Salgo a la calle y me desubico, lucecitas de navidad se
entremezclan con carteles de elecciones, en sudadera casi en diciembre en vez
de sentir el frío, balcones compitiendo con banderas de todo signo en triste alarde
de vaya usted a saber que, gente invadiendo todos los espacios haciendo
insufrible e imposible el dar 4 pasos en línea recta, el ruido de los coches, algunos con
discotecas móviles atronadoras mezclados con tonos de móviles a cual más
estridente y que sus dueños dejan sonar como para demostrar …no sé, a ver quién
es más imbecil durante más tiempo?? Sirenas,
es increíble, lo he controlado, no pasan 5 minutos sin escuchar alguna sirena pasar,
niños poniendo a prueba su integridad física con patinetes zigzagueando entre
la marea de gente, a la vez que la tuya que pasas por allí, mientras sus padres
o abuelos están inmersos en conversaciones absurdas a un volumen demencial como
si de un discurso a un auditorio se tratara, sin ni siquiera molestarse en saber que
atrocidad está haciendo el enano en ese momento, personas corriendo por
doquier, a coger el autobús, a pasar semáforos en rojo con los consiguientes
pitidos, tiendas repletas con colas dignas de guiness y todo ese tiempo reprimo
una ganas de ponerme a gritar que ni yo entiendo como puedo aguantarlas… ¿y
luego me dicen que salga a pasear que rebaja la tensión??? Joder, es llegar a
casa, dar gracias por haber llegado cuerda e ilesa y casi besar hasta el suelo, cierro la puerta y respiro despacio pensando que cada día odio
un poquito más si cabe esta ciudad esquizofrénica y decido que de mayor quiero
ser antisocial y vivir en el monte donde no tenga que ver, ni saludar a una
persona en semanas, y que el único sonido que quiero escuchar es el del mar y
mi tabla de salvación leer, soñar, reir y jugar….

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