Me fastidian (con jota) los días tan normales como otros
cualquiera, más bien el acordarme de ellos y todo lo que conllevan, cuando mi
memoria me ha estado jugando tan malas pasadas que había borrado hasta las cosas más imprescindibles de recordar, aunque por
suerte gracias a volver a tener contacto con la gente que ha acompañado mi vida
que súbita y casualmente van apareciendo de nuevo en el camino, voy recuperando poco a poco el hilo conductor
de lo que he vivido y de mis mejores momentos antes de llegar al encefalograma
plano. Imagino que sean las casualidades que continuamente y aunque quiera
evitarlas y esconderlas hacen que vuelva la vista, pero me parece algo tan
obsesivo, morboso e incluso ridículo que no lo entiendo y mira que me considero
alguien racional, si, vale, que tengo mis momentos de locura y mis impulsos
incontrolados, pero esos se me pasan en 5 minutos y después soy capaz de
rebobinar, masticar y recuperar el sentido. Y no es normal que ahora que si
puedo sacar la mano por la ventana y sentir la lluvia y que mis días están
plagados de gente real que si que están y me cuidan y me consienten y me
valoran y…. no consiga arrancar de mi cabeza el acordarme de un día como hoy.
A ratos pienso que con la distancia que da el tiempo, la
perspectiva y las experiencias vitales que me han tocado pelear, estaría bien
recuperar la relación de colegas de una forma racional y pausada, poder
ponernos al día como hacen los buenos amigos ( o los primos, por muy primos que
hayan sido)cuando se reencuentran y darnos cuenta que fue el momento y las
circunstancias las que me hicieron desvariar y que realmente solo queda el poso
tranquilo de todo aquello , pero visto el panorama de cómo encierro las cosas
bajo 8 candados y se descontrolan solas, mucho mejor quedarse con la duda y
seguir en el intento de alejarse lo más rapidito posible y seguramente si lo
pensara bien, agradecería todas las ventanas cerradas para evitar la tentación
del fisgoneo y de remover una vez y otra un lodo que ya debería de haber
secado.
Y evidentemente no va a haber NO regalo, me niego a dedicar
más espacio a quién debería haber quedado en un pasado de bonito recuerdo y no
en un presente donde no pinta nada, además siempre fue en ese blanco y negro
que nunca supe apreciar en la misma medida porque yo quiero todos los colores,
todos los matices, así que los no regalos se los dedico a quienes los merecen
de largo, a quienes me hacen recordar, emocionarme, recuperar quién era, vamos,
lo de siempre y no dedicar un espacio a un tiempo que ya paso sino dejar sitio
al que está llegando. Que seguramente quiero que tome sentido literal el nombre
de cierta isla donde paseaban y tenían sentido los días como hoy, que
seguramente quiero sentir el vértigo de las líneas divergentes y apartarme y
apartarme y que desaparezcan que ya está bien de tantas paralelas, que ahora sería
tiempo de otras islas más reales y más acordes con las situaciones que quiero
vivir y sentir.
Así que espero que con el tiempo y a poco tardar, los días
tan normales como hoy sean eso, días tan normales como otro cualquiera, con
sentido literal.
