domingo, 25 de noviembre de 2012

Ciudad esquizofrénica



Salgo a la calle y me desubico, lucecitas de navidad se entremezclan con carteles de elecciones, en sudadera casi en diciembre en vez de sentir el frío, balcones compitiendo con banderas de todo signo en triste alarde de vaya usted a saber que, gente invadiendo todos los espacios haciendo insufrible e imposible el dar 4 pasos en línea recta, el ruido de los coches, algunos con discotecas móviles atronadoras mezclados con tonos de móviles a cual más estridente y que sus dueños dejan sonar como para demostrar …no sé, a ver quién es más imbecil durante más tiempo??  Sirenas, es increíble, lo he controlado, no pasan 5 minutos sin escuchar alguna sirena pasar, niños poniendo a prueba su integridad física con patinetes zigzagueando entre la marea de gente, a la vez que la tuya que pasas por allí, mientras sus padres o abuelos están inmersos en conversaciones absurdas a un volumen demencial como si de un discurso a un auditorio se tratara,  sin ni siquiera molestarse en saber que atrocidad está haciendo el enano en ese momento, personas corriendo por doquier, a coger el autobús, a pasar semáforos en rojo con los consiguientes pitidos, tiendas repletas con colas dignas de guiness y todo ese tiempo reprimo una ganas de ponerme a gritar que ni yo entiendo como puedo aguantarlas… ¿y luego me dicen que salga a pasear que rebaja la tensión??? Joder, es llegar a casa, dar gracias por haber llegado cuerda e ilesa  y casi besar hasta el suelo, cierro la puerta y respiro despacio pensando que cada día odio un poquito más si cabe esta ciudad esquizofrénica y decido que de mayor quiero ser antisocial y vivir en el monte donde no tenga que ver, ni saludar a una persona en semanas, y que el único sonido que quiero escuchar es el del mar y mi tabla de salvación leer, soñar, reir y jugar….


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