Ventana que es el último vestigio de lo que antes era un
vasto espacio para poder jugar, siempre era una sorpresa descubrir por cual de
tantas ventanas que manteníamos abiertas íbamos a reanudar el juego. Ahora que
eres solo un compañero de juegos imaginado que no imaginario, se ha perdido casi toda la magia, no es lo
mismo volar sola por Nunca Jamás pese al mapa marcado con la cueva del tesoro,
así que ese tiempo no empleado en juegos enriquecedores lo he dedicado a
escribirme/te la indiscutible obra de la literatura universal (aquí iban muchas
risas, creo recordar) que ha quedado convertida en un minucioso relato de las
sensaciones y vivencias en mi recorrido por tu desierto del oeste. Obra que según
tuvo su punto final quedó archivada cogiendo el polvo del olvido, ese mismo
polvo que tu recuerdo se niega a almacenar. Está claro que nunca entendimos de
tiempos y esta vez el jodido cocodrilo juega en mi contra….
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