Mi desmemoria, tan selectiva ella, ni recuerda ni quiere recordar la motivación para comenzar este blog, ha pasado demasiada vida desde
entonces y muchos, muchos cambios como para querer hacerlo. Lo que si recuerda
es que ya hace algún tiempo que no era empujado por la necesidad vital de
escribir que me acompañaba antes, sino casi por “obligación” comprobando con
ello mi deterioro y mi decaimiento en mi facilidad para juntar letras, leo y
releo y solo encuentro caos y nada destacable. Más cuando últimamente me dirijo
a un destinatario único cual mensaje en una botella al mar, que esto también
debería analizarlo pero tampoco quiero hacerlo.
Sabiendo que nunca he pretendido que nadie siguiera lo que
escribo he sido cuidadosa en no dejar comentarios en otros blogs, ni hacer
publicidad, menos aún sabe de el la gente de mi entorno salvo una honrosa excepción,
realmente viendo la mediocridad y el embrollo que va saliendo, lo he guardado
solo para mi por pudor, vergüenza o vaya usted a saber que, pensando incluso
muchas veces en mandarlo a la hoguera antes de desterrarlo de una vez de mi
memoria.
Pero un día descubrí algo llamado estadísticas, palabra que
siempre me ha horrorizado, pero que esta vez ha servido para que consiga
engancharme a ellas, ya que descubro que tengo un lector asiduo, escriba o no,
siendo últimamente más bien que no y pienso que ya son ganas. Sí, conseguir un
lector asiduo no parece una gran proeza, pero en mi caso le agradezco la periodicidad y la persistencia ya que ha hecho elevar mi curiosidad a límites
insospechados por no hablar de cómo incentiva a mi imaginación y fantasía.
Así que ahora en vez de querer mandar el blog a la hoguera, entro
muchas veces con el firme propósito de juntar unas pocas letras aunque sean
tan caóticas como acostumbran como homenaje a ese mudo pero dedicado y paciente
lector, pero en vez de ello voy derechita a las estadísticas y mi cabeza se
empeña en distraerse elucubrando las motivaciones que pueden llevar a alguien a
esa frecuencia en sus visitas, que puede ver que no vea yo, como habrá llegado al blog, que pensara de lo que lee, tantos vericuetos
por donde me pierdo que al final agoto el tiempo sin haber escrito ni media palabra. Pero eso no evita que me sienta halagada y que gracias a él
siga intentando que algún día salga algo menos mediocre y más fluido y
comprensible en todo lo que escribo, sea aquí, en foros más íntimos o para mi
sola. Y si algún día lo consigo, que no pierdo la esperanza, quiero que ese
invitado de piedra sepa de donde salió la motivación para conseguirlo cuando yo
ya había considerado desistir y dedicarme solo a devorar lo que otros mucho mejores que yo ya habían plasmado. Gracias!!!
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