martes, 23 de abril de 2013

De libros y escritores


Quizá en esto consista la felicidad plena, y claro está no he podido evitarlo y he tenido que soltar alguna de las mías que se han escapado junto con un par o lo mismo eran tres preguntas, y con pena de que el tiempo no permita mucho más, mi curiosidad innata y la cercanía han hecho que las preguntas por hacer crecieran en progresión, ,bueno, otro año....

lunes, 22 de abril de 2013

Los juntadores de letras



Acabada la tregua de estos 3 días, retomo conciencia para superar de nuevo una semana caótica, como todas las que van viniendo últimamente, aunque esta tiene un día de gloria, el día que voy a pasearme por una ciudad con sus calles inundadas de libros, rosas y lo más importante, escritores de todos los colores, estilos y condición. Y así me veo esperando, cual niña en noche de Reyes (por muy republicana que sea la niña), a que llegue ese día donde mezclarme con la multitud (si, lo sé, odio las multitudes y últimamente no soporto a la gente, pero creo que podré superarlo sin morder a nadie), empaparme de literatura, y tener al alcance de la mano a tantos y tantos escritores, ponerles cara, conocerles… aunque tendré que llevar casi una maleta en vez de una mochila, para poder dar cabida a tanto libro en espera de firma, burda excusa para tener delante a esa gente con tal arte para juntar letras que logran conmoverme, cambiar mi mundo y levitar, serán de las pocas personas que me causan una profunda admiración (si, lo mismo también una cochina envidia por no poder ser como ellos). Porque alguien capaz de escribir que el euskera se semeja a un mapa del tesoro es alguien digno de conocer, así que sí, empezaré por Kirmen Uribe, a ver si soy capaz de articular palabra pese a mi intenso palique, ya que estar ante alguien con semejante capacidad hace que a su lado me convierta en nada. Para seguir con alguien que me cautivó con esta frase, “Perdemos la memoria de las palabras, pero no la memoria de las emociones ", si, Amin Maalouf para continuar e ir caminando 10 centímetros por encima del suelo, aunque a él no podré decirle mucho ya que al problema de quedarme abstraída, añadimos mi poca capacidad para otras lenguas que no sea alguna minoritaria. Claro, visita obligada al descubridor de los amarillos y su mundo, y de creer y crear sueños, así que Albert Espinosa se añade a la lista, esas listas de las que tanto escribe, y a él si que tendría cosas y cosas que decir, ya que es una de esas personas con las que te gustaría sentarte a tomar un café o tirarte en cualquier lado y hablar y hablar, bueno, en este caso, escuchar y escuchar y hacerle mil preguntas. Y si después de estos 3 no he saturado los sentidos y puedo seguir asimilando más estado de éxtasis, tocará visita a la escritora por excelencia, con el permiso de Marguerite Yourcenar claro está, pero es que después de leer todos sus libros creo que me quedo con….todos??? quizá con El Origen perdido por ser el primero que leí de ella, porque convergieron en él una serie de casualidades, en fin, que si, que el broche de oro se lo dejo a Matilde Asensi, que casi hubo una confabulación para que me la presentaran y poder estar un rato más con ella que una simple firma, pero es lo mismo, ya con verla de cerca y hacerle saber lo que me impresionó ese libro en particular y el resto, ya tengo suficiente como para poder sobrevolar la realidad un mes o más!!! Y a partir de ahí tengo unos cuantos libros más en espera de firma, más comercialoides, así que veré las ganas que me quedan o el tiempo que esa es otra, de pasar por la enorme fila que puedan tener Carlos Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones, Punset y tantos y tantos otros….así que si no pasa nada, el martes voy a dedicarlo a homenajearme y a vivir todo un regalo para los sentidos, lo mismo estando rodeada en todo momento de tanta creatividad y tanto ingenio, algo se pega y puedo por fin hacer algo de provecho de mi y no tanto ser la jodida reina del destajo puro y duro!!!


domingo, 21 de abril de 2013

Café para todos



Recuerdo cuando empecé a escribir aquí, tras un contundente choque en un tranvía de Lisboa que me descolocó y me dejo aturdida, pero hizo que reaccionara y quisiera salvarme de la apatía. En un principio costaba mucho, ya que al igual que tantas otras cosas que formaban parte de mí, había aparcado lo de juntar letras y ya no salía con la misma espontaneidad y mucho menos conservaba un nivel aceptable, pero una que es cabezona como ella sola, siguió con ello, intentado recuperar, realmente no sé bien que era lo que intentaba recuperar, quizás la memoria de tantas cosas enterradas y de la persona que me hizo creer en mi misma y crecer en casi todos los sentidos, menos en edad. Y era consciente de que esa persona no iba a leer esto, que eran palabras al viento y a mi misma, aunque ahora tenga mis serias y contundentes dudas de si lo hace, con lo cual sería un redomado tramposo y jugaría con cartas marcadas, habiendo él cerrado en las narices cualquier ventana de fisgoneo, pero o mucho ha cambiado, o es más que capaz, por si acaso le dejo una reserva de tio jack especial de la casa para él solito, que yo me he quitado y me he pasado al café.

El caso es que empecé tímidamente, luego cambié el rumbo y decidí desfogar aquí todo el estrés de lo que me iba sucediendo porque de siempre me ha servido el escribir para poner en orden mis caóticas ideas o sacar conclusiones de lo que me va pasando  y así las letras iban saliendo más espontáneamente y atropelladas, pese a que sigan sin llegar a un nivel medio de exigencia, pero tiempo al tiempo, será cuestión de conjugar tranquilidad, una cabeza en condiciones y quitar unos cuantos miles de responsabilidades a mi vida, todo llegará. Ya que si miro atrás y veo las condiciones en que estaba ese día que empecé y comparo con como estoy ahora, veo el gran avance que he dado pese a parecer que todo fluya demasiado despacio y apenas se mueva.

Y si curioso es releer desde el principio y darme cuenta del cambio exterior e interior, de la metamorfosis continua que voy experimentando, más curioso es ver como empecé escribiendo al aire para una persona que no iba a leerlo, seguí con un mirón consentido que tenía las claves de fa para poder entender muchas de las entrelíneas, y que a lo tonto se ha convertido en mi mayor fan, no solo de lo que escribo, que ya hay que tener paciencia y aguante, claro que juego con la poquita objetividad que me tiene, y resulta que ahora me sorprendo cuando miro las estadísticas (esas grandes mentiras) y descubro que hay un puñadito de incondicionales, de los sitios más dispares, que me padecen en silencio, y a la sorpresa que me produce, añadiría la curiosidad por saber que es lo que les mantiene ahí, como han llegado y por qué,  que es lo que pueden ver entre tanta palabra atropellada para quedarse enganchados y repetir, tantas cosas que me gustaría conocer para aplacar mi curiosidad innata, porque nunca he sido una anfitriona que se distinga por sus modales, por su lenguaje, ni por escribir sin mensajes que solo puedan entender las personas a quién van dirigidos. Pese a ello, hoy dejo café para todos acompañando a las letras, para hacerlo más ligerito, aunque a mi alguna de las veces haya que tomarme con dos hielos para rebajar la intensidad de la incontinecia verbal.

sábado, 20 de abril de 2013

Estilo de vida



Fin de semana de calma, días de acumular fuerzas y reposar del sobreesfuerzo realizado, de estirar la madrugada, de ponerse al día con los colegas, con la lectura, con todo eso que me hace disfrutar y que el jodido cocodrilo hace que tenga que aparcarlo por imperativo. Está claro que mi vida no lleva el mismo ritmo que los demás, que de repente acelera en sucesión continua de acontecimientos, encuentros y desencuentros, citas precisas e imprecisas, sin poder bajar la guardia ni medio segundo, ni descuidarme, que hacen que acabe con la lengua fuera y sin resuello, como que de repente se para y vivo un continuo día de la marmota. La gente que me conoce y me padece sin inmutarse (los hay valientes!!) sabe que cuando deja una semana de saber de mí, al volver a coincidir, tengo casi una novela entera para contar con lo que me va viniendo, con sus llantos y sus risas, su tragedia y su comedia. Y si, visto desde fuera, a veces puede sonar hasta apetecible, si se sabe aguantar el ritmo de locos e incongruencias varias, pero yo echo de menos a veces una gran dosis de rutina, dulce o no, de tranquilidad,  aunque seguramente no sabría ni que hacer con ella, ni como tomarla, pero por vivir algo diferente. Lo que está claro es que no nací para ser comedida, y mi vida tampoco lo puede ser, que tengo que vivir con intensidad tanto lo bueno como lo malo, que en un mismo instante puedo pasar del llanto más desconsolado a la risa más escandalosa, que hay cosas que solo pueden pasarme a mi, posibles o imposibles, y lo de vivir al borde del abismo se ha convertido en un estilo de vida, que pesa mucho a veces, pero hace que me vaya convirtiendo en sobrehumana casi, y que pese a que a veces cuesta e incluso parezca que no voy a conseguirlo, vaya logrando cada objetivo que me he ido proponiendo, si, algunos se han llevado consigo un desgaste considerable, pero aquí sigo dando guerra, apretando los dientes y avanzando sin peinarme.

