sábado, 24 de octubre de 2015

Algo llamado estadísticas



Mi desmemoria, tan selectiva ella, ni recuerda ni quiere recordar la motivación para comenzar este blog, ha pasado demasiada vida desde entonces y muchos, muchos cambios como para querer hacerlo. Lo que si recuerda es que ya hace algún tiempo que no era empujado por la necesidad vital de escribir que me acompañaba antes, sino casi por “obligación” comprobando con ello mi deterioro y mi decaimiento en mi facilidad para juntar letras, leo y releo y solo encuentro caos y nada destacable. Más cuando últimamente me dirijo a un destinatario único cual mensaje en una botella al mar, que esto también debería analizarlo pero tampoco quiero hacerlo.

Sabiendo que nunca he pretendido que nadie siguiera lo que escribo he sido cuidadosa en no dejar comentarios en otros blogs, ni hacer publicidad, menos aún sabe de el la gente de mi entorno salvo una honrosa excepción, realmente viendo la mediocridad y el embrollo que va saliendo, lo he guardado solo para mi por pudor, vergüenza o vaya usted a saber que, pensando incluso muchas veces en mandarlo a la hoguera antes de desterrarlo de una vez de mi memoria.

Pero un día descubrí algo llamado estadísticas, palabra que siempre me ha horrorizado, pero que esta vez ha servido para que consiga engancharme a ellas, ya que descubro que tengo un lector asiduo, escriba o no, siendo últimamente más bien que no y pienso que ya son ganas. Sí, conseguir un lector asiduo no parece una gran proeza, pero en mi caso le agradezco la periodicidad y la persistencia ya que ha hecho elevar mi curiosidad a límites insospechados por no hablar de cómo incentiva a mi imaginación y fantasía.

Así que ahora en vez de querer mandar el blog a la hoguera, entro muchas veces  con el firme  propósito de juntar unas pocas letras aunque sean tan caóticas como acostumbran como homenaje a ese mudo pero dedicado y paciente lector, pero en vez de ello voy derechita a las estadísticas y mi cabeza se empeña en distraerse elucubrando las motivaciones que pueden llevar a alguien a esa frecuencia en sus visitas, que puede ver que no vea yo, como habrá llegado al blog, que pensara de lo que lee, tantos vericuetos por donde me pierdo que al final agoto el tiempo sin haber escrito ni media palabra. Pero eso no evita que me sienta halagada y que gracias a él siga intentando que algún día salga algo menos mediocre y más fluido y comprensible en todo lo que escribo, sea aquí, en foros más íntimos o para mi sola. Y si algún día lo consigo, que no pierdo la esperanza, quiero que ese invitado de piedra sepa de donde salió la motivación para conseguirlo cuando yo ya había considerado desistir y dedicarme solo a devorar lo que otros mucho mejores que yo ya habían plasmado. Gracias!!!


No hay comentarios:

Publicar un comentario