viernes, 1 de mayo de 2015

Con o sin horario



Y el tiempo que se va, imperceptible me arrastra, me lleva y me trae, desaparece, para reaparecer días después queriendo acaparar un protagonismo que no le pienso dar, vivo, independientemente de una máquina con manecillas que nunca he usado, porque ahora si, ahora vivo no solo mato el tiempo, ahora disfruto de los momentos con o sin horario, ahora la vida y el tiempo no me pasan, me zambullo en ellos de cabeza, ¿y en mi cabeza? En esa hay instantes que sigo atascada en ese infame bar de la esquina, con su música de jazz y sus cervezas para todos ¿para todos? Da igual, ya es hora de cerrar y a mi me espera una realidad donde sacar la mano por la ventana y ver la luna y mojarme y ya nos desencontraremos otro día subiendo un peldaño cualquiera de unas escaleras paralelas o diagonales o… ¿Y que más da?