Para alguien que se autodefine como antisocial y que le
molesta la gente en general y solo aprecia a las personas en particular, es fácil entender que habrá
muchas personas que se cruzarán en mi camino y que bastantes de ellas me
marcarán para bien o para mal. También entiendo que hay personas que irán apartándose
por circunstancias perfectamente entendibles, otras son de van y vuelve y otras están ahí siempre. Con el
tiempo te vas acostumbrando a que ciertas ausencias son inevitables por más que
duelan algunas y por más larga que te dejen otras. Lo que nunca entenderé es a
las ausencias que se van dejándote defraudada o a las que desaparecen de
repente sin que nunca consigas saber el por qué.
Será que confío plenamente solo en un puñadito de personas,
pero a ese puñadito me entrego a veces incluso por encima de mi misma, intento
estar ahí siempre, ser leal y honesta con lo que pienso y hago por ellos. Evidentemente
yo también me siento arropada y protegida por ellos, así que si de repente un día
después de años ves que esa persona que era como tu hermano desaparece de un día
para otro y te bloquea en todos lados sin ninguna explicación o ves que alguien
que considerabas un buen colega con el que has compartido
demasiados momentos de repente se vuelve un extraño y en vez de estar a tu lado
se pone en contra, pues te quedas descolocada, con una sensación de ser imbécil
que no se te pasa en días.
En esos momentos pienso que yo doy un valor a la amistad que
ya debe de andar en desuso, pero no, si miro a mi alrededor veo a mi lado a
personas que me lo han demostrado y me lo siguen demostrando cada día, por
suerte y también veo a otras que son conocidos que me caen bien pero que se hasta
donde puedo esperar de ellos y hasta donde quiero entregarme, y sé que alguno más
desaparecerá aunque tendrá su lógica y podré asumirlo aunque duela, al igual
que sé que algunos otros aparecerán, si, siempre tengo esa capacidad de hacer
buenos colegas aún sin querer y en los lugares más insospechados, lo que ya me
cansa y me agota son los que de la noche a la mañana se convierten en
desconocidos y convierten en humo todas las cosas que hemos ido pasando juntos,
los que te dejan con la sensación de no querer volver a confiar en nadie aunque
acabes confiando.
Supongo que la jodida feria sigue pese a ellos y que algún día
aprenderé a que no duela tanto la deslealtad más sabiendo que siempre tengo a
alguien cuando lo necesito, que me tengo porque sentir agradecida por la
gente que he conocido que tanto me ha aportado y la que tengo a mi alrededor, en resumen, que pese a
todo voy a seguir apostando por la amistad, esa, la de verdad y a los que no
sepan valorarla pues que les vayan dando, ellos se lo pierden, yo soy inmensamente rica en momentos,
detalles y afectos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario