domingo, 6 de diciembre de 2015

10 Razones...



Érase una vez un regalo de tantos inolvidables, regalos que aparecían de forma habitual y me conmovían, más cuando llegaban en fechas tan normales como cualquier otra y era quizá el único que recibía ese día y así corría expectante al correo sabiendo sin ninguna duda que me iba a encontrar uno que realmente convirtiera un día tan normal en algo sumamente especial. Ahora sí que recibo muchos regalos, y tengo a mucha gente que me aporta a mi alrededor, pero seguramente eche de menos ese que antes nunca faltaba y me hacía mantener la ilusión.

Pero a lo que íbamos, antes de que mi extenso palique tome el mando y me pierda a saber por donde, aquí va la versión adaptada a aquellas lejanas 10 razones que recibí en su momento y que guardo en la correspondiente caja junto con el resto de tesoros que me han hecho llegar a mi norte, orgullosa siendo lo que soy:

10 Razones por las que dejar pasearte descaradamente por mi cabeza sin ser invitado.

  1. Porque realmente tú nunca has necesitado invitación para pasearte por donde te de la gana, además de no existir censura ni prohibiciones ni mucho menos derecho de admisión en N.J (por más que te empeñases, con humo o sin él, en mi caso aún con humo y lo que me queda..).

  1. Porque me gusta compartir el juego, reírme de mi misma y de la situación y quitarle esa ridícula transcendencia con que quieren barnizar a la vida (Añádele a esto dos hielos y ponle música de jazz).

  1. Porque ya no sé vivir sin casualidades, poesía, mañanas de domingo, cigüeñas o señores que aparecen de repente en ciertas escaleras en blanco y negro del oeste (esta te encantaría, a mi me dejo noqueada un buen rato).

  1. Porque muchos lugares como el castillo de sal, cierto lavadero de lanas o ciertos bares de la esquina (por cierto, prueba superada con las tres) perderían parte de su sentido sin ti.

  1. Porque al fin aprendí a coger por los pelos una parcela, cada día más grande, de mi vida que me dedico a colorear y esto no hubiera sido posible sin ti.

  1. Porque cuando me miraba en lo que tu veías de mí, me hacía crecer y ser mejor persona.

  1. Porque nunca me ha gustado lo racional, lo lógico, lo cuadriculado, las direcciones obligatorias o lo políticamente correcto y eso lo asumí gracias a ti.

  1. Porque antes creías, si creías y eso hacía que yo creyera también en mi misma y confiara en mis posibilidades.

  1. Porque al final he comprendido la jodida feria, ahora mucho más feria y cuando viene algún ratillo jodido me asusta menos la montaña rusa si estás ahí y cuando tocan los fuegos artificiales… es entonces cuando me vienes a la memoria junto con Kerouac (que no me acuerdo si llegamos a adoptarle en la familia) o Galeano (Este si creo, y sino se lo merece, tiene un relato que habla de Bilbao que.. bueno, otra de esas fascinantes casualidades tú entenderías tan bien…)


  1. Porque si, porque me da la gana, aunque no entienda el motivo después de tanto tiempo, pero sé que tienes que estar ahí, es tu sitio y no voy a intentar que vuelvas a desaparecer, ni te vayas a ningún otro. Lo mismo aquí podría añadir un MZ de aquellos, pero como ni tu te acuerdas del significado y como yo he tomado distancia y perspectiva, mejor lo dejo en un te echo de menos que es mucho más adecuado y sincero.






martes, 24 de noviembre de 2015

Continuará...¿Continuará?



Será que al fin y al cabo la vida es puro juego, y decido abandonarme a él y vivir absurdamente, cual una Alicia cualquiera de un lado al otro del espejo ¿Qué más da? Y no dejo de poder ver la irónica metáfora que tiene el vivir en una ciudad plagada de puentes que te acercan una orilla a la otra, ahora estoy en una, ahora paso al otro lado, y me quedo un rato del lado donde te desenmascaras de esa trascendencia y ese ser de provecho que quieren regalarte con la edad, una capa tras otra con cada año, y me dedico a jugar y para ello nadie mejor que tú, al fin y al cabo ¿Qué mejor pareja de juegos y descubrimientos? Descubrimiento de uno mismo, de ese interior en expansión por explorar, de la música que le pone banda sonora al juego, las letras que se entremezclan con el guión, los paisajes que le ponen fondo, y claro está que siguiendo con la referencia a los puentes de mi ciudad, podemos transmutar uno por otro y volver a dar nuevo sentido a la frase, “y era tan natural, cruzar la calle, subir los peldaños del puente…” y poder seguir reescribiendo los capítulos de una realidad paralela… un segundo, dos segundos y ahí estás: “Joder norteña, ¿ que sentido tiene seguir un juego acabado y caducado? Game Over” Suspiro mientras contesto al aire, “Veo que continuas con tu querencia a la lengua de la Reina Madre y será que siempre me he resistido a un fin, soy más de continuará, y que coño, que algún rincón tengo que reservar para no crecer del todo, o mejor dicho crecer para dentro no para fuera. (Vale si, lo mismo podría decir también que casi te echo de menos, pero sólo casi, y esto negaré siempre haberlo dicho y que no soy yo la que irrumpe descaradamente en sueños ajenos y ya sabes, si no puedes con el “enemigo”…).

-. ¿Un café?
-. Mientras sea sólo…
-. Tic, tac, tic, tac
-. Siempre tan manipuladora pero no lo vas a conseguir
-. Ya, malos tiempos para la poesía
-. Horribles, ¿no ves la que está cayendo?
-. Sí, pero sabes que a mi siempre me ha encantado mojarme.
-. Pues disfruta de tu lluvia, pero mejor en silencio y sin remover los posos del café ¿no crees?
-. Yo creo, si creo, yo creo en…. Creo que mejor cruza al otro lado y procura cerrar del todo al salir

domingo, 22 de noviembre de 2015

Direcciones prohibidas



Reconstruyendo mi nueva vida con retazos felices de pasado, un pasado remoto donde tú no existías pero ahora persistes en estar, volviendo a revivir sensaciones antiguas que traigo al presente donde te autoinvitas como nota discordante, afortunadamente recupero paisajes, sonidos, situaciones, gente, y vuelves a colarte a curiosear en una vida que me pertenece sólo a mi e intento mantener la cordura en tal insensatez y te aparto de un soplo, ya está bien, y cuando creo que esta vez ya lo he conseguido, que al fin has vuelto a estarte quietecito en la posición que te corresponde y me siento al fin como pez en el agua en mi norte y no como flor de plástico en un escaparate en tierra ajena (Sigo con los guiños a autores que merecen la pena leer o sentir  o..) vuelve un sonido del oeste en forma irónica y decido volverme sorda, pero nunca conseguiré ser muda, así que en una demostración de la poca lucidez que me queda ya con este asunto, le lanzo al viento un “Veo que siguen gustándote las direcciones prohibidas!!!!” entre amenazante y desesperado, y me quedo tranquila, un segundo, dos segundos, hasta que evidentemente llega la contestación burlona “A mi no me atribuyas tus locuras ¿no será a ti a quién le gustan?” Empiezo a contar hasta diez a ver si llego a tres…


domingo, 15 de noviembre de 2015

Y mientras tanto...



Tropiezo de boca con esta reflexión: “Uno puede ver la vida sembrada de dificultades que evitar, o como un vasto terreno de juego que ofrece en cada rincón una experiencia enriquecedora que llevarse.” Todo este largo tiempo he estado pasando de desenquistarme de la primera visión para adentrarme  en el juego y su vasto tablero y ahora, que pese a lo duro de la metamorfosis,  he conseguido que cada situación o cada rincón sea una experiencia enriquecedora, a veces, voy considerando tan natural el recuperar a mi compañero de juegos, aún sin citas precisas, aunque tenga que cerrar los ojos para ello (no podía resistirme al guiño para el tío Julio) y sumergirme en realidades paralelas inexistentes, que ya ni me asombro cuando me veo sonriendo ante tus mordaces comentarios y mandándote donde te mereces. Y es que eras bueno, muy bueno en el juego y aún no he encontrado quién te dé la réplica, a ratos voy practicando aquí y allí pero cuando has aprendido con el mejor (espero que puedas alcanzar a tu ego en la subida) no sirven sucedáneos. Tantos libros por comentar, tantas canciones, frases, fotos, rincones, casualidades, personajes y personajillos, mensaje encriptados…. No pierdo las ganas (traducido, ardo de ganas) de tropezarme con otro buen jugador que sepa darme la réplica y ponerme en mi sito cuando me desvío de la jugada, pero mientras tanto…. Mientras tanto sigo invitando y dejo pagadas un par de cervezas en cierto bar que amenaza derribo por si en algún momento podemos retomar la partida, o empezar una nueva, pero ahora ya sabes, mas viejos, más sabios, más primos, lo de crecer….(El primo Joaquín que tenía envidia de los guiños) pues lo de crecer tendría que comprobarlo porque si soy honesta no sé si prefiero quedarme con el tesoro acumulado y sentirme más que agradecida mientras encuentro otro jugador de la talla o exponerme a que le de la luz bajo un nuevo prisma y darme cuenta que mi imaginación lo ha agrandado y simplemente brillaba y parecía tener valor por las circunstancias del momento, algo que no sé si tendría valor para comprobar. Y por supuesto todo esto en el rincón de las realidades paralelas, que es donde se juegan  las partidas oníricas, en la otra realidad, la de las montañas del norte donde la lluvía es de verdad, prefiero seguir jugando a ser espíritu libre...

jueves, 5 de noviembre de 2015

Infinito absurdo o viceversa



Torbellino de montes y montañas, montañas y montes me  rodean cautivando mi vista y llenando todos los espacios, espacios cambiantes teñidos de colores de otoño, los observo mutar estática desde mi pequeña casa con esa gigante cafetera siempre llena para los colegas y las conversaciones imposibles y… tantos años de rodaje y vagabundeo por ciudades ajenas donde sentirme extraña y faltarme el aire para al fin volver al punto de partida, ciudad-hogar-antes-ahora-siempre que me envuelve y protege ofreciéndome lo mejor de ella en continuo alarde, me siento cual hija pródiga con una sonrisa estúpida y perenne en mi cara y en mi alma, ¿por qué? Pues porque sí, sé que pertenezco a este lugar igual que el lugar me pertenece a mi en perfecta simbiosis. Intento ponerle banda sonora a este momento “reconciliación con el mundo y conmigo y con mi vida” con Robe susurrándome al oído a través de los auriculares mientras me pierdo en ese espacio infinito que abarca mi vista, “Puede que ni me siente bien, ni me sirva de consuelo, saber que nunca va a volver y que todo ha sido un sueño” … salgo del trance inmediatamente, quita, quita, cambio rápido de canción, siguiente “Aunque ya no esté tengo mis razones para ver que hay ocultas conexiones”…a la mierda, lanzo lejos de mi los auriculares, ya ni intento probar con otra, mejor sin música pienso, mientras creo escuchar lejana una risa burlona, ¡Que te den! Y tras el arrebato momentáneo y consiguiente expulsión del invasor de mi espacio, vuelvo a centrarme en mi torbellino de montes y montañas, montañas y montes hasta un infinito absurdo ¿o era el absurdo infinito lo que había que romper?

sábado, 24 de octubre de 2015

Algo llamado estadísticas



Mi desmemoria, tan selectiva ella, ni recuerda ni quiere recordar la motivación para comenzar este blog, ha pasado demasiada vida desde entonces y muchos, muchos cambios como para querer hacerlo. Lo que si recuerda es que ya hace algún tiempo que no era empujado por la necesidad vital de escribir que me acompañaba antes, sino casi por “obligación” comprobando con ello mi deterioro y mi decaimiento en mi facilidad para juntar letras, leo y releo y solo encuentro caos y nada destacable. Más cuando últimamente me dirijo a un destinatario único cual mensaje en una botella al mar, que esto también debería analizarlo pero tampoco quiero hacerlo.

