lunes, 23 de mayo de 2016

O algo así


Una de las ventajas de ser polivalente es que lo mismo disfruto en medio del monte en el mejor estilo de cabra montesa, que me deleito en medio de un museo. Después de tantas vueltas y caminos que he llevado y de reinventarme por completo, he aprendido que donde me lleve la vida es donde mejor puedo estar y la gente con la que me toca compartir cada experiencia es la perfecta. Vamos que ahora disfruto de la feria, vaya si la disfruto, abierta a todas las posibilidades y en el más puro estilo zen.

Así llegó el día internacional de los museos y se me presentó la oportunidad de visitar el que se ha convertido en icono de esta ciudad y además con buena compañía, incluida una guía exclusiva, cercana y de lo más amena. Y cual fue mi sorpresa de toparme con el árbol de los deseos de Yoko Ono, que casualidad ese día era uno de los 5 del año que está activo, enterarme y sentirme atraída sin poderlo evitar fue todo uno. Para cuando quise darme cuenta ya tenía mi tarjetita y estaba escribiendo mi deseo y decorándola. El siguiente paso fue colgarla a buen recaudo del viento con varias vueltas...

Pero estaba claro que lo que no estaba a buen recaudo eras tú:

-. Joder Li, aquí si que te reconozco en tu mejor estilo. Falta saber que pone en la tarjeta...

.- Buen intento, pero ya sabes que si los deseos se cuentan ya no se cumplen, bla, bla, bla

-. Algunos no se cumplen aún sin contarlos, así que..

.- ¿Lo dices por experiencia? Porque yo sigo creyendo, claro que creo...

-. ¿Puedo llamarte ingenua?

.- ¿Puedo mandarte a pastar?

-. Cuidado prima, no saques la artillería que ahora lo que gastas es ¿como era? ¿El más puro estilo zen? O algo así....









sábado, 14 de mayo de 2016

De lugares y eventos

Al acercarse ciertas fechas, se despliega de forma automática mi lista mental de lugares y eventos por disfrutar a la vez que comienzo a estar en modo “estado de atención” ante cualquiera de las infinitas posibilidades que pudieran surgir para acercarme a cumplir con dicha lista.

Así abril dirige mi atención hacia el este con sus rosas y libros, y durante unos días vivo pendiente de  listas de autores que se van confirmando y pendiente de los horarios de firmas para elaborar un itinerario por si surge la posibilidad de ir completando mi biblioteca de libros autografiados.

En cambio mayo me hace virar hacia el desierto del oeste y cierto festival que se me resiste, pero la liturgia es la misma, días antes me hago una composición de conciertos y actuaciones por si cualquier circunstancia me conduce a, por fin, rendir debida cuenta de él como se merece. Más ahora que no tengo cronista gráfico del evento que me contagie su entusiasmo. Pero bueno, que parece que este año tampoco ha podido ser, da igual, está claro que cada cosa tiene su momento y...

Y también iba a ser que por una vez te quedaras quietecito y no aparecieras desde cierta plaza con reminiscencias de cierto personaje de Capadocia con tendencia a jugar con fuego y con las mismas rosas que en abril:

-. ¡Que bien quedan las frases hechas! Pero ¿seguro que da igual? No sabes lo que ha sido esto este año, joder prima, cada año se superan.

.- Pues entonces el del año que viene será aún mejor ¿no?

-. No sé yo, este año con su número tan redondo, con su lluvia como os gusta a los bárbaros del norte, con...

.- Tranquilo que antes cumpliré yo con ese festival, igual que he cumplido con otros parajes cercanos, que otros cumplan con cierto castillo de sal, con él que también he cumplido yo, y con...

-. Como se te está olvidando jugar, antes eras más divertida...

.- Pues tu sigues igual de capullo cuando quieres.

-. Claro, norteña malhablada, por eso me odias tanto y ni siquiera te acuerdas de mi...

Ufff,  vuelvo a mi realidad menos paralela levantando la vista y me veo acogida por mis montañas que me hacen sentir en casa y al fin en paz.

martes, 19 de abril de 2016

De adicciones y otras músicas


Palabrita que yo me estaba quitando...pero por definición, una es fiel a sus adicciones, como así lo demuestran mi persistencia con la nicotina y más aún con la cafeína con las cuales al final hice un pacto y las deje quedarse a vivir conmigo para así aprender a disfrutarlas con verdadero deleite, más si vienen juntas de la mano. Así que chico, mejor vas a pasar a formar parte de mis insalubres adicciones y así dejo de llevarme sorpresas como creerme por fin desenganchada para encender la tele, deporte que sigo haciendo una vez por semana o incluso cada más tiempo, y escuchar de fondo un par de notas que hacen que consigan mi atención plena, para ya quedarme totalmente enganchada al comprobar que era la dulce introducción al caos de fondo mientras alguien pregunta ¿y tú, que cerveza tienes pendiente?

Tres...dos...u...y ahí estás:

.- “¿Con quién va a ser sino conmigo o sigues creyendo en casualidades?

.- “Pues....”

.- “Ni lo intentes norteña brumosa, sabes que la pendiente siempre será conmigo”

Y apago la tele y doy por perdida la batalla  y sigo mi vida.

martes, 23 de febrero de 2016

De regalos y sueños



En días cualesquiera como hoy acostumbraba a hacer regalos, el tiempo te hace desapegarte de  muchas cosas, pero con mi vuelta a casa he descubierto que a veces ser seguidora de ciertas tradiciones y costumbres, por caducas que éstas sean, es algo necesario para recuperar ciertas sensaciones y estados de ánimo que van quedando relegados, a la vez que te das cuenta que, una vez quitada la trascendencia y los condicionantes, lo que queda guardado libre de cargas, es lo valioso. Así que intentando elegir esta vez un regalo adecuado, teniendo en cuenta la perspectiva del tiempo, y una vez con los posos del café bien pegados en el fondo sin revuelos ni revoluciones, me he acabado por dar cuenta de que el regalo siempre fuiste tú, sí, sí, entiendo que estos chutes de autoestima a tu ego no le sientan nada bien, más a ciertas edades,  pero es una realidad constatada, tu me devolviste mi identidad, la real, no aquello que había/n hecho de mí o en lo que me había ido convirtiendo así sin darme cuenta, tanto “tienes que…”, “debo de…”, “hay que….”, “mujeres de provecho…”, “buenos ejemplos…”, bahhhh, tonterías que casi consiguen aplastar  lo que realmente era, tan diferente de aquello que parecía ser. Claro está que no te voy a dar todo el mérito, tú rascaste un poco en la superficie para darme cuenta de lo que había debajo, pero desenterrar el tesoro del todo, que no ha sido fácil en muchas ocasiones, ha sido por entero labor mía y solo mía, todo un premio que ahora disfruto como lo que es. Y como supuestamente esto tenía que ser un regalo para ti aunque parece ser que la mejor parte siempre me la he llevado yo, voy a dejar caer un “gracias por todo sin que valga un que te den por respuesta”, así como quién no quiere la cosa, y un poema de Allan Poe para compensar y no parecer tan acaparadora en un día que ya no me pertenece. Por cierto primo, que detalle la luna salir llena hoy, como un regalo más, para que la veas desde tu ventana real que no soñada…

Un sueño dentro de un sueño

¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
Antes de partir, confies
Que acertaste si creías
Que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
Que la esperanza se acabe
De noche o a pleno sol,
Con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
Es sólo un sueño en un sueño.

Me encuentro en la costa fría
Que agita la mar bravía,
Oprimiendo entre mis manos,
Como arena, oro en granos.
¡Qué pocos son! Y allí mismo,
De mis dedos al abismo
Se desliza mi tesoro
Mientras lloro, ¡mientras lloro!
¿Evitaré -¡oh Dios!- su suerte
Oprimiéndolos más fuerte?
¿Del vacío despiadado
Ni uno solo habré salvado?
¿Cuánto hay de grande o de pequeño?
¿Es sólo un sueño dentro de un sueño?