Y con que ganas mandaba todo y a todos a tomar por saco y me
quedaba a gusto, salvo honrosas excepciones claro está, pero hay momentos que
esto de controlar mi mala educación, mi bordería y mis ganas de cargar donde más
duele van a acabar conmigo y agotan la poquita paciencia que me tocó en el
reparto. Nunca entenderé el que haya temporadas que se conviertan en mi conjura
de los necios particular y me toque lidiar con todos los ineptos, capullos, soplagaitas
y sinsorgos que se han cruzado y siguen cruzándose en mi vida pese a apartarlos
a algunos a base de empujones, todos a
la vez, y encima se crean que porque me hago la sorda o mire para otro lado me
la están colando o crean que pueden más que yo, pobres ilusos. Y me aburre
nadar contracorriente, y me aburre tener tantas cosas de las que hacerme cargo
y encima malgastar fuerzas aguantando a semejantes personajillos de medio pelo
con ínfulas de a saber que y me aburre hacerme la crédula y callarme por no
darles la importancia que les gustaría que les diese…y doy gracias (gracias? Yo?
Coño, si se darlas y hasta me salen sin ser mera fórmula de cortesía) porque
entre tantas personas que me rodean y no acaban de entenderme, ni yo muchas
veces de entenderlas a ellas por más que quiera empatizar, aparece alguien que
intenta ir haciendo un manual de instrucciones pese a que sea lo más complicado
y jodido a lo que seguramente se haya enfrentado, y poco a poco va entendiendo
mi montaña rusa, mis momentos de ser un caballo desbocado o mis momentos de
risas, mis momentos de furia salvaje o mis ratos apacibles con mares y consigue
lo que nadie, tranquilizarme, dentro de lo que yo soy capaz de estar serena,
claro está, pero que ya es más que suficiente. Y yo que soy (o era, ya ni sé)
la jodida reina de la independencia, del caminar sola, del no necesitar nada ni
a nadie, me sorprendo a ratos, buscando ese refugio, esa tranquilidad y esa
complicidad y más me sorprendo esperando cual adolescente descontrolada, a que
llegue mayo jodiendo con las flores, y pueda por momentos apartar de un
manotazo los nubarrones, las moscas y moscones, las pinturas de guerra y pueda
llegarme a creer que mi vida es una que me merezco más que la que me está
tocando en este mismo instante. Si, seguramente sea un rato de flojera tras el estrés
de semana complicada y del demonio que he llevado y de tener que demostrar cada
momento y con creces de donde soy y aún así…
viernes, 19 de abril de 2013
domingo, 14 de abril de 2013
Vicio recurrente
Lo asumo, tengo un vicio recurrente, pero palabrita que me
estoy quitando y cada vez es muuuuucho más espaciado, y es releer en las
madrugadas que no puedo dormir, mails del pleoseceno, me encanta
reencontrarme y reconocerme entre tanta frase antológica, de las que aún hoy en
día y pese a los años que han pasado, me darían para sacar mil filos y mil
puntas, y no puedo dejar de sonreír al ver demasiados rifirafes dialécticos
ante la más absurda nimiedad, sentir nostalgia ante tantos lugares comunes que
ahora ya han perdido cualquier significado, o sentir cierto vértigo al
comprobar como me conocían y me comprendían pese a mi caos mental, mis
multitudes y los mil disfraces tras cuales escondo lo que realmente soy, coño, por
algo fue mi primo más primo. Y no, hoy no toca sacar filos ni remover brumas
que tienen que seguir espesando, pero lo de la amistad descompensada tan
recurrente, o lo de quién se llevo el botín, tendría para mucho de mi
incontinencia verbal. Será que las casualidades que de aquellas se convirtieron
en cotidianas, aunque haya habido temporadas que no haya querido hacerlas caso,
son mi faro e intento ver detrás de ellas las señales de ese aprendizaje para
que me lleven a buen puerto, aunque a veces lo que hacen es solo perderme. Y
algunos ratitos sueltos e incontrolados seguramente llegue a echar de menos a
aquel compañero de tantos juegos, con quién tanto aprendí, tanto crecí
interiormente, tanto me ayudo a reafirmarme en mis locuras alejando de mi tanta
rutina dulce o no, para poderle contar el laberinto de mi vida, incongruente
como ella sola, porque sería el único que la entendiera y supiera ponerme en mi
sitio y que me ayudara a evadirme a otros mundos y a otras realidades paralelas
que hasta hoy solo él ha comprendido. Si, ya sé, toca ser coherente y toca estar
con los pies en el suelo y abrir la ventana y sacar la mano y mojarse, pero aún
así…. Naaa, ya pasó, ya sabemos lo que
dice nuestro primo común, “no, que ha sido solo un momentito de bajada que aquí no
pasa nada”!!! Simplemente una mañana de domingo tonta, un partido de baloncesto
(¿basket?? Nooooooo) de final de Eurocup y un empacho de infinitos grises, nada
que no pueda espabilarse teniéndome que peinar, desiertos a mi, ja.
Atravesar el espejo
Intentando ganar el pulso a la vorágine en que se convierten
mis días durante algunas temporadas, como por ejemplo esta, donde he pasado de
levitar en mi norte con mi gente, con mis recuerdos, con mis colores y olores,
siendo feliz y dejándome llevar, a volver a sacar las garras y las pinturas de
guerra. Y así veo salpicadas mis horas de cada incompetente y subnormal que
dejan suelto para que me los encuentre y a algunos hasta me los meriende porque
lo van pidiendo a gritos, con el enemigo en casa poniendo a prueba mi capacidad
de no aguante, responsabilidades y más responsabilidades, “susedidos” (que diría
mi abuela) de esos que solo pueden pasarme a mí, que si, que a veces puedo
provocarlos yo sin darme cuenta por ser la jodida reina del despiste, pero
otros se suceden solos sin yo hacer nada de nada, el destajo puro y duro
con horas y más horas y también más horas sin levantar la vista, las
casualidades que siguen acechando a la vuelta de cualquier minuto, una vez
alguien se planteó por medio segundo (espero) si a veces no me las inventaría
yo para hacer las cosas más poéticas, pues mira, a veces me gustaría que fuera
así y que no me dieran los sustos que me dan y me traigan de golpe cosas que ya
no debería ni recordar, y el día se va superponiendo en locura continua de
momentos de todos los colores que ya no sé ni como afrontar, y agotada me
cuelgo del teléfono buscando refugio para escapar del mal agobio que se
acompaña de la angustia y tan pronto estoy tocando el cielo como que al rato
siguiente en el peor de los infiernos, mientras dificilmente procuro conservar una
equilibrada cordura para poder sortear cada instante con lo que pueda traer y
guardar mi traje de locura solo para momentos de gala que se lo merezcan, pero
reconozco que hay madrugadas a las que llego sin resuello, habiendo vivido en un día
lo que otros en tres, deseando que acabe pronto esta carrera de fondo y poder
dedicarme solo a ser yo, y aprender a dejarme cuidar y a vencer el pánico que
me da el atravesar el espejo y poder ser de nuevo la norteña salvaje, soñadora,
medio ida pero feliz y sacar la lengua a esa persona en que me han querido
convertir y que casi me creo ser, solo me ha faltado tomar literal lo de : "en la farmacia puedes preguntar: ¿tienen pastillas para no soñar?". Y mientras tanto como diría el otro, No pasarán!!
sábado, 30 de marzo de 2013
Infinitas oportunidades
Cuando creía que ya la vida poco podría sorprenderme,
aparece el vendedor de sueños para hacerme ver lo equivocada que estaba, que
existen segundas, terceras o infinitas oportunidades. Y me coge de la mano y me
hace añicos en un segundo todos los esquemas acumulados durante meses y meses, consigue
quitarme por momentos el antifaz de borde y las pinturas de guerra contra el
mundo y se convierte en mi refugio pese
a que había momentos en que parecía que todo se ponía en contra. Y tras 5 años
en que el norte se había convertido en una misión imposible, como si cada día
se lo llevaran un poco más lejos, me transporta hasta allí para mostrarme que aquello
sigue siendo el sitio donde pertenezco, donde soy realmente yo y donde pasear, recorrer
y empaparme de cada rincón plagado de recuerdos y sentirme como si nunca me
hubiese ido, todo ello acompañado de esa lluvia reconfortante que tanto limpia
mis heridas y lava mis miserias, de paseos junto la ría al anochecer, de
conquistar mi monte y ese lugar talismán en él donde acaparar toda la energía
para poder seguir, de risas con amigos, de recrear los sentidos con olores,
sonidos y panorámicas familiares, todo perfecto como pedido por encargo para
ser feliz.
