No sé en que momento consigo una cierta conciliación con mi
vida pasada y decido enfrentarme a mis fobias mirándolas de frente, y cojo por
un lado la capital de la república donde dije que no volvería y por otro las entrañables
estas que quieren hacernos calzar a presión ya casi desde septiembre, o sea,
las fiestas de invierno y en un verdadero alarde de osadía, decido ir a pasearme por mis recuerdos a últimos de diciembre y así
construir otros nuevos, más gratificantes para desterrar a los antiguos y poder
reconciliarme con esa ciudad y con esas fechas, joder, si alguien consiguió convencerme
y sentir que Lisboa es un barrio de Nunca Jamás, imagino que será más fácil autoconvencerse
de que la capital tiene también sus momentos dulces esperando por mí, que si me
pongo a pensar, los ha tenido, solo que acabaron sepultados por los amargos. Y así me veo deseando sentir
ese calorcito de familia que hace tantos años me he olvidado de lo que es y
añorando reencontrarme con gente que ha formado parte de momentos sublimes de
mi vida, como alguien que lo mismo hace 25 años que no tengo delante aunque si
presente, o con alguien que conozco hace años y ha sido una persona motivadora
para mi pero con la cual nunca he pasado de hablar por teléfono y lo mismo es
hora de poder mirarnos a los ojos y poder contagiarme de su entusiasmo, o con
esa otra persona que antes tenía más cerca y que no nos importaba calzarnos 100
kms cada uno para pasar la mañana delante de un café hablando de poesía, de política
y filosofías de vida varias, o con esa otra que conozco desde hace menos y
claro no era el mejor momento y he dejado bastante de lado por ese carácter tan
indomable e impredecible que me he gastado estos últimos años donde padecerme
ha sido labor de titanes y no todos han sobrevivido a los estragos. Y pese a
todo, creo que tengo y he tenido a los mejores para hacer más livianas mis
horas grises, solo que lo mismo no he sabido verlo y será hora ya de imponer un
poco de cordura, la justa, para no causar más bajas y sobre todo acercar de
nuevo a los que aún conservo. Así que en eso ando paladeando el organizar el
viaje, saboreando los encuentros por anticipado y siguiendo en estado de boba
feliz y ahora además ilusionada, sensación que ya ni me acordaba lo que
significaba.

No hay comentarios:
Publicar un comentario