martes, 27 de noviembre de 2012

Despeinada



Lo asumo, sigo siendo excesiva en mis afectos y desafectos, en mis risas y en mis llantos, en mi bordería natural, en coleccionar lugares mágicos, sueños y momentos especiales reales o no, en ser deslenguada y descreída, en acumular libros y papeles de todo tipo, en rodearme de casualidades, en disfrutar de las cosas sencillas y los detalles, en extasiarme en la compañía de los colegas, a veces hasta de los simples conocidos y sus conversaciones imposibles,  en resumidas cuentas en vivir y sentir intensamente las cosas para bien o para mal, y si esto fuera poco, ahora acabo de descubrir por que nunca voy peinada!!!


lunes, 26 de noviembre de 2012

Incontinencia verbal



Si, lo reconozco, me pierde mi incontinencia verbal que diría el otro, y hay días que hablo hasta con las piedras si es necesario, incluso la mayoría de las veces sin sacar mi ironía y mi sarcasmo a pasear. Y así me veo hablando con alguna colega, que para cuando queremos colgar el teléfono han pasado horas, creo que el record lo tenemos en 4 horas y media, pero eso de tener a alguien con quién poder hablar de todo, el día a día, nuestros pasados, nuestros pájaros en la cabeza, nuestra forma de pensar aunque sea diferente, alguien con quién te sientas tan cómoda que puedes mostrarte tal como eres, que  puedes hablar libremente de lo que sea y sabes que como poco va a intentar entenderte y nunca juzgarte, que te ríes, te desahogas… si lo sé, es todo un lujo y por suerte colegas de estos nunca me faltan, son escasos pero son geniales.

Luego hay otros con los que no tienes problemas en hablar de ningún tema, pero te reservas cosas, porque hay ciertas parcelas que son casi, casi privadas salvo honrosas excepciones, aunque igualmente te sirven, te llenan y te alegran esas conversaciones, a veces tan imposibles.

Acabando con los que sabes que se guardan más que nadie, que aunque a veces no es necesario que te digan mucho porque ya les conoces tan bien que intuyes lo que callan, y sabes entenderles sin necesidad de palabras y explicaciones,  aunque a veces echas en falta un poco más, ya que puedes dudar hasta de si simplemente quieres imaginar lo que dicen y realmente estoy equivocada, que si, que seguramente sea o me hagan ser más fuerte que nadie, que visiblemente esté pudiendo con todo lo que ha ido cayendo, que probablemente yo soy la que me dedico habitualmente a dar ánimos y ejercer de payasa pintando sonrisas,  que inevitablemente mi habilidad es la de volar siempre alto y parecer que no necesito a nadie, pero hay ciertos momentitos que…que nada, que sigo escalando hacía el Norte sin despeinarme.

Y aún así… 



domingo, 25 de noviembre de 2012

Ciudad esquizofrénica



Salgo a la calle y me desubico, lucecitas de navidad se entremezclan con carteles de elecciones, en sudadera casi en diciembre en vez de sentir el frío, balcones compitiendo con banderas de todo signo en triste alarde de vaya usted a saber que, gente invadiendo todos los espacios haciendo insufrible e imposible el dar 4 pasos en línea recta, el ruido de los coches, algunos con discotecas móviles atronadoras mezclados con tonos de móviles a cual más estridente y que sus dueños dejan sonar como para demostrar …no sé, a ver quién es más imbecil durante más tiempo??  Sirenas, es increíble, lo he controlado, no pasan 5 minutos sin escuchar alguna sirena pasar, niños poniendo a prueba su integridad física con patinetes zigzagueando entre la marea de gente, a la vez que la tuya que pasas por allí, mientras sus padres o abuelos están inmersos en conversaciones absurdas a un volumen demencial como si de un discurso a un auditorio se tratara,  sin ni siquiera molestarse en saber que atrocidad está haciendo el enano en ese momento, personas corriendo por doquier, a coger el autobús, a pasar semáforos en rojo con los consiguientes pitidos, tiendas repletas con colas dignas de guiness y todo ese tiempo reprimo una ganas de ponerme a gritar que ni yo entiendo como puedo aguantarlas… ¿y luego me dicen que salga a pasear que rebaja la tensión??? Joder, es llegar a casa, dar gracias por haber llegado cuerda e ilesa  y casi besar hasta el suelo, cierro la puerta y respiro despacio pensando que cada día odio un poquito más si cabe esta ciudad esquizofrénica y decido que de mayor quiero ser antisocial y vivir en el monte donde no tenga que ver, ni saludar a una persona en semanas, y que el único sonido que quiero escuchar es el del mar y mi tabla de salvación leer, soñar, reir y jugar….


sábado, 24 de noviembre de 2012

En busca de….




