jueves, 20 de noviembre de 2014

Tragar y digerir



El jodido cocodrilo que tan bien me trata a veces dejándome vivir a mi propio ritmo y a mi aire en una dimensión de tiempo diferente al resto, pero tan puñeteras se vuelve otras trayéndome personas y lugares ya enterrados en el pasado a este ahora dulce (sin rutinas) que ya me iba tocando vivir, de vuelta en mi norte, en casa y con el calorcito de los que quiero. Haría un trato con él, que se tragara y digiriese de una vez el pasado y me dejara vivir solo el ahora más absoluto, vacía de recuerdos, de instante en instante, de sorpresa en sorpresa, en modo boba feliz pero mucho me temo que…

domingo, 16 de noviembre de 2014

El polvo del olvido



Ventana que es el último vestigio de lo que antes era un vasto espacio para poder jugar, siempre era una sorpresa descubrir por cual de tantas ventanas que manteníamos abiertas íbamos a reanudar el juego. Ahora que eres solo un compañero de juegos imaginado que no imaginario,  se ha perdido casi toda la magia, no es lo mismo volar sola por Nunca Jamás pese al mapa marcado con la cueva del tesoro, así que ese tiempo no empleado en juegos enriquecedores lo he dedicado a escribirme/te la indiscutible obra de la literatura universal (aquí iban muchas risas, creo recordar) que ha quedado convertida en un minucioso relato de las sensaciones y vivencias en mi recorrido por tu desierto del oeste. Obra que según tuvo su punto final quedó archivada cogiendo el polvo del olvido, ese mismo polvo que tu recuerdo se niega a almacenar. Está claro que nunca entendimos de tiempos y esta vez el jodido cocodrilo juega en mi contra….

sábado, 15 de noviembre de 2014

Persistencias



¿Y qué más da? Esa es mi frase de cabecera desde que me la sopla todo. Desde que he aprendido a apaciguar mi vehemencia (antes llamado encabronamiento contra el mundo) y vivir las circunstancias de una manera de lo más pausada, aunque siga sin peinarme, si, como me dijiste alguna vez, la esencia del bollycao sigue intacta, interiormente sigo igual o incluso mejor, pero lo de fuera cada día me preocupa menos. Así que ¿Qué más da que sigas ocupando impertinentemente parte de mi memoria? Nunca has sido mal compañero, por el contrario, pese a la ilógica de todo esto, sigo aprendido de ti, por lo cual ¿qué más da que te hayas instalado de forma permanente pese al escándalo que eres capaz de montar a veces? Lo mismo me queda aún más que aprender y de ahí tu persistencia a no querer pasar a formar parte de un pasado conciliador. Y de ahí también mi persistencia en seguir asomándome a la única ventana que mantienes abierta, ventana que tiene espectaculares blancos y negros que nunca podré comentar, ventana a la que yo misma me obligo a no mirar y siempre acabo mirando, ventana que…..

martes, 11 de noviembre de 2014

Presente continuo



Desapego hacia cualquier persona, situación o cosa, que he creído tener o vivir, haya sido mejor o peor. Y pocos mejor que yo con tanto cambio de ciudad y de condición pueden saber lo que es el desapego, al principio me resistía a ello, debido a ese gran síndrome de Diógenes y a querer almacenar y conservar todo, personas, lugares, sentimientos... con el desgaste importante que ello me producía. Ahora ya no, ahora dejo irse a todos, agradeciéndoles el ratito compartido conmigo y lo que han aportado a lo que soy ahora, simplemente tenían ese servicio, no necesito quedarme con todos y todo, no puedo ocupar tanto espacio porque sino no habría sitio para lo nuevo y a mi siempre me han gustado los cambios y las sorpresas.  Pero no pasa nada  algún día conseguiré devolver al pretérito perfecto a quién se ha empeñado en ocupar un presente continuo pese a que nunca podría haber sido un futuro condicional. ¿Y qué más da?...

lunes, 10 de noviembre de 2014

A veces para olvidar...



Las jodidas casualidades que han vuelto a ser compañeras de camino, o causalidades que diría el otro, a saber, pero hoy no pienso meteme en espesuras, ni densidades, que sean lo que quieran ser. . Con lo cual he cogido a las casualidades/causalidades y todo lo que acompañan junto conmigo misma y me he ido al mar, a ese mar en constante movimiento como corresponde a las bárbaras tierras del  norte, y concentrada en el ir y venir de las olas, mecida en su sonido, he dejado allí sumergidos un puñadito de recuerdos para ver si iban ablandándose y despegándose poco a poco. Aunque a veces para olvidar lo mejor sea recordar, esta vez no he hecho ejercicio de traslación enviando mares a lugares remotos, ni he evocado paisajes tan familiares, simplemente he soltado, desapegándome…

viernes, 7 de noviembre de 2014

Infinita gama de grises



Blanco y negro como las cigüeñas, con su infinita gama de grises, tantos como las historias que me gustaría contarte sobre mi asentamiento en mis bárbaras tierras del norte, mis andanzas por tu desierto del oeste y mi visita obligada a un lavadero, una cerveza en cierto bar de la esquina, mis días de verano o mis tardes de otoño. Aunque siempre sobrevuelo entre las ganas de poder contártelo y el deseo de que te diluyas ya por fin en la bruma del nunca jamás, dejando de ser la conciencia de quién fui una vez y no sé si quiero volver a ser del todo. Mientras ando aprendiendo a re-olvidarte, a re-descubrirme, a re-negar de las jodidas casualidades….

