sábado, 24 de agosto de 2013

Amalgama de parcelitas



Guardo celosamente en una cajita de madera tallada envuelta entre telarañas, mis “fui”, mis “tenía”, mis “todo lo que pudo haber sido” junto con mis miedos, mis fobias y algunos sueños, mercaderías que forman mi extensa colección de sin razones y surrealismos.

De vez en cuando la tapa se desplaza y al contacto con la luz, la amalgama de parcelitas que conforman o hubieran conformado parte de mi vida se transforman en un caleidoscopio que adopta diferentes formas que van cambiando lentamente pudiendo entrever momentos de feliz recuerdo que poco a poco se abren paso hilvanándose en mi desmemoria pero el caleidoscopio sigue girando hacia la izquierda y la forma va cambiando hacia el lado del dolor, de la decepción, del no me merezco esto y ahí me veo inmersa en un tenía una hija, tenía una hermana, tuve una familia, he tenido colegas casi hermanos, lo mismo todo ha sido una ilusión óptica y nunca tuve nada, simplemente creí tener.

Y según el caleidoscopio sigue girando hacia la izquierda todo se transforma en me queda, tengo, conservo y unos cuantos soy para disfrazarme según la ocasión,   la verdad que el balance no es el que me gustaría pero no está nada mal, tengo un hijo, tengo una despareja, tengo amigos de verdad, tengo ganas de seguir apretando los dientes y luchar por conquistar mis sueños por más que el temporal sople en contra y aún me río a carcajadas y no me peino.

Ahora todo cambia y se transforma en el podré tener, podré conseguir, podré ser, aquí la luz se va haciendo más tenue y la figura es un tanto borrosa pero aún así creo discernir una casita pequeña con una cafetera muy grande, un mar de verdad y podría parecer que el fin de una etapa a olvidar.

Ya está todo oscuro, cierro con cuidado la tapa y vuelvo a dejar tranquila a la araña que la custodia para que pueda hacer su trabajo y haga más tupida la tela para que puedan seguir cayendo atrapados momentos, logros, batallas, todo aquello que hace que me haya tocado una vida tan intensa para bien o para mal .


sábado, 17 de agosto de 2013

Citas precisas



He sido y seré una lectora compulsiva, no puedo decir soy porque el destajo y las ganas de salir de aquí cuanto antes no me deja tiempo ni para sonarme los mocos, en el caso de que tuviese tiempo de tenerlos. Aún así  procuro burlar al tiempo y arañarle algunos minutos para leer a hurtadillas y ya entro en éxtasis y levito cuando el destino, o quién demonios sea,  pone delante de mí algún descubrimiento que me impacta, aún es posible encontrar flores entre la basura.

Antiguamente, odio esta palabra refiriéndose a mi pasado, para alguien que es atemporal hay ciertos términos que no son compatibles, pero bueno… pues eso, que en algún momento alguien cultivaba mi ansía de aprender, de conocer, descubriéndome y sorprendiéndome con lecturas y músicas de  lo más variopintas e interesantes que han pasado a formar parte de la amalgama de imprescindibles que consiguen alegrarme un mal día. Ahora, como ya he dicho, he tenido que aparcar un rato la dispersión para dar prioridad a la obligación, así que encontrarme de golpe en el sitio más insospechado un poema de Oliverio Girondo, al que no conocía, pero me temo que va a pasar a formar parte de mi extensa familia de adoptados, ha conseguido alegrarme la mañana, una mañana que ha amanecido nostálgica ya que hoy es el día grande de mi pueblo y me prometí a mi misma hoy estar allí y como siempre otra cita que voy a tener que incumplir, pese a que no por ello voy a dejar de estar de pensamiento con todos sus rituales, busco el directo por internet,  el pañuelo al cuello y la garganta afinada para unirme al coro multitudinario de voces que se desgañitan celebrando el momento. Si, sé que no me gustan las citas precisas pero hay algunas que deberían ser de obligado cumplimiento.

Y procedamos con un fragmento de Oliverio Girondo, el que me he topado de narices hace un rato y me ha hecho conocerle y adoptarle, sirva como homenaje además ya que hoy sería su 122 cumpleaños:

.........No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!............






viernes, 16 de agosto de 2013

Ventana abierta



Otra de mis noches en blanco, envuelta en el humo de un cigarro tras otro y currando a destajo hasta ver amanecer. Pero esta noche es algo diferente,  he descubierto que  han abierto de nuevo cierta ventana y mi curiosidad infinita no ha podido resistirse a ejercer un cotilleo puro y duro, se me había olvidado esa sensación de mirona, y si, lo mismo me vuelvo a ganar un cierre en las narices después de este alarde, pero voy a arriesgarme.

Ha sido una buena terapia el reencontrarme con tantos lugares comunes, con las mañanas de domingo, con parte de mi familia como el tío Julio y el tío Fernando, hasta con cierto álbum de un grupo que casi ni me acordaba que existía. Añadimos mi asignatura pendiente con o sin festival y ya tenemos la noche de nostalgia bien aderezada. Más si tenemos en cuenta que ya casi toco mi asignatura pendiente si no se cruza nada y podré ir a rebuscar por sitios prohibidos un carrete ilford por allí tirado, eso si, espero que sea en un día con niebla porque sino tendré que regresar una vez y otra hasta conseguirlo, aunque si no  he perdido facultades y sigo siendo la brumosa chica del Norte, no será difícil que me acompañe, más si tenemos en cuenta que quién me llevará de la mano ya escribió este viaje premonitorio hace años y en su relato la niebla estaba muy presente, tanto que hasta alguien dudo por un breve espacio si había sido real .

Podría hacer dos mil comentarios acerca de lo que he visto y leido, y sacaría puntas y filos, y….. pero no, no pienso hacerlo, ¿para qué? Ufff he dicho ¿no? Pues va a ser que no puedo evitar dejar pasar un par de cosillas  “¿chuVasco?” No me lo puedo creer, aunque tiene su explicación, si alguien se había bebido enterito el tonel de vino donde estaba ubicada tamaña agresión a la vista o será que en el desierto como apenas gastan de eso, no están acostumbrados a ver o sentir la palabrita. Pese a que si lo miro bien, eso de Vasco lo mismo hasta le queda mejor pero me sigue gustando más la B.

Y lo que ya me ha cortado la respiración es descubrir un atardecer!!!! Por muy disfrazado de ocaso que venga y no, no voy a montar aquí uno de esos alegatos incendiarios porque ya he perdido la práctica por falta de contrincante a la altura y porque en su día ya quedo demasiado estirado el tema pero chico, ojiplática que me he quedado, era lo último que hubiese esperado encontrarme en tan curiosa galería. Ojo, que la foto es buena, muy buena, pero creo que alguien se ha hecho demasiado mayor y no soy yo y aqui no sirve eso de me contradigo, bien me contradigo, soy amplio contengo multitudes, no, no, demasiado fácil y recurrente.



jueves, 15 de agosto de 2013

Edición limitada



Si hay una cosa que no se me olvida es que por genética y por definición soy la os…. (uysss, casi, que me ando quitando del castellano de calle),  soy increíble, estupenda y dos millones de adjetivos maravillosos más!!! Y no, no es que me crea más que nadie, no es cuestión de ir de sobrada por la vida, pero evidentemente tampoco menos, me jod…. (por poquito otra vez) me fastidia (con jota) sobremanera la falsa modestia y la falta de autoestima.  Solamente una vez, dejé sin darme cuenta bajarme la autoestima al subsuelo  a una persona y gracias a otra ( a la que nunca podré agradecer bastante que desterrara de mi la apatía y me hiciese recordar quién era, y recobrar la locura) conseguí liberarme de tal cap….. ¿elemento? y viendo como creía en mí (yo creo, si creo) no me quedo otra que enfundarme las alas y remontar y me prometí a mi misma que no iba a dejar que nada, ni nadie volviera a poder conmigo, adopté la famosa frase de nos doblarán pero no nos romperán y hasta hoy. Tengo un colega que dice que yo siempre vivo al borde del abismo y así las he pasado de todos los colores y situaciones muy put…. ¿heavys? y surrealistas pero he podido con todas por increíble que parezca a propios y extraños la remontada y a pesar de estar mal a veces por no ver la salida, nunca he dejado de ir por la vida pisando fuerte y con la cabeza bien alta, de sacar tiempo para los demás cuando lo han necesitado y de reírme de mis miserias, de mi misma y de lo que hiciese falta.

