domingo, 18 de enero de 2015

Desenredando añoranzas



Me desapunto del cualquier tiempo pasado fue mejor y me apunto a que cada historia tiene su momento o cada momento su historia, vaya usted a saber, y cada tramo sus compañeros de viaje, algunos reincidentes y perpetuos, otros que van y vienen y los que irremediablemente están destinados desde un principio a desaparecer en algún momento, categoría esta última a la que perteneces por más que mi memoria no quiera entenderlo y te vaya trayendo y llevando, llevando y trayendo de ella, como si estuvieras mecido por las olas de un mar que golpea de forma continuada a ese siempre mágico castillo de sal. Pese a que yo ahora ande inmersa más entre montes que entre mares, desenredando mis añoranzas y entrelazando recuerdos antiguos con nuevas vivencias que vienen a sustituirlos en una extraña mezcolanza de lo que fui y de lo que soy, de recuperar mis orígenes sin perder la esencia de lo que he acumulado en los años intermedios de itinerancia, resumiendo, suponiendo que alguna vez haya sido capaz de asimilar tal concepto, reinventarme de nuevo a partir de mis comienzos, y ahí querido primo, me temo que no tienes ninguna cabida, ni siquiera como mudo espectador en mi caótica y desquiciada cabeza, en el improbable caso de que pudieras estar sin decir ni puntualizar nada…

sábado, 3 de enero de 2015

Minúscula motita



Será que estoy hastiada de tanto será, de tanto pudo haber sido, de tanto nunca jamás… Ahora solo quiero ser, signifique lo que demonios quiera significar, vale que me guste verme reflejada en la gente que proyecta una luz especial sobre mí, vale que pudiera haber sido y podré ser miles que no he sido y no voy a ser y aún así me gusta quién soy aquí y ahora y lo que vivo, así que  tu cada día menos persistente recuerdo puede buscarse otro lugar donde acampar y alborotar, como dijiste alguna vez, yo quiero volar por las soleadas campas de la realidad (o algo así, ya sabemos que mi caótica memoria almacena como le da la gana) y sacar la mano por la ventana y mojarme y seguramente tu recuerdo sea tan irreal como esa realidad paralela que inventamos, pura ficción, puro cuento, polvo al fin y al cabo que acabará barrido por el viento de la memoria hasta no dejar ni una minúscula motita de una historia más que caducada ya, más que agotada, más que sabida y previsible.