viernes, 19 de abril de 2013

Y aún así



Y con que ganas mandaba todo y a todos a tomar por saco y me quedaba a gusto, salvo honrosas excepciones claro está, pero hay momentos que esto de controlar mi mala educación, mi bordería y mis ganas de cargar donde más duele van a acabar conmigo y agotan la poquita paciencia que me tocó en el reparto. Nunca entenderé el que haya temporadas que se conviertan en mi conjura de los necios particular y me toque lidiar con todos los ineptos, capullos, soplagaitas y sinsorgos que se han cruzado y siguen cruzándose en mi vida pese a apartarlos a algunos a base de empujones,  todos a la vez, y encima se crean que porque me hago la sorda o mire para otro lado me la están colando o crean que pueden más que yo, pobres ilusos. Y me aburre nadar contracorriente, y me aburre tener tantas cosas de las que hacerme cargo y encima malgastar fuerzas aguantando a semejantes personajillos de medio pelo con ínfulas de a saber que y me aburre hacerme la crédula y callarme por no darles la importancia que les gustaría que les diese…y doy gracias (gracias? Yo? Coño, si se darlas y hasta me salen sin ser mera fórmula de cortesía) porque entre tantas personas que me rodean y no acaban de entenderme, ni yo muchas veces de entenderlas a ellas por más que quiera empatizar, aparece alguien que intenta ir haciendo un manual de instrucciones pese a que sea lo más complicado y jodido a lo que seguramente se haya enfrentado, y poco a poco va entendiendo mi montaña rusa, mis momentos de ser un caballo desbocado o mis momentos de risas, mis momentos de furia salvaje o mis ratos apacibles con mares y consigue lo que nadie, tranquilizarme, dentro de lo que yo soy capaz de estar serena, claro está, pero que ya es más que suficiente. Y yo que soy (o era, ya ni sé) la jodida reina de la independencia, del caminar sola, del no necesitar nada ni a nadie, me sorprendo a ratos, buscando ese refugio, esa tranquilidad y esa complicidad y más me sorprendo esperando cual adolescente descontrolada, a que llegue mayo jodiendo con las flores, y pueda por momentos apartar de un manotazo los nubarrones, las moscas y moscones, las pinturas de guerra y pueda llegarme a creer que mi vida es una que me merezco más que la que me está tocando en este mismo instante. Si, seguramente sea un rato de flojera tras el estrés de semana complicada y del demonio que he llevado y de tener que demostrar cada momento y con creces de donde soy y aún así…

domingo, 14 de abril de 2013

Vicio recurrente




Lo asumo, tengo un vicio recurrente, pero palabrita que me estoy quitando y cada vez es muuuuucho más espaciado, y es releer en las madrugadas que no puedo dormir, mails del pleoseceno,  me encanta reencontrarme y reconocerme entre tanta frase antológica, de las que aún hoy en día y pese a los años que han pasado, me darían para sacar mil filos y mil puntas, y no puedo dejar de sonreír al ver demasiados rifirafes dialécticos ante la más absurda nimiedad, sentir nostalgia ante tantos lugares comunes que ahora ya han perdido cualquier significado, o sentir cierto vértigo al comprobar como me conocían y me comprendían pese a mi caos mental, mis multitudes y los mil disfraces tras cuales escondo lo que realmente soy, coño, por algo fue mi primo más primo. Y no, hoy no toca sacar filos ni remover brumas que tienen que seguir espesando, pero lo de la amistad descompensada tan recurrente, o lo de quién se llevo el botín, tendría para mucho de mi incontinencia verbal. Será que las casualidades que de aquellas se convirtieron en cotidianas, aunque haya habido temporadas que no haya querido hacerlas caso, son mi faro e intento ver detrás de ellas las señales de ese aprendizaje para que me lleven a buen puerto, aunque a veces lo que hacen es solo perderme. Y algunos ratitos sueltos e incontrolados seguramente llegue a echar de menos a aquel compañero de tantos juegos, con quién tanto aprendí, tanto crecí interiormente, tanto me ayudo a reafirmarme en mis locuras alejando de mi tanta rutina dulce o no, para poderle contar el laberinto de mi vida, incongruente como ella sola, porque sería el único que la entendiera y supiera ponerme en mi sitio y que me ayudara a evadirme a otros mundos y a otras realidades paralelas que hasta hoy solo él ha comprendido. Si, ya sé, toca ser coherente y toca estar con los pies en el suelo y abrir la ventana y sacar la mano y mojarse, pero aún así…. Naaa,  ya pasó, ya sabemos lo que dice nuestro primo común, “no, que ha sido solo un momentito de bajada que aquí no pasa nada”!!! Simplemente una mañana de domingo tonta, un partido de baloncesto (¿basket?? Nooooooo) de final de Eurocup y un empacho de infinitos grises, nada que no pueda espabilarse teniéndome que peinar, desiertos a mi, ja.

Atravesar el espejo




Intentando ganar el pulso a la vorágine en que se convierten mis días durante algunas temporadas, como por ejemplo esta, donde he pasado de levitar en mi norte con mi gente, con mis recuerdos, con mis colores y olores, siendo feliz y dejándome llevar, a volver a sacar las garras y las pinturas de guerra. Y así veo salpicadas mis horas de cada incompetente y subnormal que dejan suelto para que me los encuentre y a algunos hasta me los meriende porque lo van pidiendo a gritos, con el enemigo en casa poniendo a prueba mi capacidad de no aguante, responsabilidades y más responsabilidades, “susedidos” (que diría mi abuela) de esos que solo pueden pasarme a mí, que si, que a veces puedo provocarlos yo sin darme cuenta por ser la jodida reina del despiste, pero otros se suceden solos sin yo hacer nada de nada, el destajo puro y duro con horas y más horas y también más horas sin levantar la vista, las casualidades que siguen acechando a la vuelta de cualquier minuto, una vez alguien se planteó por medio segundo (espero) si a veces no me las inventaría yo para hacer las cosas más poéticas, pues mira, a veces me gustaría que fuera así y que no me dieran los sustos que me dan y me traigan de golpe cosas que ya no debería ni recordar, y el día se va superponiendo en locura continua de momentos de todos los colores que ya no sé ni como afrontar, y agotada me cuelgo del teléfono buscando refugio para escapar del mal agobio que se acompaña de la angustia y tan pronto estoy tocando el cielo como que al rato siguiente en el peor de los infiernos, mientras dificilmente procuro conservar una equilibrada cordura para poder sortear cada instante con lo que pueda traer y guardar mi traje de locura solo para momentos de gala que se lo merezcan, pero reconozco que hay madrugadas a las que llego sin resuello, habiendo vivido en un día lo que otros en tres, deseando que acabe pronto esta carrera de fondo y poder dedicarme solo a ser yo, y aprender a dejarme cuidar y a vencer el pánico que me da el atravesar el espejo y poder ser de nuevo la norteña salvaje, soñadora, medio ida pero feliz y sacar la lengua a esa persona en que me han querido convertir y que casi me creo ser,  solo me ha faltado tomar literal lo de : "en la farmacia puedes preguntar: ¿tienen pastillas para no soñar?". Y mientras tanto como diría el otro, No pasarán!!

sábado, 30 de marzo de 2013

Infinitas oportunidades



Cuando creía que ya la vida poco podría sorprenderme, aparece el vendedor de sueños para hacerme ver lo equivocada que estaba, que existen segundas, terceras o infinitas oportunidades. Y me coge de la mano y me hace añicos en un segundo todos los esquemas acumulados durante meses y meses, consigue quitarme por momentos el antifaz de borde y las pinturas de guerra contra el mundo y se convierte en  mi refugio pese a que había momentos en que parecía que todo se ponía en contra. Y tras 5 años en que el norte se había convertido en una misión imposible, como si cada día se lo llevaran un poco más lejos, me transporta hasta allí para mostrarme que aquello sigue siendo el sitio donde pertenezco, donde soy realmente yo y donde pasear, recorrer y empaparme de cada rincón plagado de recuerdos y sentirme como si nunca me hubiese ido, todo ello acompañado de esa lluvia reconfortante que tanto limpia mis heridas y lava mis miserias, de paseos junto la ría al anochecer, de conquistar mi monte y ese lugar talismán en él donde acaparar toda la energía para poder seguir, de risas con amigos, de recrear los sentidos con olores, sonidos y panorámicas familiares, todo perfecto como pedido por encargo para ser feliz.