jueves, 6 de noviembre de 2014

La visita impertinente de mis cuartos y mis horas



Quizá alguien impertinente y descarado como él solo que se presenta de improviso y sin ninguna clase de invitación, teniendo ya aprendido que nunca la ha necesitado. Y mi cabeza tan caótica ella, que nunca sabe donde guarda nada y lo tiene todo por ahí disperso, en vez de dejarle archivado en su lugar correspondiente, cajón segundo a la izquierda, donde los inmejorables recuerdos, imposibles como nunca jamás y ya cerrados y acumulando el polvo y las telarañas de los años, ¿para qué? Le deja pasearse a sus anchas, ocupando cada vez más sitio y armando cada vez más estrépito. Y a mi solo me queda hacerme la despistada, como que no me doy por aludida, pero claro, la visita es persistente como ella sola y se hace notar de todas las maneras imaginadas y por imaginar y más empeño pongo yo en no verla más se empeña ella en hacerse notar. Mientras yo apelo al poco sentido común que guardo en la reserva especial e intento que mi cabeza le mande a su sitio o como poco que no le deje hacer tanto ruido y ocupar tato espacio, imposible, como siempre va  por libre, haciendo lo que le da la gana y dejándome en  evidencia cada vez que tiene ocasión que no son pocas, y a mi solo me queda aceptar la ayuda que me presta la visita para sobrellevar algunas situaciones e  intentar aparentar que todo es de lo más normal, si es que alguna vez hubiera sido normal nada de todo esto en el trascurrir de los cuartos, de las horas, de los días, de los meses y de los años, con lo cual dejo a mis pensamientos en Blanco y…..

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Quizá alguien



De nuevo en casa, donde hasta la lluvia huele, suena y se siente. Tras la alienación que trae consigo una gran ciudad donde todo es artificial y nada huele a otra cosa que no  sea polución o tiene otro color que el gris del cemento, es un alivio rememorar antiguas sensaciones y olores. Llegar a casa empapada de una lluvia que limpia el alma y las heridas, tras ver la bruma que cubre los montes, redescubrir el sentido de los colores con los diferentes verdes y marrones que deja de regalo el otoño o ver las gotas resbalando en cada hoja de hierba junto con el olor a tierra mojada. Todo un espectáculo para los sentidos que celebro como tal, al igual que el olor a café recién hecho de esa taza bien cargada que me regalo para compensar el tiempo a remojo sintiendo caer la lluvia encima de mí, pese a la mirada extrañada de los locos con paraguas que nunca podrán entender lo que echaba de menos, hasta doler, esa sensación, recuperando así a cántaros todos estos años en que me alejé demasiado de quién era y de lo que realmente me hace sentir viva. Quizá con el café se cuele alguna visita inesperada, quizá alguien con quién me gustaría compartir cada instante que estoy rememorando, quizá a alguien a quién bendigo a ratos por ser el causante de tanto cambio en  mi vida y por eso mismo le maldigo otras tantas. Quizá alguien que …

lunes, 21 de abril de 2014

...ueba super...


Como decíamos ayer... he retrocedido 13 años en el tiempo y ha sido..... y también...... Gracias a quién corresponde.

sábado, 5 de abril de 2014

Penúltimo



Comienzo del viaje en Santander añorando mi Norte, pero el destino que es así de irónico me arrastró hacía el este donde seguir añorando mi Norte, así que esta vez me puse de su parte, de parte del destino, de mi destino. Y ahora ya casi paladeo mí vuelta a casa definitiva, nuevamente meto los restos de mi vida en 4 cajas para regresar a mi sitio, al lugar que pertenezco y siempre he pertenecido independientemente de donde me haya tocado vivir. Y puesta a guardar y descartar cosas que puedan servirme en mi nueva/vieja vida, el destino de nuevo, me ha puesto de cara frente a mi asignatura pendiente, y a un puñadito de días, quizá hasta menos, puedo contarlos con los dedos de una sola mano, iré a pasearme por el desierto del oeste a ver si encuentro algún fragmento de todos los que  tiene para mi escondidos, una parte de mi que necesito recuperar para poder llegar entera a mi casa. No necesito verte para saber que estás conmigo