domingo, 28 de abril de 2013

Mar de fondo



Que la vida puede ser muy perra (por ser suave) a veces, creo que unos pocos lo tenemos asumido, pero que utilice la ironía para descolocarte es algo que agradezco pero no sé como tomarlo, porque aquí ni siquiera proceden los dos hielos. Y tras una larga (demasiado larga) temporada en la más absoluta de las tinieblas donde no se me ha concedido ninguna tregua, consigo al fin desterrar la apatía y  acaparar toda la fuerza que me estaba faltando para coger la brújula y comenzar a dar todos los pasos que dirigen al norte, de vuelta a casa y a mi si vida, que no es poco y que el camino es largo y que aún quedan cuestas me lo sé de memoria, pero con mi estrella polar particular ayudando a iluminar el camino ¿quién dijo miedo?.

Y mientras ando en ello, de improviso, la vida me va colocando una detrás de otra, a esas personas que fueron parte de una trayectoria anterior, que me condujeron al abismo y algunos quisieron incluso empujar,  y así me veo en paseos imposibles o cafés surrealistas o llamadas de teléfono impensables, con conversaciones de horas, donde poder hablar serenamente (si, lo sé, serenamente y yo no somos compatibles, hasta yo misma me sorprendí cuando la ví acompañándome) de esa trayectoria, sin los gritos, reproches y vete al peor de los infiernos que hasta entonces habían acompañado a semejantes elementos subversivos. Y así me doy cuenta que donde antes solo había asco y resentimiento, ahora solo existe total indiferencia, para poder cerrar bien esas puertas, soltar lastre y poder empezar de cero en condiciones, sin marejadas, solo un mar de fondo propio y amigable, ese mar (salvaje, claro), y ese fondo y ese amigable que han surgido de repente para hacer el camino más ligero, las noches más cortas y las risas más largas.

viernes, 26 de abril de 2013

Sabiendo que no sabes



Arropada en mares que miran al norte, con su cabo y con sus peñas, que cual estrella polar guían el camino y te dejas arrastrar sabiendo que no sabes, ni seguramente quieras saber. Intentas disimular el miedo bajo la manta junto con la mano en que te apoyas y acaricias intentando encontrar refugio. Mientras esperas impaciente mayo jodiendo con las flores o con los cursos o con a saber que, mientras el pánico que sigue acechando, de repente se esconde en un café como reaparece de improviso sin estar invitado, juega al escondite, y me veo reflejada en esas poesías recuperadas, y me calzo perfectamente en lo que escribe mi tío de cabecera “Tengo miedo de verte, necesidad de verte, esperanza de verte, desazones de verte….” Y en medio van pasando los días, y los lugares en común y las claves de fa y los momentos compartidos en la distancia y la ausencia que se deja notar, tanto como el miedo a esa ausencia….. y aquí vendría la frase de alguien que me conoce bien, no pienses tanto, ni le des tantas vueltas, que al final  siempre acabas haciendo todo lo que piensas que no quieres hacer. Y seguramente tenga razón, aparcarlo, vivirlo y dejarse llevar, pero a veces es tanto el vértigo como las ganas reprimidas de cerrar los ojos y lanzarse de cabeza…

martes, 23 de abril de 2013

De libros y escritores


Quizá en esto consista la felicidad plena, y claro está no he podido evitarlo y he tenido que soltar alguna de las mías que se han escapado junto con un par o lo mismo eran tres preguntas, y con pena de que el tiempo no permita mucho más, mi curiosidad innata y la cercanía han hecho que las preguntas por hacer crecieran en progresión, ,bueno, otro año....