Y ahora de nuevo vuelta a la jodida irrealidad de la cárcel donde me veo inmersa, de las responsabilidades, del estrés, del haber crecido a golpes, de sentirme fuera de sitio en territorio hostil, pero con más ganas de luchar que nunca por conquistar mi libertad, ese pase a mi vida que no es esta sino aquella, a mi sitio, a mi gente, a despertar de esta asquerosa pesadilla en que se había convertido mi inexistencia y a tomar por saco todo lo que no sea conquistar el mejor de los ochomiles, que por lo que se ve, no era tan imposible, ni tan inalcanzable y anda que no he venido sobradade oxigeno para llegar a la cima sin peinarme!!! 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Cúmulo de circustancias



Torbellino de situaciones inconexas van sucediéndose en ciclo continuo sin tregua, desquiciante temporada de cúmulo de circunstancias de todo tipo donde se mezclan tardes de hospital con cafés nocturnos recuperadores, música celta con responsabilidades varias, trabajo a destajo con dispersiones imprevistas, en vertiginosa espiral que no me da tiempo a asimilar en un caso ni a disfrutar en otros y que va pasando factura, y ya paladeando y deseando conquistar el cambio de año tan próximo y tan lejano a la vez, símbolo y marca de mi nueva vida de mis nuevas esperanzas y proyectos. Amén.


sábado, 2 de marzo de 2013

Y por fín llegó marzo



Y por fin llegó marzo, mes en el que voy a cambiar de año ya que pospuse el paso de año oficial porque no me venia bien esa fecha, y elegí otra para mí que me gustaba más, ya se sabe que al igual que nacemos donde nos dá la gana, ahora he decretado que también empezamos el año cuando se nos pone. Y este comienzo de mi año, acabado en 13 que siempre ha sido mi número de la suerte (si, de nuevo mi bonita costumbre de llevar la contraria) me va a llevar por fin a mi pueblo, a reencontrarme con todo lo que dejé allí hace ya tantos años, a saborear y paladear cada rincón, cada esquina, cada sensación olvidada como punto de inicio de recuperar mi desmemoria y tomar la riendas de mi vida de una jodida vez que ya estaba bien de dejarme llevar por lo que iba viniendo y estar atada a demasiadas cargas que no me correspondían y me mantenían en un infernal día de la marmota.

Y es curioso que ahora que casi toco mi pueblo con la mano continuamente me cruce con gente que me trae recuerdos de allí de pasados y presentes relacionados con cosas que van reviviendo y me vea casi de continuo en conversaciones que recuperan mi memoria con infinidad de detalles perdidos y con más ganas aún si cabe de poner fin a la espera. Y ahora que la vuelta ya tiene fecha inmediata, que ya veo que puedo hacer planes a medio plazo que si que se cumplen, se presenta de nuevo la casualidad que marca continuamente el siguiente destino, como si de golpe quisiera vivir el acumulado de tiempo que me ha faltado. Al principio parecía que lo siguiente era cumplir con la asignatura pendiente entre la niebla pero está claro que de momento tiene que esperar, que lo inmediato es ir a rodearse de verde, mares, acantilado, gaélico, celta y aunar al sobrenombre que me ha acompañado tantos años con su sitio de procedencia. Recuerdo que alguien una vez me dijo que si tenía que ubicarme en una ciudad me localizaría en Lisboa y pese al miedo que me daba allí que me fui, y si casi me lo creí yo también por esa sensación de sentirme tan cómoda como si hubiera estado allí siempre, pero está claro que lo mío son los mares salvajes, las montañas y los idiomas minoritarios e imposibles, parece ser que la norteña neblinosa tenía su destino y claro está que tenía que ser una isla y al norte.

Para acabar con las curiosidades, el vendedor de sueños, que cada vez que irrumpe en mi vida y gana sitio, acabo en todos los sitios pendientes de la manera más sencilla, con él acabé en Lisboa e incluso en el bar de la esquina por partida doble, el reconvertido y el actual,  ahora en mi pueblo, después de 5 años que parecía imposible llega y ya lo tengo concedido, me trae mi mar casi todos los días y junto con él mi memoria, con él conoceré la islas de Aran y quién me acercará a mi asignatura pendiente pese a ser el único que sabe lo que significa y por que tengo que ir, vamos que ni se inmuta cuando entro en fase de desarreglo mental, al contrario según abro la boca da forma a todos mis desarreglos e idas de olla y los convierte en posibilidades como si fueran lo más normal del mundo y encima me dá más alas, sobrevalorándome en casi cada cosa que hago y seguramente sin saber hasta que punto me emociona y me hace feliz, más después de tanto tiempo de apatía y de no ser y de no sentir.