Y si miro hacia atrás y veo todo lo que he superado no puedo dejar de pensar que valgo un par de mundos o tres, y que he sabido rodearme de gente que no se me queda atrás, y será por eso que ahora mismo estoy en un momento dulce (sin rutina) de mi vida,  con muchos retos superados, con alguien que me hace la vida más fácil y me cuida y me mima (será que a la tercera va la vencida) pese a que hay que ser muy bueno para entenderme y padecerme (que me compre quién me entienda que me decía mi abuela) y con un montón de proyectos, sueños, y metas que conquistar.

Definitivamente, estoy encantada de conocerme, de reconocerme de…..



miércoles, 14 de agosto de 2013

Momentos, detalles y afectos



Para alguien que se autodefine como antisocial y que le molesta la gente en general y solo aprecia a las personas  en particular, es fácil entender que habrá muchas personas que se cruzarán en mi camino y que bastantes de ellas me marcarán para bien o para mal. También entiendo que hay personas que irán apartándose por circunstancias perfectamente entendibles, otras son de van y vuelve y otras están ahí siempre. Con el tiempo te vas acostumbrando a que ciertas ausencias son inevitables por más que duelan algunas y por más larga que te dejen otras. Lo que nunca entenderé es a las ausencias que se van dejándote defraudada o a las que desaparecen de repente sin que nunca consigas saber el por qué.

Será que confío plenamente solo en un puñadito de personas, pero a ese puñadito me entrego a veces incluso por encima de mi misma, intento estar ahí siempre, ser leal y honesta con lo que pienso y hago por ellos. Evidentemente yo también me siento arropada y protegida por ellos, así que si de repente un día después de años ves que esa persona que era como tu hermano desaparece de un día para otro y te bloquea en todos lados sin ninguna explicación o ves que alguien que considerabas un buen colega  con el que has compartido demasiados momentos de repente se vuelve un extraño y en vez de estar a tu lado se pone en contra, pues te quedas descolocada, con una sensación de ser imbécil que no se te pasa en días.

En esos momentos pienso que yo doy un valor a la amistad que ya debe de andar en desuso, pero no, si miro a mi alrededor veo a mi lado a personas que me lo han demostrado y me lo siguen demostrando cada día, por suerte y también veo a otras que son conocidos que me caen bien pero que se hasta donde puedo esperar de ellos y hasta donde quiero entregarme, y sé que alguno más desaparecerá aunque tendrá su lógica y podré asumirlo aunque duela, al igual que sé que algunos otros aparecerán, si, siempre tengo esa capacidad de hacer buenos colegas aún sin querer y en los lugares más insospechados, lo que ya me cansa y me agota son los que de la noche a la mañana se convierten en desconocidos y convierten en humo todas las cosas que hemos ido pasando juntos, los que te dejan con la sensación de no querer volver a confiar en nadie aunque acabes confiando.

Supongo que la jodida feria sigue pese a ellos y que algún día aprenderé a que no duela tanto la deslealtad más sabiendo que siempre tengo a alguien cuando lo necesito, que me tengo porque sentir agradecida por la gente que he conocido que tanto me ha aportado y la que tengo a mi alrededor, en resumen, que pese a todo voy a seguir apostando por la amistad, esa, la de verdad y a los que no sepan valorarla pues que les vayan dando,  ellos se lo pierden, yo soy inmensamente rica en momentos, detalles y afectos.


jueves, 8 de agosto de 2013

Comedia fantasma



Aquellos que me conocen saben que odio el mes de agosto, lo odio desde que me fui de mis bárbaras tierras del norte, no me gusta el calor y mi cuerpo reacciona fatal ante este, me irrita, me altera el sueño, me deja para el arrastre (literal), o sea, voy arrastrándome para desplazarme 100 metros y ya por no hablar de que mi única neurona productiva se derrite de tal forma que voy en piloto automático sin ser capaz de coordinar dos frases coherentes seguidas. Me convierto en un pseudo vegetal al que solo salva los litros y litros de agua que consumo en espera de ser por fin  transplantada en mi tierra de origen y que el mes de agosto vuelva recobrar un sentido más positivo.

Hoy tras una noche de magnífica tormenta donde por fin he podido dormir arrullada por el sonido de la tan deseada lluvia y permitiéndome un descanso del destajo que llevo últimamente, he decidido leer un poco de ese caos de libros pendientes, que ya ni siquiera leo de uno en uno, simplemente pillo el que más a mano tengo en ese momento, y así he retomado “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery, quizá pelín espesito para mi actividad neuronal en estas fechas, pero me niego a caer en la absurdez que me dijeron hace poco de que existen libros de invierno y de verano.

Y así me he encontrado con una perla como esta:


…………….¿Cómo transcurre pues la vida? Día tras día, nos esforzamos valerosamente por representar nuestro papel en esta comedia fantasma. Como primates que somos, lo esencial de nuestra actividad consiste en mantener y cuidar nuestro territorio de manera que éste nos proteja y halague, en subir o no bajar en la escalera jerárquica de la tribu y en fornicar de cuantas maneras podamos…….

Esos días uno necesita desesperadamente el Arte. Aspira con ardor a recuperar su ilusión espiritual, desea con pasión que algo lo salve de los destinos biológicos para que no se excluya de este mundo toda poesía y toda grandeza……………….

Y realmente me ha sacudido, ya que llevo una temporada que mi vida se resume en eso, en representar mi papel de responsable, currar a destajo, cuidar y proteger a los míos y que nadie se meta en mi territorio a organizar más caos del que han ido produciendo ya hasta ahora y bueno, creo firmemente que yo también necesito que algo me salve de mi destino biológico, que necesito de nuevo la poesía en mi vida, las casualidades, las pequeñas cosas que me hacen sonreír y ser una boba feliz. Pese a que cada día no me falta mi ración de mares (cantábricos, claro está) para que al acabar el día no piense que ha pasado totalmente en vano.

Soy consciente que ahora lo que toca es bogar duro y casi a contracorriente para poder llegar a ese destino en donde podré de nuevo conquistar la poesía, todos esos rincones que me hacen retrotraerme a tiempos felices, las absurdeces y demás fuegos artificiales que hacen que me aparte por momentos de se papel que me han impuesto representar.  



martes, 23 de julio de 2013

El agobio me ha invadido



El agobio me ha invadido, ¿quién me desagobiará? El desagobiador que me desagobie buen desagobiador será, o lo mismo el  impadecible calor que no hay humano que lo soporte, o lo mismo es un vicio recurrente lo de caer en picado de vez en cuando para darme cuenta de lo imbécil puedo llegar a ponerme, ahora un café, un cigarro y a sentarme a esperar que se me pase sin causar demasiados estragos entre la gente que me padece que ya voy dejando demasiados damnificados y no quiero permitirme ni uno más. 

