sábado, 17 de agosto de 2013

Citas precisas



He sido y seré una lectora compulsiva, no puedo decir soy porque el destajo y las ganas de salir de aquí cuanto antes no me deja tiempo ni para sonarme los mocos, en el caso de que tuviese tiempo de tenerlos. Aún así  procuro burlar al tiempo y arañarle algunos minutos para leer a hurtadillas y ya entro en éxtasis y levito cuando el destino, o quién demonios sea,  pone delante de mí algún descubrimiento que me impacta, aún es posible encontrar flores entre la basura.

Antiguamente, odio esta palabra refiriéndose a mi pasado, para alguien que es atemporal hay ciertos términos que no son compatibles, pero bueno… pues eso, que en algún momento alguien cultivaba mi ansía de aprender, de conocer, descubriéndome y sorprendiéndome con lecturas y músicas de  lo más variopintas e interesantes que han pasado a formar parte de la amalgama de imprescindibles que consiguen alegrarme un mal día. Ahora, como ya he dicho, he tenido que aparcar un rato la dispersión para dar prioridad a la obligación, así que encontrarme de golpe en el sitio más insospechado un poema de Oliverio Girondo, al que no conocía, pero me temo que va a pasar a formar parte de mi extensa familia de adoptados, ha conseguido alegrarme la mañana, una mañana que ha amanecido nostálgica ya que hoy es el día grande de mi pueblo y me prometí a mi misma hoy estar allí y como siempre otra cita que voy a tener que incumplir, pese a que no por ello voy a dejar de estar de pensamiento con todos sus rituales, busco el directo por internet,  el pañuelo al cuello y la garganta afinada para unirme al coro multitudinario de voces que se desgañitan celebrando el momento. Si, sé que no me gustan las citas precisas pero hay algunas que deberían ser de obligado cumplimiento.

Y procedamos con un fragmento de Oliverio Girondo, el que me he topado de narices hace un rato y me ha hecho conocerle y adoptarle, sirva como homenaje además ya que hoy sería su 122 cumpleaños:

.........No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!............






No hay comentarios:

Publicar un comentario