Sabiendo que nunca he pretendido que nadie siguiera lo que escribo he sido cuidadosa en no dejar comentarios en otros blogs, ni hacer publicidad, menos aún sabe de el la gente de mi entorno salvo una honrosa excepción, realmente viendo la mediocridad y el embrollo que va saliendo, lo he guardado solo para mi por pudor, vergüenza o vaya usted a saber que, pensando incluso muchas veces en mandarlo a la hoguera antes de desterrarlo de una vez de mi memoria.

Pero un día descubrí algo llamado estadísticas, palabra que siempre me ha horrorizado, pero que esta vez ha servido para que consiga engancharme a ellas, ya que descubro que tengo un lector asiduo, escriba o no, siendo últimamente más bien que no y pienso que ya son ganas. Sí, conseguir un lector asiduo no parece una gran proeza, pero en mi caso le agradezco la periodicidad y la persistencia ya que ha hecho elevar mi curiosidad a límites insospechados por no hablar de cómo incentiva a mi imaginación y fantasía.

Así que ahora en vez de querer mandar el blog a la hoguera, entro muchas veces  con el firme  propósito de juntar unas pocas letras aunque sean tan caóticas como acostumbran como homenaje a ese mudo pero dedicado y paciente lector, pero en vez de ello voy derechita a las estadísticas y mi cabeza se empeña en distraerse elucubrando las motivaciones que pueden llevar a alguien a esa frecuencia en sus visitas, que puede ver que no vea yo, como habrá llegado al blog, que pensara de lo que lee, tantos vericuetos por donde me pierdo que al final agoto el tiempo sin haber escrito ni media palabra. Pero eso no evita que me sienta halagada y que gracias a él siga intentando que algún día salga algo menos mediocre y más fluido y comprensible en todo lo que escribo, sea aquí, en foros más íntimos o para mi sola. Y si algún día lo consigo, que no pierdo la esperanza, quiero que ese invitado de piedra sepa de donde salió la motivación para conseguirlo cuando yo ya había considerado desistir y dedicarme solo a devorar lo que otros mucho mejores que yo ya habían plasmado. Gracias!!!


sábado, 19 de septiembre de 2015

Va de rincones



Tras un periodo de actividad social sin tregua, sorprendente, caótico, enriquecedor y agotador, (te hubiese encantado el relato, sobre todo el de…)  paro un segundo a tomar aire, a reencontrarme conmigo misma (lo mismo hasta contigo pero no más chutes para tu autoestima) a integrar cada momento y a envolverme de mis imprescindibles que consiguen que vuelva a tomar contacto, o sea, un buen café, un mejor libro y mi eterna libreta y después de esta terapia recuperadora, lista para todo lo que quiera venir, que a favor de todo pronostico superan mis mejores expectativas en este retorno a casa, a lo que soy (sin faltar cierto pepito grillo disfrazado de primo más primo que me recuerda que no debo perder la esencia de cierta niña alocada que conoció) a las casualidades, por cierto, y por no hablar de esquinas o diagonales, actualizamos a rincones, bonito el de este año y ya ni te cuento si repasamos el del año pasado, y ahí si que se pude decir sin dudar que no he intervenido para adornarlo, y quién necesite un mapa que tire de guía!!!


