El tipo del sombrero esconde tras su mirada perdida todos
los odiosos atardeceres que ya nunca serán, las canas de sus patillas y de su
barba de un día no le impiden verse
reflejado entre las nubes como una cigüeña volando hacia tierras desconocidas, lejos
de lo que es o de lo que no es y tiene que ser. Lejos de ese blanco y negro que
lo inunda todo a pintar los días de colores…(Me gusta más cuando las fotos
llevan título, que ando muy desentrenada para estos alardes así sin dos hielos,
la foto increíble, por supuesto)
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