Aún con todo y esa prescinbilidad (bonito palabro) siguen
atrayéndome las direcciones prohibidas, el llevar la contraria y sigo sin hacer
caso aún cuando escucho “ultima vez que…”, mira en eso si que te hice caso y
aprendí rápido que “siempre es la penúltima”, de ahí a la famosa frase “imposible
es solo una opinión” hay solo un mínimo paso. Así que cuando llegan horas
intempestivas y veo la luna por mi ventana abierta a ver quién es el osado que
se atreve a contradecir mi versión de que estás muy presente escuchando mis
interminables relatos de la parte poética de la vida, mientras tú dudas durante
medio segundo si no adornaré la versión para hacerla más atrayente, como una de
las últimas hace poquitos días en urgencias a las 3 de la mañana con dos
señoras, una de ellas de 83 años casi peleándose por recitarme poesía, sí, sí,
poesía, empezaron por el libro de una de ellas que tenían encima y acabando por
llevarlas a mi terreno más obvio con el tío Mario (Benedetti, claro está) en
ese momento ¿quién va a atreverse a negarme que estabas allí escuchando
embelesado y deleitándote con una escena tan surrealista? Vamos, a mi me parece
antes posible el que sigas ahí de alguna manera que la escena en sí que estaba
viviendo, una de tantas de esas que acaban siempre pasándome a mí, ya sabes, “Solo
viviendo absurdamente….”
No hay comentarios:
Publicar un comentario