miércoles, 14 de agosto de 2013

Momentos, detalles y afectos



Para alguien que se autodefine como antisocial y que le molesta la gente en general y solo aprecia a las personas  en particular, es fácil entender que habrá muchas personas que se cruzarán en mi camino y que bastantes de ellas me marcarán para bien o para mal. También entiendo que hay personas que irán apartándose por circunstancias perfectamente entendibles, otras son de van y vuelve y otras están ahí siempre. Con el tiempo te vas acostumbrando a que ciertas ausencias son inevitables por más que duelan algunas y por más larga que te dejen otras. Lo que nunca entenderé es a las ausencias que se van dejándote defraudada o a las que desaparecen de repente sin que nunca consigas saber el por qué.

Será que confío plenamente solo en un puñadito de personas, pero a ese puñadito me entrego a veces incluso por encima de mi misma, intento estar ahí siempre, ser leal y honesta con lo que pienso y hago por ellos. Evidentemente yo también me siento arropada y protegida por ellos, así que si de repente un día después de años ves que esa persona que era como tu hermano desaparece de un día para otro y te bloquea en todos lados sin ninguna explicación o ves que alguien que considerabas un buen colega  con el que has compartido demasiados momentos de repente se vuelve un extraño y en vez de estar a tu lado se pone en contra, pues te quedas descolocada, con una sensación de ser imbécil que no se te pasa en días.

En esos momentos pienso que yo doy un valor a la amistad que ya debe de andar en desuso, pero no, si miro a mi alrededor veo a mi lado a personas que me lo han demostrado y me lo siguen demostrando cada día, por suerte y también veo a otras que son conocidos que me caen bien pero que se hasta donde puedo esperar de ellos y hasta donde quiero entregarme, y sé que alguno más desaparecerá aunque tendrá su lógica y podré asumirlo aunque duela, al igual que sé que algunos otros aparecerán, si, siempre tengo esa capacidad de hacer buenos colegas aún sin querer y en los lugares más insospechados, lo que ya me cansa y me agota son los que de la noche a la mañana se convierten en desconocidos y convierten en humo todas las cosas que hemos ido pasando juntos, los que te dejan con la sensación de no querer volver a confiar en nadie aunque acabes confiando.

Supongo que la jodida feria sigue pese a ellos y que algún día aprenderé a que no duela tanto la deslealtad más sabiendo que siempre tengo a alguien cuando lo necesito, que me tengo porque sentir agradecida por la gente que he conocido que tanto me ha aportado y la que tengo a mi alrededor, en resumen, que pese a todo voy a seguir apostando por la amistad, esa, la de verdad y a los que no sepan valorarla pues que les vayan dando,  ellos se lo pierden, yo soy inmensamente rica en momentos, detalles y afectos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario