Y aún dando igual todo, me siguen acompañando mis
incongruencias, extrañándome de tu (cada día menor) pertinaz presencia en mi
recuerdo y dando normalidad a seguir escribiendo como si realmente estuvieras
atisbando agazapado en una esquina o como si ese mar que antes compartíamos te
lo fuera a hacer llegar y algún día el viento del oeste pudiera devolverme la respuesta aunque fuera a cobro revertido. Definitivamente, he dejado de
hacer caso al poco o nulo razonamiento que ha acompañado siempre mi proceder,
para caer del todo en el lado de la inconsciencia, de los impulsos, de hacer y
pensar lo que me salga, que en mi caso, pocas veces es lo más lógico y
aplicable a estereotipos. Mis realidades paralelas o diagonales o de cualquier
tipo que me han hecho ser tantas, nunca me van a permitir afirmar, como escribió
Borges, que yo nunca he sido aquella que… por más que tus realidades y las mías
paseen ahora por universos distintos, cada vez más distantes y en orbitas
diferentes, existe un lugar que siempre será un punto de encuentro aunque tu ya
no estés…
No hay comentarios:
Publicar un comentario