Las jodidas casualidades que han vuelto a ser compañeras de
camino, o causalidades que diría el otro, a saber, pero hoy no pienso meteme en espesuras, ni densidades, que sean lo que quieran ser. . Con lo cual he cogido a las casualidades/causalidades y todo lo que acompañan
junto conmigo misma y me he ido al mar, a ese mar en constante movimiento como
corresponde a las bárbaras tierras del
norte, y concentrada en el ir y venir de las olas, mecida en su sonido,
he dejado allí sumergidos un puñadito de recuerdos para ver si iban ablandándose
y despegándose poco a poco. Aunque a veces para olvidar lo mejor sea recordar, esta
vez no he hecho ejercicio de traslación enviando mares a lugares remotos, ni he
evocado paisajes tan familiares, simplemente he soltado, desapegándome…
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