martes, 20 de noviembre de 2012

¿Quién iba a decirme....

¿Quién iba a decirme que después de media vida, iba a poder conversar civilizadamente dando un paseo de 5 horas, con una persona con la que hasta ahora el escaso trato que hemos tenido era de 10 minutos para dedicarnos al lanzamiento de reproches, de desencuentros y acabando siempre a los gritos antes de colgarnos el teléfono bruscamente? ¿Quién iba a decirme que iba a recuperar a una persona que formó parte de mis juegos infantiles y mis descubrimientos adolescentes después de tantos años de saber la una de la otra a través de terceras personas y con ella hayan venido de golpe risas y momentos felices enterrados? ¿Quién iba a decirme que la vida por unas circunstancias u otras iba a dejarme sin familia de sangre, pero iba a sustituirla por una creada casi a medida, con la cual suplir el desarraigo que te produce el que te aparten como a un perro con pulgas cuando más necesitas un poco de afecto y comprensión? ¿Quién iba a decirme que cuanto menos tengo es cuando más afortunada me siento, porque es cuando cada pequeño detalle se convierte en el mayor de los regalos, por inesperado, por dar importancia a las cosas que las tienen, que no son las materiales evidentemente, sino las del día a día que salen de dentro? ¿Quién iba a decirme…..


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