domingo, 15 de noviembre de 2015

Y mientras tanto...



Tropiezo de boca con esta reflexión: “Uno puede ver la vida sembrada de dificultades que evitar, o como un vasto terreno de juego que ofrece en cada rincón una experiencia enriquecedora que llevarse.” Todo este largo tiempo he estado pasando de desenquistarme de la primera visión para adentrarme  en el juego y su vasto tablero y ahora, que pese a lo duro de la metamorfosis,  he conseguido que cada situación o cada rincón sea una experiencia enriquecedora, a veces, voy considerando tan natural el recuperar a mi compañero de juegos, aún sin citas precisas, aunque tenga que cerrar los ojos para ello (no podía resistirme al guiño para el tío Julio) y sumergirme en realidades paralelas inexistentes, que ya ni me asombro cuando me veo sonriendo ante tus mordaces comentarios y mandándote donde te mereces. Y es que eras bueno, muy bueno en el juego y aún no he encontrado quién te dé la réplica, a ratos voy practicando aquí y allí pero cuando has aprendido con el mejor (espero que puedas alcanzar a tu ego en la subida) no sirven sucedáneos. Tantos libros por comentar, tantas canciones, frases, fotos, rincones, casualidades, personajes y personajillos, mensaje encriptados…. No pierdo las ganas (traducido, ardo de ganas) de tropezarme con otro buen jugador que sepa darme la réplica y ponerme en mi sito cuando me desvío de la jugada, pero mientras tanto…. Mientras tanto sigo invitando y dejo pagadas un par de cervezas en cierto bar que amenaza derribo por si en algún momento podemos retomar la partida, o empezar una nueva, pero ahora ya sabes, mas viejos, más sabios, más primos, lo de crecer….(El primo Joaquín que tenía envidia de los guiños) pues lo de crecer tendría que comprobarlo porque si soy honesta no sé si prefiero quedarme con el tesoro acumulado y sentirme más que agradecida mientras encuentro otro jugador de la talla o exponerme a que le de la luz bajo un nuevo prisma y darme cuenta que mi imaginación lo ha agrandado y simplemente brillaba y parecía tener valor por las circunstancias del momento, algo que no sé si tendría valor para comprobar. Y por supuesto todo esto en el rincón de las realidades paralelas, que es donde se juegan  las partidas oníricas, en la otra realidad, la de las montañas del norte donde la lluvía es de verdad, prefiero seguir jugando a ser espíritu libre...

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