lunes, 22 de abril de 2013

Los juntadores de letras



Acabada la tregua de estos 3 días, retomo conciencia para superar de nuevo una semana caótica, como todas las que van viniendo últimamente, aunque esta tiene un día de gloria, el día que voy a pasearme por una ciudad con sus calles inundadas de libros, rosas y lo más importante, escritores de todos los colores, estilos y condición. Y así me veo esperando, cual niña en noche de Reyes (por muy republicana que sea la niña), a que llegue ese día donde mezclarme con la multitud (si, lo sé, odio las multitudes y últimamente no soporto a la gente, pero creo que podré superarlo sin morder a nadie), empaparme de literatura, y tener al alcance de la mano a tantos y tantos escritores, ponerles cara, conocerles… aunque tendré que llevar casi una maleta en vez de una mochila, para poder dar cabida a tanto libro en espera de firma, burda excusa para tener delante a esa gente con tal arte para juntar letras que logran conmoverme, cambiar mi mundo y levitar, serán de las pocas personas que me causan una profunda admiración (si, lo mismo también una cochina envidia por no poder ser como ellos). Porque alguien capaz de escribir que el euskera se semeja a un mapa del tesoro es alguien digno de conocer, así que sí, empezaré por Kirmen Uribe, a ver si soy capaz de articular palabra pese a mi intenso palique, ya que estar ante alguien con semejante capacidad hace que a su lado me convierta en nada. Para seguir con alguien que me cautivó con esta frase, “Perdemos la memoria de las palabras, pero no la memoria de las emociones ", si, Amin Maalouf para continuar e ir caminando 10 centímetros por encima del suelo, aunque a él no podré decirle mucho ya que al problema de quedarme abstraída, añadimos mi poca capacidad para otras lenguas que no sea alguna minoritaria. Claro, visita obligada al descubridor de los amarillos y su mundo, y de creer y crear sueños, así que Albert Espinosa se añade a la lista, esas listas de las que tanto escribe, y a él si que tendría cosas y cosas que decir, ya que es una de esas personas con las que te gustaría sentarte a tomar un café o tirarte en cualquier lado y hablar y hablar, bueno, en este caso, escuchar y escuchar y hacerle mil preguntas. Y si después de estos 3 no he saturado los sentidos y puedo seguir asimilando más estado de éxtasis, tocará visita a la escritora por excelencia, con el permiso de Marguerite Yourcenar claro está, pero es que después de leer todos sus libros creo que me quedo con….todos??? quizá con El Origen perdido por ser el primero que leí de ella, porque convergieron en él una serie de casualidades, en fin, que si, que el broche de oro se lo dejo a Matilde Asensi, que casi hubo una confabulación para que me la presentaran y poder estar un rato más con ella que una simple firma, pero es lo mismo, ya con verla de cerca y hacerle saber lo que me impresionó ese libro en particular y el resto, ya tengo suficiente como para poder sobrevolar la realidad un mes o más!!! Y a partir de ahí tengo unos cuantos libros más en espera de firma, más comercialoides, así que veré las ganas que me quedan o el tiempo que esa es otra, de pasar por la enorme fila que puedan tener Carlos Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones, Punset y tantos y tantos otros….así que si no pasa nada, el martes voy a dedicarlo a homenajearme y a vivir todo un regalo para los sentidos, lo mismo estando rodeada en todo momento de tanta creatividad y tanto ingenio, algo se pega y puedo por fin hacer algo de provecho de mi y no tanto ser la jodida reina del destajo puro y duro!!!


domingo, 21 de abril de 2013

Café para todos



Recuerdo cuando empecé a escribir aquí, tras un contundente choque en un tranvía de Lisboa que me descolocó y me dejo aturdida, pero hizo que reaccionara y quisiera salvarme de la apatía. En un principio costaba mucho, ya que al igual que tantas otras cosas que formaban parte de mí, había aparcado lo de juntar letras y ya no salía con la misma espontaneidad y mucho menos conservaba un nivel aceptable, pero una que es cabezona como ella sola, siguió con ello, intentado recuperar, realmente no sé bien que era lo que intentaba recuperar, quizás la memoria de tantas cosas enterradas y de la persona que me hizo creer en mi misma y crecer en casi todos los sentidos, menos en edad. Y era consciente de que esa persona no iba a leer esto, que eran palabras al viento y a mi misma, aunque ahora tenga mis serias y contundentes dudas de si lo hace, con lo cual sería un redomado tramposo y jugaría con cartas marcadas, habiendo él cerrado en las narices cualquier ventana de fisgoneo, pero o mucho ha cambiado, o es más que capaz, por si acaso le dejo una reserva de tio jack especial de la casa para él solito, que yo me he quitado y me he pasado al café.

El caso es que empecé tímidamente, luego cambié el rumbo y decidí desfogar aquí todo el estrés de lo que me iba sucediendo porque de siempre me ha servido el escribir para poner en orden mis caóticas ideas o sacar conclusiones de lo que me va pasando  y así las letras iban saliendo más espontáneamente y atropelladas, pese a que sigan sin llegar a un nivel medio de exigencia, pero tiempo al tiempo, será cuestión de conjugar tranquilidad, una cabeza en condiciones y quitar unos cuantos miles de responsabilidades a mi vida, todo llegará. Ya que si miro atrás y veo las condiciones en que estaba ese día que empecé y comparo con como estoy ahora, veo el gran avance que he dado pese a parecer que todo fluya demasiado despacio y apenas se mueva.

Y si curioso es releer desde el principio y darme cuenta del cambio exterior e interior, de la metamorfosis continua que voy experimentando, más curioso es ver como empecé escribiendo al aire para una persona que no iba a leerlo, seguí con un mirón consentido que tenía las claves de fa para poder entender muchas de las entrelíneas, y que a lo tonto se ha convertido en mi mayor fan, no solo de lo que escribo, que ya hay que tener paciencia y aguante, claro que juego con la poquita objetividad que me tiene, y resulta que ahora me sorprendo cuando miro las estadísticas (esas grandes mentiras) y descubro que hay un puñadito de incondicionales, de los sitios más dispares, que me padecen en silencio, y a la sorpresa que me produce, añadiría la curiosidad por saber que es lo que les mantiene ahí, como han llegado y por qué,  que es lo que pueden ver entre tanta palabra atropellada para quedarse enganchados y repetir, tantas cosas que me gustaría conocer para aplacar mi curiosidad innata, porque nunca he sido una anfitriona que se distinga por sus modales, por su lenguaje, ni por escribir sin mensajes que solo puedan entender las personas a quién van dirigidos. Pese a ello, hoy dejo café para todos acompañando a las letras, para hacerlo más ligerito, aunque a mi alguna de las veces haya que tomarme con dos hielos para rebajar la intensidad de la incontinecia verbal.

sábado, 20 de abril de 2013

Estilo de vida



Fin de semana de calma, días de acumular fuerzas y reposar del sobreesfuerzo realizado, de estirar la madrugada, de ponerse al día con los colegas, con la lectura, con todo eso que me hace disfrutar y que el jodido cocodrilo hace que tenga que aparcarlo por imperativo. Está claro que mi vida no lleva el mismo ritmo que los demás, que de repente acelera en sucesión continua de acontecimientos, encuentros y desencuentros, citas precisas e imprecisas, sin poder bajar la guardia ni medio segundo, ni descuidarme, que hacen que acabe con la lengua fuera y sin resuello, como que de repente se para y vivo un continuo día de la marmota. La gente que me conoce y me padece sin inmutarse (los hay valientes!!) sabe que cuando deja una semana de saber de mí, al volver a coincidir, tengo casi una novela entera para contar con lo que me va viniendo, con sus llantos y sus risas, su tragedia y su comedia. Y si, visto desde fuera, a veces puede sonar hasta apetecible, si se sabe aguantar el ritmo de locos e incongruencias varias, pero yo echo de menos a veces una gran dosis de rutina, dulce o no, de tranquilidad,  aunque seguramente no sabría ni que hacer con ella, ni como tomarla, pero por vivir algo diferente. Lo que está claro es que no nací para ser comedida, y mi vida tampoco lo puede ser, que tengo que vivir con intensidad tanto lo bueno como lo malo, que en un mismo instante puedo pasar del llanto más desconsolado a la risa más escandalosa, que hay cosas que solo pueden pasarme a mi, posibles o imposibles, y lo de vivir al borde del abismo se ha convertido en un estilo de vida, que pesa mucho a veces, pero hace que me vaya convirtiendo en sobrehumana casi, y que pese a que a veces cuesta e incluso parezca que no voy a conseguirlo, vaya logrando cada objetivo que me he ido proponiendo, si, algunos se han llevado consigo un desgaste considerable, pero aquí sigo dando guerra, apretando los dientes y avanzando sin peinarme.

