lunes, 23 de mayo de 2016

O algo así


Una de las ventajas de ser polivalente es que lo mismo disfruto en medio del monte en el mejor estilo de cabra montesa, que me deleito en medio de un museo. Después de tantas vueltas y caminos que he llevado y de reinventarme por completo, he aprendido que donde me lleve la vida es donde mejor puedo estar y la gente con la que me toca compartir cada experiencia es la perfecta. Vamos que ahora disfruto de la feria, vaya si la disfruto, abierta a todas las posibilidades y en el más puro estilo zen.

Así llegó el día internacional de los museos y se me presentó la oportunidad de visitar el que se ha convertido en icono de esta ciudad y además con buena compañía, incluida una guía exclusiva, cercana y de lo más amena. Y cual fue mi sorpresa de toparme con el árbol de los deseos de Yoko Ono, que casualidad ese día era uno de los 5 del año que está activo, enterarme y sentirme atraída sin poderlo evitar fue todo uno. Para cuando quise darme cuenta ya tenía mi tarjetita y estaba escribiendo mi deseo y decorándola. El siguiente paso fue colgarla a buen recaudo del viento con varias vueltas...

Pero estaba claro que lo que no estaba a buen recaudo eras tú:

-. Joder Li, aquí si que te reconozco en tu mejor estilo. Falta saber que pone en la tarjeta...

.- Buen intento, pero ya sabes que si los deseos se cuentan ya no se cumplen, bla, bla, bla

-. Algunos no se cumplen aún sin contarlos, así que..

.- ¿Lo dices por experiencia? Porque yo sigo creyendo, claro que creo...

-. ¿Puedo llamarte ingenua?

.- ¿Puedo mandarte a pastar?

-. Cuidado prima, no saques la artillería que ahora lo que gastas es ¿como era? ¿El más puro estilo zen? O algo así....









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