jueves, 5 de noviembre de 2015

Infinito absurdo o viceversa



Torbellino de montes y montañas, montañas y montes me  rodean cautivando mi vista y llenando todos los espacios, espacios cambiantes teñidos de colores de otoño, los observo mutar estática desde mi pequeña casa con esa gigante cafetera siempre llena para los colegas y las conversaciones imposibles y… tantos años de rodaje y vagabundeo por ciudades ajenas donde sentirme extraña y faltarme el aire para al fin volver al punto de partida, ciudad-hogar-antes-ahora-siempre que me envuelve y protege ofreciéndome lo mejor de ella en continuo alarde, me siento cual hija pródiga con una sonrisa estúpida y perenne en mi cara y en mi alma, ¿por qué? Pues porque sí, sé que pertenezco a este lugar igual que el lugar me pertenece a mi en perfecta simbiosis. Intento ponerle banda sonora a este momento “reconciliación con el mundo y conmigo y con mi vida” con Robe susurrándome al oído a través de los auriculares mientras me pierdo en ese espacio infinito que abarca mi vista, “Puede que ni me siente bien, ni me sirva de consuelo, saber que nunca va a volver y que todo ha sido un sueño” … salgo del trance inmediatamente, quita, quita, cambio rápido de canción, siguiente “Aunque ya no esté tengo mis razones para ver que hay ocultas conexiones”…a la mierda, lanzo lejos de mi los auriculares, ya ni intento probar con otra, mejor sin música pienso, mientras creo escuchar lejana una risa burlona, ¡Que te den! Y tras el arrebato momentáneo y consiguiente expulsión del invasor de mi espacio, vuelvo a centrarme en mi torbellino de montes y montañas, montañas y montes hasta un infinito absurdo ¿o era el absurdo infinito lo que había que romper?

No hay comentarios:

Publicar un comentario