundo, dos segundos y ahí estás: “Joder norteña, ¿ que sentido tiene seguir un juego acabado y caducado? Game Over” Suspiro mientras contesto al aire, “Veo que continuas con tu querencia a la lengua de la Reina Madre y será que siempre me he resistido a un fin, soy más de continuará, y que coño, que algún rincón tengo que reservar para no crecer del todo, o mejor dicho crecer para dentro no para fuera. (Vale si, lo mismo podría decir también que casi te echo de menos, pero sólo casi, y esto negaré siempre haberlo dicho y que no soy yo la que irrumpe descaradamente en sueños ajenos y ya sabes, si no puedes con el “enemigo”…).

-. ¿Un café?
-. Mientras sea sólo…
-. Tic, tac, tic, tac
-. Siempre tan manipuladora pero no lo vas a conseguir
-. Ya, malos tiempos para la poesía
-. Horribles, ¿no ves la que está cayendo?
-. Sí, pero sabes que a mi siempre me ha encantado mojarme.
-. Pues disfruta de tu lluvia, pero mejor en silencio y sin remover los posos del café ¿no crees?
-. Yo creo, si creo, yo creo en…. Creo que mejor cruza al otro lado y procura cerrar del todo al salir

domingo, 22 de noviembre de 2015

Direcciones prohibidas



Reconstruyendo mi nueva vida con retazos felices de pasado, un pasado remoto donde tú no existías pero ahora persistes en estar, volviendo a revivir sensaciones antiguas que traigo al presente donde te autoinvitas como nota discordante, afortunadamente recupero paisajes, sonidos, situaciones, gente, y vuelves a colarte a curiosear en una vida que me pertenece sólo a mi e intento mantener la cordura en tal insensatez y te aparto de un soplo, ya está bien, y cuando creo que esta vez ya lo he conseguido, que al fin has vuelto a estarte quietecito en la posición que te corresponde y me siento al fin como pez en el agua en mi norte y no como flor de plástico en un escaparate en tierra ajena (Sigo con los guiños a autores que merecen la pena leer o sentir  o..) vuelve un sonido del oeste en forma irónica y decido volverme sorda, pero nunca conseguiré ser muda, así que en una demostración de la poca lucidez que me queda ya con este asunto, le lanzo al viento un “Veo que siguen gustándote las direcciones prohibidas!!!!” entre amenazante y desesperado, y me quedo tranquila, un segundo, dos segundos, hasta que evidentemente llega la contestación burlona “A mi no me atribuyas tus locuras ¿no será a ti a quién le gustan?” Empiezo a contar hasta diez a ver si llego a tres…


domingo, 15 de noviembre de 2015

Y mientras tanto...



Tropiezo de boca con esta reflexión: “Uno puede ver la vida sembrada de dificultades que evitar, o como un vasto terreno de juego que ofrece en cada rincón una experiencia enriquecedora que llevarse.” Todo este largo tiempo he estado pasando de desenquistarme de la primera visión para adentrarme  en el juego y su vasto tablero y ahora, que pese a lo duro de la metamorfosis,  he conseguido que cada situación o cada rincón sea una experiencia enriquecedora, a veces, voy considerando tan natural el recuperar a mi compañero de juegos, aún sin citas precisas, aunque tenga que cerrar los ojos para ello (no podía resistirme al guiño para el tío Julio) y sumergirme en realidades paralelas inexistentes, que ya ni me asombro cuando me veo sonriendo ante tus mordaces comentarios y mandándote donde te mereces. Y es que eras bueno, muy bueno en el juego y aún no he encontrado quién te dé la réplica, a ratos voy practicando aquí y allí pero cuando has aprendido con el mejor (espero que puedas alcanzar a tu ego en la subida) no sirven sucedáneos. Tantos libros por comentar, tantas canciones, frases, fotos, rincones, casualidades, personajes y personajillos, mensaje encriptados…. No pierdo las ganas (traducido, ardo de ganas) de tropezarme con otro buen jugador que sepa darme la réplica y ponerme en mi sito cuando me desvío de la jugada, pero mientras tanto…. Mientras tanto sigo invitando y dejo pagadas un par de cervezas en cierto bar que amenaza derribo por si en algún momento podemos retomar la partida, o empezar una nueva, pero ahora ya sabes, mas viejos, más sabios, más primos, lo de crecer….(El primo Joaquín que tenía envidia de los guiños) pues lo de crecer tendría que comprobarlo porque si soy honesta no sé si prefiero quedarme con el tesoro acumulado y sentirme más que agradecida mientras encuentro otro jugador de la talla o exponerme a que le de la luz bajo un nuevo prisma y darme cuenta que mi imaginación lo ha agrandado y simplemente brillaba y parecía tener valor por las circunstancias del momento, algo que no sé si tendría valor para comprobar. Y por supuesto todo esto en el rincón de las realidades paralelas, que es donde se juegan  las partidas oníricas, en la otra realidad, la de las montañas del norte donde la lluvía es de verdad, prefiero seguir jugando a ser espíritu libre...

jueves, 5 de noviembre de 2015

Infinito absurdo o viceversa



Torbellino de montes y montañas, montañas y montes me  rodean cautivando mi vista y llenando todos los espacios, espacios cambiantes teñidos de colores de otoño, los observo mutar estática desde mi pequeña casa con esa gigante cafetera siempre llena para los colegas y las conversaciones imposibles y… tantos años de rodaje y vagabundeo por ciudades ajenas donde sentirme extraña y faltarme el aire para al fin volver al punto de partida, ciudad-hogar-antes-ahora-siempre que me envuelve y protege ofreciéndome lo mejor de ella en continuo alarde, me siento cual hija pródiga con una sonrisa estúpida y perenne en mi cara y en mi alma, ¿por qué? Pues porque sí, sé que pertenezco a este lugar igual que el lugar me pertenece a mi en perfecta simbiosis. Intento ponerle banda sonora a este momento “reconciliación con el mundo y conmigo y con mi vida” con Robe susurrándome al oído a través de los auriculares mientras me pierdo en ese espacio infinito que abarca mi vista, “Puede que ni me siente bien, ni me sirva de consuelo, saber que nunca va a volver y que todo ha sido un sueño” … salgo del trance inmediatamente, quita, quita, cambio rápido de canción, siguiente “Aunque ya no esté tengo mis razones para ver que hay ocultas conexiones”…a la mierda, lanzo lejos de mi los auriculares, ya ni intento probar con otra, mejor sin música pienso, mientras creo escuchar lejana una risa burlona, ¡Que te den! Y tras el arrebato momentáneo y consiguiente expulsión del invasor de mi espacio, vuelvo a centrarme en mi torbellino de montes y montañas, montañas y montes hasta un infinito absurdo ¿o era el absurdo infinito lo que había que romper?