Y ahora de nuevo vuelta a la jodida irrealidad de la cárcel
donde me veo inmersa, de las responsabilidades, del estrés, del haber crecido a golpes, de sentirme fuera
de sitio en territorio hostil, pero con más ganas de luchar que nunca por conquistar
mi libertad, ese pase a mi vida que no es esta sino aquella, a mi sitio, a mi
gente, a despertar de esta asquerosa pesadilla en que se había convertido mi
inexistencia y a tomar por saco todo lo que no sea conquistar el mejor de los
ochomiles, que por lo que se ve, no era tan imposible, ni tan inalcanzable y
anda que no he venido sobradade oxigeno para llegar a la cima sin peinarme!!!
miércoles, 20 de marzo de 2013
Cúmulo de circustancias
Torbellino de situaciones inconexas van sucediéndose en
ciclo continuo sin tregua, desquiciante temporada de cúmulo de circunstancias
de todo tipo donde se mezclan tardes de hospital con cafés nocturnos
recuperadores, música celta con responsabilidades varias, trabajo a destajo con
dispersiones imprevistas, en vertiginosa espiral que no me da tiempo a asimilar
en un caso ni a disfrutar en otros y que va pasando factura, y ya paladeando y
deseando conquistar el cambio de año tan próximo y tan lejano a la vez, símbolo
y marca de mi nueva vida de mis nuevas esperanzas y proyectos. Amén.
sábado, 2 de marzo de 2013
Y por fín llegó marzo
Y por fin llegó marzo, mes en el que voy a cambiar de año ya
que pospuse el paso de año oficial porque no me venia bien esa fecha, y elegí
otra para mí que me gustaba más, ya se sabe que al igual que nacemos donde nos
dá la gana, ahora he decretado que también empezamos el año cuando se nos pone.
Y este comienzo de mi año, acabado en 13 que siempre ha sido mi número de la
suerte (si, de nuevo mi bonita costumbre de llevar la contraria) me va a llevar
por fin a mi pueblo, a reencontrarme con todo lo que dejé allí hace ya tantos
años, a saborear y paladear cada rincón, cada esquina, cada sensación olvidada como
punto de inicio de recuperar mi desmemoria y tomar la riendas de mi vida de una
jodida vez que ya estaba bien de dejarme llevar por lo que iba viniendo y estar
atada a demasiadas cargas que no me correspondían y me mantenían en un infernal
día de la marmota.
Y es curioso que ahora que casi toco mi pueblo con la mano
continuamente me cruce con gente que me trae recuerdos de allí de pasados y
presentes relacionados con cosas que van reviviendo y me vea casi de continuo
en conversaciones que recuperan mi memoria con infinidad de detalles perdidos y
con más ganas aún si cabe de poner fin a la espera. Y ahora que la vuelta ya
tiene fecha inmediata, que ya veo que puedo hacer planes a medio plazo que si que
se cumplen, se presenta de nuevo la casualidad que marca continuamente el
siguiente destino, como si de golpe quisiera vivir el acumulado de tiempo que
me ha faltado. Al principio parecía que lo siguiente era cumplir con la
asignatura pendiente entre la niebla pero está claro que de momento tiene que
esperar, que lo inmediato es ir a rodearse de verde, mares, acantilado, gaélico,
celta y aunar al sobrenombre que me ha acompañado tantos años con su sitio de
procedencia. Recuerdo que alguien una vez me dijo que si tenía que ubicarme en
una ciudad me localizaría en Lisboa y pese al miedo que me daba allí que me fui,
y si casi me lo creí yo también por esa sensación de sentirme tan cómoda como
si hubiera estado allí siempre, pero está claro que lo mío son los mares
salvajes, las montañas y los idiomas minoritarios e imposibles, parece ser que
la norteña neblinosa tenía su destino y claro está que tenía que ser una isla y
al norte.