sábado, 27 de junio de 2015

Posibilidades



Aún con todo y esa prescinbilidad (bonito palabro) siguen atrayéndome las direcciones prohibidas, el llevar la contraria y sigo sin hacer caso aún cuando escucho “ultima vez que…”, mira en eso si que te hice caso y aprendí rápido que “siempre es la penúltima”, de ahí a la famosa frase “imposible es solo una opinión” hay solo un mínimo paso. Así que cuando llegan horas intempestivas y veo la luna por mi ventana abierta a ver quién es el osado que se atreve a contradecir mi versión de que estás muy presente escuchando mis interminables relatos de la parte poética de la vida, mientras tú dudas durante medio segundo si no adornaré la versión para hacerla más atrayente, como una de las últimas hace poquitos días en urgencias a las 3 de la mañana con dos señoras, una de ellas de 83 años casi peleándose por recitarme poesía, sí, sí, poesía, empezaron por el libro de una de ellas que tenían encima y acabando por llevarlas a mi terreno más obvio con el tío Mario (Benedetti, claro está) en ese momento ¿quién va a atreverse a negarme que estabas allí escuchando embelesado y deleitándote con una escena tan surrealista? Vamos, a mi me parece antes posible el que sigas ahí de alguna manera que la escena en sí que estaba viviendo, una de tantas de esas que acaban siempre pasándome a mí, ya sabes, “Solo viviendo absurdamente….”

viernes, 12 de junio de 2015

Mi visión alternativa



Ese punto de encuentro donde acogerme a la perspectiva de la realidad desde el punto de vista de aquella alocada prima que tuviste a bien despertar. Será por eso que ahora que ya no armas estrépito alguno en mi memoria, al contrario, sorprendentemente las apariciones son escasas y de lo más moderado (te estás haciendo mayor), ahora soy yo la que de forma consciente escribo esto pensando en ti en un  intento de recuperación, no de ti evidentemente, ya que seguramente ya tengo más que asumido tu papel de fantasma remoto del pasado (lo siento por tu ego si alguna casualidad te trae a leer esto), sino a la recuperación de la esencia de aquella prima a la que enseñaste a usar las alas, pintar la vida de colorines, bueno ya sabes, la jodida feria… A pesar que como decía el otro (también fantasma remoto del pasado  que se positivamente que su ego no va a toparse con esto) yo siempre he tenido mi público agradecido y que me ríe la gracia (mi ego aplacado, gracias, ya pasa de estas cosas) que espera expectante mi relato, a bocajarro y sin filtro, de mis nuevas andanzas. Pero entre tantas multitudes que conviven en mi interior y tantas formas de poder contarlo, echo en falta mi visión alternativa, esa que pudo contarte mi trasplante sin anestesia a tierras del este con sus primeras impresiones y decepciones, y ahora que la vida me ha dado una segunda oportunidad (o tercera o cuarta, ya he perdido la cuenta) y he recuperado mi ansiado norte y la vida se ha puesto a favor y voy redescubriendo/me, te busco aunque sea cerrando los ojos, como escribió cierto pariente nuestro argentino, para encontrarte y así entre trago y trago de pitarra (al fin lo probé de verdad!!!) o de lo que haga falta voy acumulando historias versión Li de mi nueva existencia. Claro, me falta las réplicas, los comentarios a los que sacar punta, los puntos y las vistas, pero siempre he sido alguien con mucha imaginación y hasta para eso eres prescindible (de nuevo apelo al favor tu ego y a saber que me entiendes aún sin tener que contar todo).

domingo, 7 de junio de 2015

Realidades paralelas o diagonales...



Y aún dando igual todo, me siguen acompañando mis incongruencias, extrañándome de tu (cada día menor) pertinaz presencia en mi recuerdo y dando normalidad a seguir escribiendo como si realmente estuvieras atisbando agazapado en una esquina o como si ese mar que antes compartíamos te lo fuera a hacer llegar y algún día el viento del oeste pudiera devolverme la respuesta aunque fuera a cobro revertido. Definitivamente, he dejado de hacer caso al poco o nulo razonamiento que ha acompañado siempre mi proceder, para caer del todo en el lado de la inconsciencia, de los impulsos, de hacer y pensar lo que me salga, que en mi caso, pocas veces es lo más lógico y aplicable a estereotipos. Mis realidades paralelas o diagonales o de cualquier tipo que me han hecho ser tantas, nunca me van a permitir afirmar, como escribió Borges, que yo nunca he sido aquella que… por más que tus realidades y las mías paseen ahora por universos distintos, cada vez más distantes y en orbitas diferentes, existe un lugar que siempre será un punto de encuentro aunque tu ya no estés…