viernes, 19 de abril de 2013

Y aún así



Y con que ganas mandaba todo y a todos a tomar por saco y me quedaba a gusto, salvo honrosas excepciones claro está, pero hay momentos que esto de controlar mi mala educación, mi bordería y mis ganas de cargar donde más duele van a acabar conmigo y agotan la poquita paciencia que me tocó en el reparto. Nunca entenderé el que haya temporadas que se conviertan en mi conjura de los necios particular y me toque lidiar con todos los ineptos, capullos, soplagaitas y sinsorgos que se han cruzado y siguen cruzándose en mi vida pese a apartarlos a algunos a base de empujones,  todos a la vez, y encima se crean que porque me hago la sorda o mire para otro lado me la están colando o crean que pueden más que yo, pobres ilusos. Y me aburre nadar contracorriente, y me aburre tener tantas cosas de las que hacerme cargo y encima malgastar fuerzas aguantando a semejantes personajillos de medio pelo con ínfulas de a saber que y me aburre hacerme la crédula y callarme por no darles la importancia que les gustaría que les diese…y doy gracias (gracias? Yo? Coño, si se darlas y hasta me salen sin ser mera fórmula de cortesía) porque entre tantas personas que me rodean y no acaban de entenderme, ni yo muchas veces de entenderlas a ellas por más que quiera empatizar, aparece alguien que intenta ir haciendo un manual de instrucciones pese a que sea lo más complicado y jodido a lo que seguramente se haya enfrentado, y poco a poco va entendiendo mi montaña rusa, mis momentos de ser un caballo desbocado o mis momentos de risas, mis momentos de furia salvaje o mis ratos apacibles con mares y consigue lo que nadie, tranquilizarme, dentro de lo que yo soy capaz de estar serena, claro está, pero que ya es más que suficiente. Y yo que soy (o era, ya ni sé) la jodida reina de la independencia, del caminar sola, del no necesitar nada ni a nadie, me sorprendo a ratos, buscando ese refugio, esa tranquilidad y esa complicidad y más me sorprendo esperando cual adolescente descontrolada, a que llegue mayo jodiendo con las flores, y pueda por momentos apartar de un manotazo los nubarrones, las moscas y moscones, las pinturas de guerra y pueda llegarme a creer que mi vida es una que me merezco más que la que me está tocando en este mismo instante. Si, seguramente sea un rato de flojera tras el estrés de semana complicada y del demonio que he llevado y de tener que demostrar cada momento y con creces de donde soy y aún así…

domingo, 14 de abril de 2013

Vicio recurrente




Lo asumo, tengo un vicio recurrente, pero palabrita que me estoy quitando y cada vez es muuuuucho más espaciado, y es releer en las madrugadas que no puedo dormir, mails del pleoseceno,  me encanta reencontrarme y reconocerme entre tanta frase antológica, de las que aún hoy en día y pese a los años que han pasado, me darían para sacar mil filos y mil puntas, y no puedo dejar de sonreír al ver demasiados rifirafes dialécticos ante la más absurda nimiedad, sentir nostalgia ante tantos lugares comunes que ahora ya han perdido cualquier significado, o sentir cierto vértigo al comprobar como me conocían y me comprendían pese a mi caos mental, mis multitudes y los mil disfraces tras cuales escondo lo que realmente soy, coño, por algo fue mi primo más primo. Y no, hoy no toca sacar filos ni remover brumas que tienen que seguir espesando, pero lo de la amistad descompensada tan recurrente, o lo de quién se llevo el botín, tendría para mucho de mi incontinencia verbal. Será que las casualidades que de aquellas se convirtieron en cotidianas, aunque haya habido temporadas que no haya querido hacerlas caso, son mi faro e intento ver detrás de ellas las señales de ese aprendizaje para que me lleven a buen puerto, aunque a veces lo que hacen es solo perderme. Y algunos ratitos sueltos e incontrolados seguramente llegue a echar de menos a aquel compañero de tantos juegos, con quién tanto aprendí, tanto crecí interiormente, tanto me ayudo a reafirmarme en mis locuras alejando de mi tanta rutina dulce o no, para poderle contar el laberinto de mi vida, incongruente como ella sola, porque sería el único que la entendiera y supiera ponerme en mi sitio y que me ayudara a evadirme a otros mundos y a otras realidades paralelas que hasta hoy solo él ha comprendido. Si, ya sé, toca ser coherente y toca estar con los pies en el suelo y abrir la ventana y sacar la mano y mojarse, pero aún así…. Naaa,  ya pasó, ya sabemos lo que dice nuestro primo común, “no, que ha sido solo un momentito de bajada que aquí no pasa nada”!!! Simplemente una mañana de domingo tonta, un partido de baloncesto (¿basket?? Nooooooo) de final de Eurocup y un empacho de infinitos grises, nada que no pueda espabilarse teniéndome que peinar, desiertos a mi, ja.

Atravesar el espejo




Intentando ganar el pulso a la vorágine en que se convierten mis días durante algunas temporadas, como por ejemplo esta, donde he pasado de levitar en mi norte con mi gente, con mis recuerdos, con mis colores y olores, siendo feliz y dejándome llevar, a volver a sacar las garras y las pinturas de guerra. Y así veo salpicadas mis horas de cada incompetente y subnormal que dejan suelto para que me los encuentre y a algunos hasta me los meriende porque lo van pidiendo a gritos, con el enemigo en casa poniendo a prueba mi capacidad de no aguante, responsabilidades y más responsabilidades, “susedidos” (que diría mi abuela) de esos que solo pueden pasarme a mí, que si, que a veces puedo provocarlos yo sin darme cuenta por ser la jodida reina del despiste, pero otros se suceden solos sin yo hacer nada de nada, el destajo puro y duro con horas y más horas y también más horas sin levantar la vista, las casualidades que siguen acechando a la vuelta de cualquier minuto, una vez alguien se planteó por medio segundo (espero) si a veces no me las inventaría yo para hacer las cosas más poéticas, pues mira, a veces me gustaría que fuera así y que no me dieran los sustos que me dan y me traigan de golpe cosas que ya no debería ni recordar, y el día se va superponiendo en locura continua de momentos de todos los colores que ya no sé ni como afrontar, y agotada me cuelgo del teléfono buscando refugio para escapar del mal agobio que se acompaña de la angustia y tan pronto estoy tocando el cielo como que al rato siguiente en el peor de los infiernos, mientras dificilmente procuro conservar una equilibrada cordura para poder sortear cada instante con lo que pueda traer y guardar mi traje de locura solo para momentos de gala que se lo merezcan, pero reconozco que hay madrugadas a las que llego sin resuello, habiendo vivido en un día lo que otros en tres, deseando que acabe pronto esta carrera de fondo y poder dedicarme solo a ser yo, y aprender a dejarme cuidar y a vencer el pánico que me da el atravesar el espejo y poder ser de nuevo la norteña salvaje, soñadora, medio ida pero feliz y sacar la lengua a esa persona en que me han querido convertir y que casi me creo ser,  solo me ha faltado tomar literal lo de : "en la farmacia puedes preguntar: ¿tienen pastillas para no soñar?". Y mientras tanto como diría el otro, No pasarán!!