Para acabar con las curiosidades, el vendedor de sueños, que
cada vez que irrumpe en mi vida y gana sitio, acabo en todos los sitios pendientes
de la manera más sencilla, con él acabé en Lisboa e incluso en el bar de la esquina por partida doble, el reconvertido y el actual, ahora en mi pueblo, después
de 5 años que parecía imposible llega y ya lo tengo concedido, me trae mi mar
casi todos los días y junto con él mi memoria, con él conoceré la islas de Aran
y quién me acercará a mi asignatura pendiente pese a ser el único que sabe lo
que significa y por que tengo que ir, vamos que ni se inmuta cuando entro en
fase de desarreglo mental, al contrario según abro la boca da forma a todos mis desarreglos e idas
de olla y los convierte en posibilidades como si fueran lo más normal del mundo
y encima me dá más alas, sobrevalorándome en casi cada cosa que hago y seguramente
sin saber hasta que punto me emociona y me hace feliz, más después de tanto
tiempo de apatía y de no ser y de no sentir.
sábado, 23 de febrero de 2013
Un día tan normal como otro cualquiera
Me fastidian (con jota) los días tan normales como otros
cualquiera, más bien el acordarme de ellos y todo lo que conllevan, cuando mi
memoria me ha estado jugando tan malas pasadas que había borrado hasta las cosas más imprescindibles de recordar, aunque por
suerte gracias a volver a tener contacto con la gente que ha acompañado mi vida
que súbita y casualmente van apareciendo de nuevo en el camino, voy recuperando poco a poco el hilo conductor
de lo que he vivido y de mis mejores momentos antes de llegar al encefalograma
plano. Imagino que sean las casualidades que continuamente y aunque quiera
evitarlas y esconderlas hacen que vuelva la vista, pero me parece algo tan
obsesivo, morboso e incluso ridículo que no lo entiendo y mira que me considero
alguien racional, si, vale, que tengo mis momentos de locura y mis impulsos
incontrolados, pero esos se me pasan en 5 minutos y después soy capaz de
rebobinar, masticar y recuperar el sentido. Y no es normal que ahora que si
puedo sacar la mano por la ventana y sentir la lluvia y que mis días están
plagados de gente real que si que están y me cuidan y me consienten y me
valoran y…. no consiga arrancar de mi cabeza el acordarme de un día como hoy.
A ratos pienso que con la distancia que da el tiempo, la
perspectiva y las experiencias vitales que me han tocado pelear, estaría bien
recuperar la relación de colegas de una forma racional y pausada, poder
ponernos al día como hacen los buenos amigos ( o los primos, por muy primos que
hayan sido)cuando se reencuentran y darnos cuenta que fue el momento y las
circunstancias las que me hicieron desvariar y que realmente solo queda el poso
tranquilo de todo aquello , pero visto el panorama de cómo encierro las cosas
bajo 8 candados y se descontrolan solas, mucho mejor quedarse con la duda y
seguir en el intento de alejarse lo más rapidito posible y seguramente si lo
pensara bien, agradecería todas las ventanas cerradas para evitar la tentación
del fisgoneo y de remover una vez y otra un lodo que ya debería de haber
secado.
Y evidentemente no va a haber NO regalo, me niego a dedicar
más espacio a quién debería haber quedado en un pasado de bonito recuerdo y no
en un presente donde no pinta nada, además siempre fue en ese blanco y negro
que nunca supe apreciar en la misma medida porque yo quiero todos los colores,
todos los matices, así que los no regalos se los dedico a quienes los merecen
de largo, a quienes me hacen recordar, emocionarme, recuperar quién era, vamos,
lo de siempre y no dedicar un espacio a un tiempo que ya paso sino dejar sitio
al que está llegando. Que seguramente quiero que tome sentido literal el nombre
de cierta isla donde paseaban y tenían sentido los días como hoy, que
seguramente quiero sentir el vértigo de las líneas divergentes y apartarme y
apartarme y que desaparezcan que ya está bien de tantas paralelas, que ahora sería
tiempo de otras islas más reales y más acordes con las situaciones que quiero
vivir y sentir.
Así que espero que con el tiempo y a poco tardar, los días
tan normales como hoy sean eso, días tan normales como otro cualquiera, con
sentido literal.
domingo, 17 de febrero de 2013
La isla del café nocturno
He entrado en una temporada de esas completitas de todo,
donde la dinámica de mis días sobrepasa a mi capacidad de asimilar tal cantidad
de sucesos, obligaciones, conversaciones, vamos que son excesivas del todo y
pese a que una es de donde es, le acaban pasando factura, aunque a cambio de ese
desgaste físico y emocional vaya abriéndose el camino y adelantando pasos hacía
la meta propuesta.
Es curioso como estos días van sucediéndose los reencuentros
con el pasado de bonito recuerdo, cuando aún no había salido del norte y que
tenía muy en el fondo del baúl, gente que formó parte de esa pasado que aparece
de súbito después de tantos años, batallitas, fotos imposibles, que se
entremezclan con gente nueva que trae consigo casualidades o historias
demasiado parecidas a otras que he vivido y que avivan el recuerdo o que hacen
que recupere mi inmadurez y mi tonta costumbre de entrar al trapo, a veces aún
antes de que me lo pongan y acabo en un rifi-rafe dialéctico donde los dedos no
alcanzan a ir tan deprisa como va la cabeza para defender con vehemencia mi
postura ya que he estado de lo más desentrenada.
Y en medio de esa vorágine de cosas, la isla del café
nocturno, donde desconectar de todo por un rato, se ha convertido en el
descanso del guerrero o el lugar donde poner en orden toda esa amalgama caótica
en que se han convertido mis días. El refugio donde descargar paranoias y sacar a pasear a la sageinam, donde se
esconde el vendedor de sueños para dar forma a los sueños por cumplir y donde
me consienten, creen más en mi y mis posibilidades que yo misma y me dan alas para poder llevar con más ligereza la carga hasta esa
cima que casi puedo ver ya desde donde estoy.
sábado, 9 de febrero de 2013
Saturada
Lo asumo, me pierde mi intenso palique y me apasiona una
buena conversación, más si es con gente a la que aprecio y me aporta cosas, me
llena, me hace reír, me reconforta, etc, Pero llevo 3 días que mi vida se ha
convertido en una locura total de conversaciones, mañana, tarde y noche,
solapando unas con otras, por cualquier medio, cara a cara, teléfono, móvil,
mensajes, correos, y demás tecnologías, y creí que nunca iba a decir esto pero
estoy saturada, necesito al menos un día o dos de desconexión total con el
mundo (ojito al mirón consentido, que los cafés nocturnos no cuentan!!). Hoy
mismo me he visto preguntando inconscientemente a un amigo muy parco en
palabras (que me saca de quicio precisamente por eso, aunque luego los gestos
que tiene conmigo hacen que se me pase), que como lo hace para poder ignorar a
la gente sin que le afecte, porque hoy, solo por un momento me hubiera gustado
saber hacerlo. Pregunta estúpida donde las haya, porque yo no se vivir sin el
contacto de la gente que realmente quiero, que ignorar también se, pero a la que
me importa una mierda.
Para ser alguien a quién le sobra el protocolo, las
obligaciones, las “buenas” maneras y las convenciones sociales, o sea, que
igual me paso dos meses sin hablar con alguien y luego de repente me apetece y
hablo 3 días seguidos, bueno, ya se sabe eso de las citas precisas que no va conmigo…parece
como si hubiera habido una conjunción extraña estos últimos días y se han
puesto todos de acuerdo. Y claro, otras personas el teléfono lo usan a la
antigua “para dar recados”, pero yo que no nací para ser comedida en nada, no consigo bajar de la hora y media mínimo,
el record lo tengo en más de tres seguidas y con la misma persona (si, volvemos a mi intenso palique, bueno y
al de algunos otros claro). Así que cuando alguien llama y me dice, “solo una cosa rápida
que se que estás liada…” yo ya me voy preparando un café porque se la que
viene, la cosa rápida son dos horas o hasta que la batería del teléfono desiste
por agotamiento.
