miércoles, 31 de diciembre de 2014

Será....



Será que hay palabras que nunca he conseguido integrar y asimilar, tales como prohibido, nunca, imposible, fin… Serás que soy más del punto seguido, de finales abiertos o del continuará. Será que mi vida funciona a ciclos y que de tanto en tanto invento un nuevo comienzo pero siempre procurando dejar un pequeño resquicio para que pueda pasar lo importante de lo que dejo atrás. Será que una vida en constante cambio de ciudades, de paisajes y de personas necesita puntos de anclaje donde poder regresar en busca de mi identidad, alguien a quién poder contar tanto cambio y que me recuerde la esencia de lo que siempre he sido y soy. Será …

domingo, 21 de diciembre de 2014

Anclajes



Esas multitudes que me habitan que ahora viven apacibles inmersas en una vida sencilla, espartana, minimalista… Rodeadas de montes solitarios o a orillas del mar para compensar el empacho de cemento y multitudes a que han sido sometidas estos años, esas mismas que viven con la nariz metida en un libro, devorando insaciablemente uno tras otro en un baile continuo de historias y autores, esas mismas que ahora recobran lo que significa el calorcito familiar y el cariño de los colegas esparcidos por toda la geografía y son felices con las cosas sencillas o habituales para muchos otros y tan infrecuentes para mí. Esas que se reconfortan recuperando del pasado olores, sensaciones, lugares y tradiciones que componen mi identidad. Esas que acallan a esa infinitesimal parte rebelde que aún consigue que siga sin peinarme, sin usar artilugios tales como relojes o paraguas, o sin aceptar muchas cosas que nos venden como "normales". Y es esa minúscula y ya casi inexistente parte la que te debe anclar absurdamente ahí en mi memoria, la que decide los días normales como otros cualquiera el ir a cierto correo siempre vacío, por si alguna  extraña alineación de planetas hace que aparezca en él algún regalo en forma de poema, fragmento literario o similares que le alegren el día o la existencia, la misma a la que abuchea el resto cuando altera la tranquilidad persistiendo en creer en los sueños, en las casualidades, o en realidades inexistentes, esa que no se entera de que todos los cuentos, por enriquecedores que sean,  acaban con la palabra fin.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cuentos de hadas



Vale, lo mismo he dejado por el camino una parte de esa prima alocada que conociste, y sí, lo mismo la prosaicidad ha ocupado parte del espacio en detrimento de la poesía, lo admito. Justamente estoy leyendo el Diario de invierno de Paul Auster, y al llegar a la parte en que conoce a su mujer, casualmente un 23 de febrero, y leer que iniciaron un ritual de leerse cuentos de hadas el uno al otro, ahí apareciste con una sonrisa burlona como no podía esperar menos. Bien, puede que nadie me lea cuentos de hadas, y menos aún me los escriba ya, y lo que es más lamentable tampoco yo los escribo ¿y? Lo mismo ahora prefiero algo de tranquilidad, algo de esa dulce rutina que tanto me sulfuraba, seguramente porque nunca he podido saber su verdadero significado. Que sí, que está muy bien una vida de cambios continuos, el conocer tanta gente, tantos lugares y formas de entender la vida, la de anécdotas que tengo para contar en mi inexistente libro de desmemorias, pero  joder  primo, te aseguro que todo eso cansa y mucho. Vale, sí, he tenido momentos sublimes, no lo niego, pero ello ha conllevado también unas caídas estrepitosas de las que no siempre he conseguido levantarme tan airosamente como me hubiera gustado y ahora aunque mi historia peque de cierta monotonía y haya perdido un algo de pasión por las cosas, vivo sin tanto sobresalto emocional y aunque solo sea por variar un poco, se agradece. Así que hazme el favor de hacerte el distraído, y para ya de recordarme que lo mismo hace tiempo tenía otras aspiraciones y otras metas, ya te sabes la frase de Whitman de memoria, esa misma que te copie tantas veces, las de las multitudes y contradicciones que contenemos.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Absurdeces



Pese a que absurdo ha sido todo siempre. Vale que cuando apareciste en mi vida realmente lo estaba necesitando acuciantemente y me hiciste un gran favor,  fue una gran sacudida y gracias a ella puse fin a la equivocación tan grande en donde me había metido, encauce el rumbo y  me zambullí en mi nueva vida. Hasta aquí todo bien, lo que fue absurdo es haberte mantenido ahí una vez que corregí la dirección y lo que quería ser, aunque seguramente te usaba como recordatorio de mi nueva percepción de las cosas. Así, que al darme cuenta enseguida de que me había equivocado en alguna decisión, que me había dejado llevar por cantos de sirenas que poco o nada me aportaban, también agradecí el que estuvieras y cargaras con mis cuartos, mis horas, mis noches y demás desastres.  Luego naturalmente desapareciste sin estruendo y así has permanecido. Por eso no consigo encajar que ahora que al fin he vuelto a reorganizar mi vida, esté en  casa después de tantos años, viva rodeada de gente de la que me apetece estar rodeada, aparezcas así de repente y de forma tan insistente, descarada y machacona. Y no hago más que preguntarme ¿para qué? No tiene el mínimo de los sentidos ¿o sí?

sábado, 6 de diciembre de 2014

La parte poética



Y realmente estoy aprendiendo a que me la sople todo, por eso pese a lo ridículo de la situación escribo esto para alguien que nunca va a leerlo, y seguramente por ello también,  acabaré desquiciada recordando sin querer hacerlo una realidad fragmentada de ti, porque siempre hubo una sutil barrera en lo que compartíamos, como bien decías, había cosas que no tenían cabida en nuestro particular Nunca Jamás ni falta que hacían, con lo cual solo se filtraba lo que queríamos que atravesase el tamiz, como las mañanas de domingo, las casualidades, las cigüeñas… la parte poética y en mi caso, la parte que ocultaba a todos los demás. Y quizás por eso, la opción de encontrarte por casualidad, cuando pasee por tu desierto que más pesaba era el No. Tenía miedo que al ver el conjunto completo, todo se diluyera y acabase por darme cuenta que la distorsión de tu imagen era tal, que lo que siempre he guardado como algo fuera de lo normal, se convirtiera en algo de lo más mediocre, vulgar y absurdo.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Imágenes reflejadas



Ese otro yo que fui aprendiendo a redescubrir a la vez que salía del encefalograma plano en el que me había sumido yo misma. Me gustaba esa imagen de mi que hacía tanto había escondido y que contigo pudo ver de nuevo la luz y aumentar y crecer… Al final somos esas imágenes que reflejamos en los demás y esta claro que la imagen que reflejaba yo de ti era la más  previsible que acabara relegada en el olvido y que fuera totalmente prescindible y desechable. Te imagino ahora, en el improbable caso de que alguien te hablara de mi, pensando un rato, buscando ahí en la niebla y contestando “ah si, es verdad, algo me suena que hace tiempo conocí a alguien…” olvidándote de ello al instante mientras sigues a tus cosas.  Eso sería lo lógico en mi caso también si alguien me hablase de ti, pero ya sabemos que en mi caso la  lógica es algo que tengo casi sin estrenar, siempre me ha perdido mi lado sentimental por más que lo intente disfrazar bajo mil capas de borderío e ironía,  y esa pose de me la sopla todo...

jueves, 4 de diciembre de 2014

Poses adquiridas



Esos protocolos, fórmulas y formulismos que siguen sacándome de quicio, que solo los practico cuando es estrictamente necesario por exigencias de guión, que además se me nota demasiado que son  forzados, pero no suelo sacarlos a pasear con la gente que me importa. Prefiero que alguien se haga el despistado al verme, o me deje a mi hacerme la despistada, que no venga y se acerque a preguntarme: “¿Qué tal? Me alegro de verte” Cuando le interesa poco y menos como estoy y menos aún se alegra de verme, lo mismo que yo a él seguramente. Y quién realmente se alegra de verme o yo a él, no necesita ese trámite, se nota sin decir nada. Quizá por eso sigas persistiendo en mi memoria, porque una vez despojado de formulismos, de poses adquiridas y de esa querencia a seguir el guión que interpretamos para cubrir exigencias ajenas, y dejamos solo lo espontáneo y la esencia,  descubrí a mi alter ego, a ese otro yo que quise haber sido y empecé a descubrir y ser, ese otro yo que me descubrió más de mi misma en tan poco tiempo que lo que yo hubiera tardado en descubrir años, ese otro yo…

martes, 2 de diciembre de 2014

Mi norte y yo



Página en blanco que curiosamente escribo con la vuelta a mis orígenes, con paseos por esas calles que ya se han hecho habituales como si los 22 años de distancia no hubieran ocurrido nunca. En un ensamblaje perfecto entre lo que la ciudad y yo fuimos y lo que somos ahora y es que siempre nos hemos entendido muy bien mi norte y yo. Por fin me vuelvo a sentir en casa tras tanto tiempo de desarraigo. Quizá ese mismo desarraigo sea el que me haya producido el  aferrarme a lo entrañable y conocido como tabla salvavidas para momentos de gran tormenta, y quizá sea por eso que cuando creo que ya te he quitado de mi memoria de repente escuche una voz en mi conciencia “joder Li, sujeta los caballos que se te desbocan” o similares.. Sí,  ya sé, la abrupta y salvaje era yo, tú habitualmente el que guardaba las formas y  protocolos…