Lo asumo, me pierde mi intenso palique y me apasiona una
buena conversación, más si es con gente a la que aprecio y me aporta cosas, me
llena, me hace reír, me reconforta, etc, Pero llevo 3 días que mi vida se ha
convertido en una locura total de conversaciones, mañana, tarde y noche,
solapando unas con otras, por cualquier medio, cara a cara, teléfono, móvil,
mensajes, correos, y demás tecnologías, y creí que nunca iba a decir esto pero
estoy saturada, necesito al menos un día o dos de desconexión total con el
mundo (ojito al mirón consentido, que los cafés nocturnos no cuentan!!). Hoy
mismo me he visto preguntando inconscientemente a un amigo muy parco en
palabras (que me saca de quicio precisamente por eso, aunque luego los gestos
que tiene conmigo hacen que se me pase), que como lo hace para poder ignorar a
la gente sin que le afecte, porque hoy, solo por un momento me hubiera gustado
saber hacerlo. Pregunta estúpida donde las haya, porque yo no se vivir sin el
contacto de la gente que realmente quiero, que ignorar también se, pero a la que
me importa una mierda.
Para ser alguien a quién le sobra el protocolo, las
obligaciones, las “buenas” maneras y las convenciones sociales, o sea, que
igual me paso dos meses sin hablar con alguien y luego de repente me apetece y
hablo 3 días seguidos, bueno, ya se sabe eso de las citas precisas que no va conmigo…parece
como si hubiera habido una conjunción extraña estos últimos días y se han
puesto todos de acuerdo. Y claro, otras personas el teléfono lo usan a la
antigua “para dar recados”, pero yo que no nací para ser comedida en nada, no consigo bajar de la hora y media mínimo,
el record lo tengo en más de tres seguidas y con la misma persona (si, volvemos a mi intenso palique, bueno y
al de algunos otros claro). Así que cuando alguien llama y me dice, “solo una cosa rápida
que se que estás liada…” yo ya me voy preparando un café porque se la que
viene, la cosa rápida son dos horas o hasta que la batería del teléfono desiste
por agotamiento.
Y curiosamente, estos días de exceso de gente pese a ser gente cercana con la que me apetece hablar, en ciertas conversaciones no han
dejado de aparecer demasiadas casualidades e inevitablemente, he
echado demasiado en falta a la gente con la que practicaba buena prosa y compartíamos
tanto y ya no está. Y mira que después de algunas ausencias que duelen, una se
va acostumbrando a cerrar puertas pese a resistirse, precisamente por eso, para
no estar hurgando continuamente en la herida y cicatrice cuanto antes y dejar
ese espacio para la gente que si que está y si quiere estar. Y soy tan ilusa
que creo conseguirlo, pero cuando pienso que ya me he hecho mayor y he superado
el reto, llegan varias conversaciones que te golpean fuerte porque te vuelve a
traer a esas personas con más intensidad y empieza de nuevo a crecer y pesar ese vacío
que te dejaron. Y me fastidia (con jota, que me estoy quitando de
palabrostios), que siendo alguien que se siente más que afortunada por la gente
que le rodea, le arropa, le consiente, tener que ocupar espacio con personas
que han decidido por imperativo legal o sin él, no querer saber nada de mi. Me gustaría
saber como hacen ellos para diluirse y olvidarse con esa facilidad, será que se
han contagiado ya en esto de la cultura del desecho, algo que yo nunca he conseguido
controlar, no con la gente que realmente me importa de verdad y que quiero
creer que yo les importaba, aunque no fuera en la misma medida. Pero bueno, la
vida no se para por eso, y yo ahora prefiero pensar en futuro y hacer mil
planes nuevos, que no vivir anclada en un pasado pese a que me enriqueció y mucho, por muy presente que me gustaría que fuera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario