Cuando creía que ya la vida poco podría sorprenderme,
aparece el vendedor de sueños para hacerme ver lo equivocada que estaba, que
existen segundas, terceras o infinitas oportunidades. Y me coge de la mano y me
hace añicos en un segundo todos los esquemas acumulados durante meses y meses, consigue
quitarme por momentos el antifaz de borde y las pinturas de guerra contra el
mundo y se convierte en mi refugio pese
a que había momentos en que parecía que todo se ponía en contra. Y tras 5 años
en que el norte se había convertido en una misión imposible, como si cada día
se lo llevaran un poco más lejos, me transporta hasta allí para mostrarme que aquello
sigue siendo el sitio donde pertenezco, donde soy realmente yo y donde pasear, recorrer
y empaparme de cada rincón plagado de recuerdos y sentirme como si nunca me
hubiese ido, todo ello acompañado de esa lluvia reconfortante que tanto limpia
mis heridas y lava mis miserias, de paseos junto la ría al anochecer, de
conquistar mi monte y ese lugar talismán en él donde acaparar toda la energía
para poder seguir, de risas con amigos, de recrear los sentidos con olores,
sonidos y panorámicas familiares, todo perfecto como pedido por encargo para
ser feliz.
Y ahora de nuevo vuelta a la jodida irrealidad de la cárcel
donde me veo inmersa, de las responsabilidades, del estrés, del haber crecido a golpes, de sentirme fuera
de sitio en territorio hostil, pero con más ganas de luchar que nunca por conquistar
mi libertad, ese pase a mi vida que no es esta sino aquella, a mi sitio, a mi
gente, a despertar de esta asquerosa pesadilla en que se había convertido mi
inexistencia y a tomar por saco todo lo que no sea conquistar el mejor de los
ochomiles, que por lo que se ve, no era tan imposible, ni tan inalcanzable y
anda que no he venido sobradade oxigeno para llegar a la cima sin peinarme!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario