Ese punto de encuentro donde acogerme a la perspectiva de la
realidad desde el punto de vista de aquella alocada prima que tuviste a bien
despertar. Será por eso que ahora que ya no armas estrépito alguno en mi
memoria, al contrario, sorprendentemente las apariciones son escasas y de lo más
moderado (te estás haciendo mayor), ahora soy yo la que de forma consciente
escribo esto pensando en ti en un
intento de recuperación, no de ti evidentemente, ya que seguramente ya
tengo más que asumido tu papel de fantasma remoto del pasado (lo siento por tu
ego si alguna casualidad te trae a leer esto), sino a la recuperación de la
esencia de aquella prima a la que enseñaste a usar las alas, pintar la vida de
colorines, bueno ya sabes, la jodida feria… A pesar que como decía el otro
(también fantasma remoto del pasado que
se positivamente que su ego no va a toparse con esto) yo siempre he tenido mi público
agradecido y que me ríe la gracia (mi ego aplacado, gracias, ya pasa de estas
cosas) que espera expectante mi relato, a bocajarro y sin filtro, de mis nuevas
andanzas. Pero entre tantas multitudes que conviven en mi interior y tantas
formas de poder contarlo, echo en falta mi visión alternativa, esa que pudo
contarte mi trasplante sin anestesia a tierras del este con sus primeras
impresiones y decepciones, y ahora que la vida me ha dado una segunda oportunidad
(o tercera o cuarta, ya he perdido la cuenta) y he recuperado mi ansiado norte
y la vida se ha puesto a favor y voy redescubriendo/me, te busco aunque sea
cerrando los ojos, como escribió cierto pariente nuestro argentino, para
encontrarte y así entre trago y trago de pitarra (al fin lo probé de verdad!!!)
o de lo que haga falta voy acumulando historias versión Li de mi nueva
existencia. Claro, me falta las réplicas, los comentarios a los que sacar punta,
los puntos y las vistas, pero siempre he sido alguien con mucha imaginación y hasta para eso eres
prescindible (de nuevo apelo al favor tu ego y a saber que me entiendes aún
sin tener que contar todo).
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