sábado, 20 de julio de 2013

Noche en vela



A veces, tengo la impresión de que alguien a hurtadillas hurga en mi tiempo, y va arañando y quitando minutos de tal forma que para cuando paro y quiero darme cuenta han volado los días sin haber sentido vivirlos, la sensación aumenta con el calor acuciante, nunca me acostumbré a este jodido clima y para lo que me queda ya, mejor no acostumbrarme. Y en las noches de insomnio y vuelta y vuelta por la indecente temperatura, la humedad, el ruido en la calle por intempestiva que sea la hora, intento imaginarme ya en mis bárbaras tierras del norte. Que por mucho que haya aprendido a ser paciente, a saber contar casi hasta diez, no siempre es fácil, más en alguien acostumbrada a quererlo todo para ayer, y así me muerdo las uñas de impaciencia por verme ya fuera de aquí, porque los veranos vuelvan a recuperar su auténtico sentido, con un clima padecible, con su chubasquero de vez en cuando, con el poder respirar, con sus noches con manta, con su olor característico, porque si, en una ciudad grande solo huele a contaminación y mierda, pero en otros lados el verano huele a eso, a verano, con sus cenas con esos amigos que allí tengo más cerca, que si, que aquí también los tengo pero quedar es una aventura en estas fechas y va a ser casi tan fácil verlos allí en esa casa que más que casa parecerá un hostal, pero ilusionada por poder compartirla con esa gente que siempre ha estado, con sus llantos y sus risas, con sus conversaciones surrealistas e imposibles… porque si algo he constatado a estas alturas de la película es que lo que menos importa es el dinero para ser feliz, que después de vivir en tantos sitios, lo que realmente más echas de menos y necesitas es un clima, la lluvia, los olores y sonidos y sobre todo la gente que merece la pena, la que no necesita que aparente ni aparentar nada,  con la que poder reírme con ganas por tonterías o con la que ejercer de hombro donde llorar o viceversa, compartir al fin y al cabo y sentirte a gusto y disfrutar, todo lo demás es accesorio. Y así continúa la noche en vela, mientras pienso que esa casa pequeña con la cafetera muy grande ya está ahí casi a mi alcance para el resto de veranos que me quedan por pasar.

domingo, 14 de julio de 2013

Historias y más historias



Tras recargar pilas en esa especie de retirada del mundanal ruido, lejos de mis agobios, del estrés y sin saber nada de nada ni de nadie, tocaba puesta al día con todo el mundo, con la tranquilidad que dá el no tener horarios, ni demasiadas obligaciones y llegar con la cabeza en su sitio. Y así continuó guardando en la motxila una surtida colección de historias totalmente dispares que me toca conocer, es lo que tiene tener colegas repartidos por cualquier lado, de cualquier género, condición, ideología y forma de entender y enfrentar la vida. Llega un momento que no te extraña verte cambiando de registro tan bruscamente, intentando empatizar con todo el mundo, sin juzgar, pero diciendo lo que realmente pienso, mal que joda, creo que es por eso que acabo siendo la depositaria de tantos pedacitos de vidas ajenas. Y tan pronto recupero amistades de hace más de 20 años, que se dice pronto, como familiares que hace siglos no sabía nada de ellos y que me llevan a esa pasado del que empiezo a recuperar totalmente la memoria, que retomo el hilo con los que siempre han estado y no por eso no tienen un libro para escribir, como que me veo con gente que apenas acabo de conocer y poco o nada saben de mi. Todos ellos han vivido una faceta totalmente diferente de esta vida al borde del abismo que he llevado siempre,  pero de todos atesoro aprendizaje y todos me hacen crecer un poquito más. Y aún con todo nunca deja de sorprenderme, que pese a ser la jodida reina del borderío y del pasar de todo, las casualidades, o lo que sea, acaban poniendo en mi camino gente que según la echo el primer vistazo ya sé que van a formar parte de la lista de conocidos o colegas con los que andar aunque solo sea un tramo del camino.


Luego están los que me encuentro por 5 minutos, que esta vez ha sido curioso, desde un holandés loco (palabrita, holandés y loco) con un barco quemado, que dedicaba sus noches a gritar improperios al aire, nublado por los vapores del alcohol, con una curiosa historia detrás que solo conseguí saber ligeramente, sin profundizar, a una antigua jugadora de baloncesto profesional con la que coincidí en un corto viaje en autobús, a un comerciante de un pintoresco pueblo mediterráneo que vendía recuerdos de Dalí que acabo queriéndome convencer de que dejara de fumar contándome como fue su experiencia y no había forma de poderse marchar, a….. podría mencionar tantas casualidades detrás de cada historia que se me ha ido cruzando, como la de un familiar que quiere cambiar mi brújula norteña para que mire al oeste, a algún pueblito perdido del desierto frontera con Portugal, a la banda sonora en forma de jazz que me acompaña últimamente, a…. que si, que debería estar ya más que acostumbrada (y lo estoy) a las casualidades pero hay temporadas que son tantas y tan seguidas que no deja de encendérseme una lucecita para ver si estoy pasando algo por alto, pero esta vez no quiero luz de gas, mi norte es mi norte, el que siempre ha estado ahí esperándome,  y como bien me dice Alguien, “que nada ni nadie te desvíe del objetivo”. Curioso que ese Alguien al que tanto le atrae los faros, se esté convirtiendo en uno de ellos, marcándome siempre el camino en la niebla, indicándome para no perderme en el camino de vuelta a casa y ayudándome a que sea más fácil la travesía que aún queda, y las historias? Pues eso, cuentos para dormir o no, pero cuentos al fin y al cabo.

viernes, 12 de julio de 2013

A través del espejo



Últimamente tengo la sensación de andar viviendo dos realidades distintas, como si continuamente estuviera siendo empujada de un lado a otro del espejo sin tener control, ni sospechar cuando voy a estar a uno u otro lado. Soy consciente de que aún queda el último trecho para salir del túnel en el que estaba y que no va a ser demasiado fácil, pero al menos el camino ya está hecho. Pero pese a ser consciente, hay temporadas que me veo viviendo una especie de avance de lo que me espera cuando vuelva a casa y mire al norte, así me veo en largos paseos por la orilla de la playa o bordeando acantilados, subiendo teleféricos imposibles junto con mi vértigo que se ha puesto de acuerdo para no dar mucha lata,  conociendo sitios y absorbiendo paisajes, paseíllos en barco, apartada del mundo, ruidos y tecnologías varias, y rodeada de tranquilidad, tropezándome con personas, que pese a mi tendencia a lo antisocial, me empiezan a contar su vida así de repente y así me veo conociendo historias y vidas de gente que no volveré a ver, o compartiendo otra con gente que siempre veo y me gusta compartir, conciertos nocturnos de jazz en el parque, curiosamente ese mismo jazz que luego aparece en cualquier esquina de las que recorro, en forma de música ambiental, de saxofonista en un barco o en cualquier lado como para poner la banda sonora de esos días de dedicarme solo a homenajear a los 5 sentidos, sin obligaciones, sin prisas, sin pensar, y todo ello de la mano de alguien que dedica su tiempo a que pueda ser todo lo que no me han dejado ser y sentir hasta ahora.

Pero cuando estoy ya inmersa en esa vida y aprendiendo a ser feliz, me veo empujada bruscamente al otro lado del espejo y vuelvo a mis peleas con incompetentes varios, a sacar a la fiera y afilar las uñas, papeleos, horarios, obligaciones, prisas, cemento y ruido, el jodido estrés y la lucha sin tregua por cada centímetro que quiero conquistar para salir de aquí, viviendo una particular conjura de los necios continua y con ese alguien que me allana el camino en la distancia. Si, vale, al menos ahora a tiempo parcial puedo vivir y no solamente subsistir, pero marea ese ir y venir continuo de uno al otro lado, calzarse esas dos vidas tan opuestas continuamente y aún así intentar mantener el equilibrio y tener la paciencia que nunca he tenido, para pensar que en breve podré romper en mil añicos el jodido espejo y quedarme del lado de la estrella polar, los colegas, la tranquilidad y los (………………..)