Y curiosamente, estos días de exceso de gente pese a ser gente cercana con la que me apetece hablar, en ciertas conversaciones no han
dejado de aparecer demasiadas casualidades e inevitablemente, he
echado demasiado en falta a la gente con la que practicaba buena prosa y compartíamos
tanto y ya no está. Y mira que después de algunas ausencias que duelen, una se
va acostumbrando a cerrar puertas pese a resistirse, precisamente por eso, para
no estar hurgando continuamente en la herida y cicatrice cuanto antes y dejar
ese espacio para la gente que si que está y si quiere estar. Y soy tan ilusa
que creo conseguirlo, pero cuando pienso que ya me he hecho mayor y he superado
el reto, llegan varias conversaciones que te golpean fuerte porque te vuelve a
traer a esas personas con más intensidad y empieza de nuevo a crecer y pesar ese vacío
que te dejaron. Y me fastidia (con jota, que me estoy quitando de
palabrostios), que siendo alguien que se siente más que afortunada por la gente
que le rodea, le arropa, le consiente, tener que ocupar espacio con personas
que han decidido por imperativo legal o sin él, no querer saber nada de mi. Me gustaría
saber como hacen ellos para diluirse y olvidarse con esa facilidad, será que se
han contagiado ya en esto de la cultura del desecho, algo que yo nunca he conseguido
controlar, no con la gente que realmente me importa de verdad y que quiero
creer que yo les importaba, aunque no fuera en la misma medida. Pero bueno, la
vida no se para por eso, y yo ahora prefiero pensar en futuro y hacer mil
planes nuevos, que no vivir anclada en un pasado pese a que me enriqueció y mucho, por muy presente que me gustaría que fuera.
sábado, 2 de febrero de 2013
Grado superior
Tras una temporada en plan asceta, sin querer saber mucho
del mundo e intentando digerir esas incongruencias y surrealismos que suelen
acompañarme, he pasado a todo lo contrario, a intentar poner freno a esa
incontinencia verbal que me desborda, ya que llevo unos días que mi teléfono echa
humo de las horas que mete, mensajes, correos…Y en ese ir y venir de gente, se
cruzan personas de mi presente y mi pasado, me encuentro con gente que llenó mi
adolescencia y desencuentros con personas que llenaron mi… mi… (iba a decir
madurez, pero claro para alguien que se niega a crecer suena muy feo).
Y empiezo a intuir la salida del laberinto, y tras mucho, muchísimo
tiempo, hago planes a medio plazo, y tengo la suerte de tener un consentidor
capaz de seguirme en mis peores desarreglos mentales y verlos como lo más
normal del mundo, es más, va añadiendo otros nuevos, y así me veo planeando
viajes a mi norte, a asignaturas pendientes entre la niebla, a lugares con
tranvías, a bosques perdidos, yendo a parques a hacer el ridículo con la mayor
de las ilusiones, competiciones de canto sin saber ni lo que significa afinar y
sin capacidad pulmonar para no ahogarme (bendita nicotina), e incluso me planteo aprender a bailar (solo
me planteo, que se que es imposible que llegue a conseguirlo, es lo que tiene
tener todo izquierdo, hasta dos pies!!!).
Claro, tanto tiempo viviendo en el día de la marmota, con
encefalograma plano es lo que trae, que de repente e imprevisiblemente se abre
la caja de los sueños por cumplir y desborda la de cosas que me quedan por
realizar y que ya les va tocando, y tanto sueño trae una regresión en el tiempo
y ahí me veo por casa con mis grupos imposibles atronando en la oreja ensordeciéndome
y levitando, mandando mensajes y más mensajes por el móvil cual preadolescente
en competición, riéndome sin venir a cuento y decidida a vivir de golpe todo lo
que me ha faltado estos años de estar sobreviviendo perdida buscando la salida.
Si, podemos resumirlo en que ya casi, casi, alcanzo el grado
superior de ser una boba feliz, y lo que me queda.
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