Tras semanas caóticas, llenas de obligaciones, horarios, carreras, imprevistos, la serie de coincidencias que me acompañan (que me dice un buen colega),  falta de sueño y sueños, pese a que esta semana no me han faltado fotos y fotos de mares salvajes y playas solitarias para poner el broche a tanta locura, llegar al viernes se convierte en toda una carrera de fondo.  Así que cuando por fin llega el fin de semana lo saboreo especialmente, al fin el tiempo (no me gusta esta palabra, cada día menos), es para mi, para gestionarlo en todo lo que voy apartando cada día por no dar para más. Y descubro libros, escritos, me pierdo en un laberinto de palabras, (resilente, procrastinación), aunque luego siga utilizando la mayoría de las veces mi lenguaje más de calle, y me empapo de lugares, fotos y frases tan contundentes y evidentes como "Para ser feliz, basta con dejar de ser no feliz", e intento reírme de todo, de mi misma, de la situación y me pongo al día con los colegas y conmigo misma y sueño despierta, y puedo ser yo, y como siempre  me la sopla lo que piense nadie de mí y me evado de la rutina (ni dulce, ni leches) y de esta inhabitable ciudad, escapándome por la venta abierta  en busca de…. 


martes, 20 de noviembre de 2012

¿Quién iba a decirme....

¿Quién iba a decirme que después de media vida, iba a poder conversar civilizadamente dando un paseo de 5 horas, con una persona con la que hasta ahora el escaso trato que hemos tenido era de 10 minutos para dedicarnos al lanzamiento de reproches, de desencuentros y acabando siempre a los gritos antes de colgarnos el teléfono bruscamente? ¿Quién iba a decirme que iba a recuperar a una persona que formó parte de mis juegos infantiles y mis descubrimientos adolescentes después de tantos años de saber la una de la otra a través de terceras personas y con ella hayan venido de golpe risas y momentos felices enterrados? ¿Quién iba a decirme que la vida por unas circunstancias u otras iba a dejarme sin familia de sangre, pero iba a sustituirla por una creada casi a medida, con la cual suplir el desarraigo que te produce el que te aparten como a un perro con pulgas cuando más necesitas un poco de afecto y comprensión? ¿Quién iba a decirme que cuanto menos tengo es cuando más afortunada me siento, porque es cuando cada pequeño detalle se convierte en el mayor de los regalos, por inesperado, por dar importancia a las cosas que las tienen, que no son las materiales evidentemente, sino las del día a día que salen de dentro? ¿Quién iba a decirme…..


domingo, 18 de noviembre de 2012

Ya queda poco

Uno de los millones de cosas que echo en falta en esta tierra extraña es la lluvia. Cuando digo esto hay gente que me mira como si ya hubiera perdido la razón del todo, pero cuando has crecido envuelta en lluvia y saltas a un lugar con un clima impadecible, con contaminación ambiental, acústica, lumínica, de cualquier tipo, se hace aún más acuciante esa necesidad de agua que lo limpie todo, aunque sea por un breve espacio. Así que en cuanto empieza a llover, salgo corriendo a la calle, a pasear, a mojarme, a sentir la lluvia en la cara…si, me sobran unas cuantas toneladas de cemento, coches, personas con paraguas y peor aún lo que me falta, el olor a tierra y hierba mojada, que evidentemente, aquí es imposible nada que se le parezca. Pero a base de practicar, inconscientemente al sentir la lluvia me veo paseando junto a la ría con las montañas de fondo y la cosa cambia bastante y se me pinta una sonrisa de felicidad. Y cuando llega la madrugada, el meterme en la cama y dejarme arropar por la lluvia y arrullar por su sonido contra el suelo, chocando contra la ventana, me devuelve a esa infancia donde me sentía protegida y despreocupada y me duermo tranquila, pensando ya queda poco, ya queda poco, ya queda poco..

sábado, 17 de noviembre de 2012

Contagiada y contagiando



Hay días que la realidad me supera, leo noticias (¿noticias o manipulación?), escucho declaraciones (¿o despropósitos tipo hermanos marx pero sin gracia?) oigo conversaciones callejeras (¿o diálogos surrealistas de película de cuarta?) y dudo por momentos si realmente seré yo la que anda falta de entendimiento y me pierdo algo para acabar de ver la luz, o que últimamente los descerebrados son legión y me invaden por todos los lados. Y mira que el tiempo y las vivencias me han vuelto una descreída total y me ha regalado un escepticismo digno de estudio y aún así hay días que me encantaría ponerme a gritar y no parar, e intentar que alguien me hiciera entender algo de esa jodida realidad que no es que nadie tenga que contarme, o inventarse cifras, sino que vivo en primera persona. Pero el otro día descubrí que no estaba todo perdido irremediablemente, que me encontré sin buscarlo en medio de un piquete informativo de más de 300 personas, de todo tipo y edad, y por un breve espacio de tiempo volví a sentirme relativamente optimista y volví a ese tiempo lejano donde aún conservaba casi intactos mis ideales, descargue mi rabia en conjunto con la de toda aquella gente, y conseguí contagiar a un personaje preadolescente de ese sentimiento por un ratito, personaje que como muchos otros de su edad están desmotivados viendo su futuro, viendo que su entorno se desahoga delante de una consola y no en la calle indignados por lo que les están quitando, desmotivados porque ya no se les enseña a ser críticos y pensar por si mismos y la tele en el mejor de los casos es su fuente de información, sin contrastar, sin confrontar, algunos ni eso…y verme allí en medio, contagiada y contagiando de ese espíritu de no quedarse de brazos cruzados, de luchar por lo que nos quieren arrebatar, me hizo sentir que no todo estaba perdido, que en algún recóndito rincón sigue estando la rebelde inconformista a la que me encantó reconocer y para cuando ella no aparezca tiene a quién ha pasado el testigo para que se la haga recordar. Así que ahora si que me toca seguir luchando con todas mis fuerzas, las que tengo y las que me mandan, porque no soy yo sola, es que tengo quién toma ejemplo no solo de mis palabras, sino de mis actitudes....
“En ciertos oasis, el desierto es sólo un espejismo”

martes, 13 de noviembre de 2012

Fotos en la niebla


No aprendo ni a golpes, a desterrar de mi ahora las imágenes y lugares comunes del pasado, que empezaron reaparecieron de puntillas para recordarme quién era y a donde iba, en un ejercicio recuperador, y ahora aparecen por todos lados, sin dejarse controlar, impertinentes y empezando a no tener ninguna gracia.  Y aunque aparece gente nueva, lugares por descubrir y disfraces por calzarme, una y otra vez vuelven a colarse insistentemente con casualidades y sin ellas, las escondo rápidamente, me centro en mirar para adelante y ahí están de nuevo, y me resisto y dirijo la mirada hacia otro lado pero es inútil, ahí me paso toda una madrugada buscando fotos en la niebla, jodidas fotos censuradas que aparecen aún en miniatura, casi todas, menos la que me gustaría encontrar y no encuentro, y me siento imbecil volviendo a recaer, e intento salir huyendo de ese Nunca Jamás que no encuentro y realmente no estoy segura de querer encontrar,  y vuelo hacia lo mío, hacía mi monte, mi mirador, mi funi y cierto txakolí de buen recuerdo, este real, pero que también duele, este por incomprensible, por no explicado. Así que apelo al único mirón consentido y consentidor, a que me ayude a salir de este bucle que no conduce a parte alguna, a seguir explorando arco iris, cabos y playas vacías, librerías de Oporto y tantos lugares, músicas y disfraces por descubrir, que ya está bien de jugar al escondite con sueños y realidades que no quiere ser encontradas y de darles un tiempo y un espacio que ya no creo que les corresponda y seguramente no quieren que ya les sea concedido. "La vida no se mide en minutos, sino en momentos"

domingo, 11 de noviembre de 2012

La respuesta está...



Nueva tarde de domingo, con las prisas aparcadas, con los pelos sin peinar, dejo de lado mi música irreverente de cabecera y me pido a Louis Amstrong, así,  a media voz en la oreja, cierro los ojos, y voy sorbiendo la irrealidad de lo que seguramente no fue y  la realidad de lo que podría ser, retazos en blanco y negro  y otros a todo color vienen sin ser invocados a formar parte de ese puzzle de realidades e irrealidades varias,   sin preguntas, sin moverme para no espantarlos, intentando paladear cada retazo, suena ahora dream a little dream acompañándome en ese viaje introspectivo donde intento encontrar las claves para salir del laberinto, el tiempo se para, se estira, retrocede y salta de nuevo, y aparece Mr. Dylan con esta frase, “algunas personas sienten la lluvia, otras solo se mojan”, de ahí a la siguiente el paso es inevitable, “The answer is blowin' in the wind”…aunque siga sin entender porque estas apariciones en el idioma de la reina madre, voy recuperando el control y sabiendo en parte las respuestas. “You know that place between sleep and awake, the place where you can still remember dreaming?..."(upss, de nuevo se ha colado el dichoso idioma y todo lo que sigue…todos sin invitación)

sábado, 10 de noviembre de 2012

De correos, cafés y músicas varias

Tras abrir el correo y poder tomarme el café a ritmo de “A irmandade das estrelas” gracias a quién no deja de sorprenderme y hace diluir el cansancio que me producen últimamente tantos “debo y tengo que hacer” y consigue que los “quiero hacer” tomen el mando de mi tiempo. Y claro está que iba sobre seguro, porque si es evidente lo que me hace levitar la música celta, si ya lo acompañamos de una trikitixa, el sentimiento consigue desbordarme. Porque que verdad es que la música amansa a las fieras, porque en mi caso es escuchar la trikitixa o la txalaparta, y se me borran de golpe todas las tensiones acumuladas y las ganas de merendarme a alguien y solo me queda cerrar los ojos y dejarme llevar. Supongo que hay sonidos que tenemos anclados en el incosciente asociados a momentos y  lugares donde has sido plenamente feliz, y que al escucharlos, sin entender por qué, consigues arañar de ellos ese sentimiento que te eleva.