jueves, 15 de agosto de 2013

Edición limitada



Si hay una cosa que no se me olvida es que por genética y por definición soy la os…. (uysss, casi, que me ando quitando del castellano de calle),  soy increíble, estupenda y dos millones de adjetivos maravillosos más!!! Y no, no es que me crea más que nadie, no es cuestión de ir de sobrada por la vida, pero evidentemente tampoco menos, me jod…. (por poquito otra vez) me fastidia (con jota) sobremanera la falsa modestia y la falta de autoestima.  Solamente una vez, dejé sin darme cuenta bajarme la autoestima al subsuelo  a una persona y gracias a otra ( a la que nunca podré agradecer bastante que desterrara de mi la apatía y me hiciese recordar quién era, y recobrar la locura) conseguí liberarme de tal cap….. ¿elemento? y viendo como creía en mí (yo creo, si creo) no me quedo otra que enfundarme las alas y remontar y me prometí a mi misma que no iba a dejar que nada, ni nadie volviera a poder conmigo, adopté la famosa frase de nos doblarán pero no nos romperán y hasta hoy. Tengo un colega que dice que yo siempre vivo al borde del abismo y así las he pasado de todos los colores y situaciones muy put…. ¿heavys? y surrealistas pero he podido con todas por increíble que parezca a propios y extraños la remontada y a pesar de estar mal a veces por no ver la salida, nunca he dejado de ir por la vida pisando fuerte y con la cabeza bien alta, de sacar tiempo para los demás cuando lo han necesitado y de reírme de mis miserias, de mi misma y de lo que hiciese falta.

Y si miro hacia atrás y veo todo lo que he superado no puedo dejar de pensar que valgo un par de mundos o tres, y que he sabido rodearme de gente que no se me queda atrás, y será por eso que ahora mismo estoy en un momento dulce (sin rutina) de mi vida,  con muchos retos superados, con alguien que me hace la vida más fácil y me cuida y me mima (será que a la tercera va la vencida) pese a que hay que ser muy bueno para entenderme y padecerme (que me compre quién me entienda que me decía mi abuela) y con un montón de proyectos, sueños, y metas que conquistar.

Definitivamente, estoy encantada de conocerme, de reconocerme de…..



miércoles, 14 de agosto de 2013

Momentos, detalles y afectos



Para alguien que se autodefine como antisocial y que le molesta la gente en general y solo aprecia a las personas  en particular, es fácil entender que habrá muchas personas que se cruzarán en mi camino y que bastantes de ellas me marcarán para bien o para mal. También entiendo que hay personas que irán apartándose por circunstancias perfectamente entendibles, otras son de van y vuelve y otras están ahí siempre. Con el tiempo te vas acostumbrando a que ciertas ausencias son inevitables por más que duelan algunas y por más larga que te dejen otras. Lo que nunca entenderé es a las ausencias que se van dejándote defraudada o a las que desaparecen de repente sin que nunca consigas saber el por qué.

Será que confío plenamente solo en un puñadito de personas, pero a ese puñadito me entrego a veces incluso por encima de mi misma, intento estar ahí siempre, ser leal y honesta con lo que pienso y hago por ellos. Evidentemente yo también me siento arropada y protegida por ellos, así que si de repente un día después de años ves que esa persona que era como tu hermano desaparece de un día para otro y te bloquea en todos lados sin ninguna explicación o ves que alguien que considerabas un buen colega  con el que has compartido demasiados momentos de repente se vuelve un extraño y en vez de estar a tu lado se pone en contra, pues te quedas descolocada, con una sensación de ser imbécil que no se te pasa en días.

En esos momentos pienso que yo doy un valor a la amistad que ya debe de andar en desuso, pero no, si miro a mi alrededor veo a mi lado a personas que me lo han demostrado y me lo siguen demostrando cada día, por suerte y también veo a otras que son conocidos que me caen bien pero que se hasta donde puedo esperar de ellos y hasta donde quiero entregarme, y sé que alguno más desaparecerá aunque tendrá su lógica y podré asumirlo aunque duela, al igual que sé que algunos otros aparecerán, si, siempre tengo esa capacidad de hacer buenos colegas aún sin querer y en los lugares más insospechados, lo que ya me cansa y me agota son los que de la noche a la mañana se convierten en desconocidos y convierten en humo todas las cosas que hemos ido pasando juntos, los que te dejan con la sensación de no querer volver a confiar en nadie aunque acabes confiando.

Supongo que la jodida feria sigue pese a ellos y que algún día aprenderé a que no duela tanto la deslealtad más sabiendo que siempre tengo a alguien cuando lo necesito, que me tengo porque sentir agradecida por la gente que he conocido que tanto me ha aportado y la que tengo a mi alrededor, en resumen, que pese a todo voy a seguir apostando por la amistad, esa, la de verdad y a los que no sepan valorarla pues que les vayan dando,  ellos se lo pierden, yo soy inmensamente rica en momentos, detalles y afectos.


jueves, 8 de agosto de 2013

Comedia fantasma



Aquellos que me conocen saben que odio el mes de agosto, lo odio desde que me fui de mis bárbaras tierras del norte, no me gusta el calor y mi cuerpo reacciona fatal ante este, me irrita, me altera el sueño, me deja para el arrastre (literal), o sea, voy arrastrándome para desplazarme 100 metros y ya por no hablar de que mi única neurona productiva se derrite de tal forma que voy en piloto automático sin ser capaz de coordinar dos frases coherentes seguidas. Me convierto en un pseudo vegetal al que solo salva los litros y litros de agua que consumo en espera de ser por fin  transplantada en mi tierra de origen y que el mes de agosto vuelva recobrar un sentido más positivo.

Hoy tras una noche de magnífica tormenta donde por fin he podido dormir arrullada por el sonido de la tan deseada lluvia y permitiéndome un descanso del destajo que llevo últimamente, he decidido leer un poco de ese caos de libros pendientes, que ya ni siquiera leo de uno en uno, simplemente pillo el que más a mano tengo en ese momento, y así he retomado “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery, quizá pelín espesito para mi actividad neuronal en estas fechas, pero me niego a caer en la absurdez que me dijeron hace poco de que existen libros de invierno y de verano.

Y así me he encontrado con una perla como esta:


…………….¿Cómo transcurre pues la vida? Día tras día, nos esforzamos valerosamente por representar nuestro papel en esta comedia fantasma. Como primates que somos, lo esencial de nuestra actividad consiste en mantener y cuidar nuestro territorio de manera que éste nos proteja y halague, en subir o no bajar en la escalera jerárquica de la tribu y en fornicar de cuantas maneras podamos…….

Esos días uno necesita desesperadamente el Arte. Aspira con ardor a recuperar su ilusión espiritual, desea con pasión que algo lo salve de los destinos biológicos para que no se excluya de este mundo toda poesía y toda grandeza……………….

Y realmente me ha sacudido, ya que llevo una temporada que mi vida se resume en eso, en representar mi papel de responsable, currar a destajo, cuidar y proteger a los míos y que nadie se meta en mi territorio a organizar más caos del que han ido produciendo ya hasta ahora y bueno, creo firmemente que yo también necesito que algo me salve de mi destino biológico, que necesito de nuevo la poesía en mi vida, las casualidades, las pequeñas cosas que me hacen sonreír y ser una boba feliz. Pese a que cada día no me falta mi ración de mares (cantábricos, claro está) para que al acabar el día no piense que ha pasado totalmente en vano.

Soy consciente que ahora lo que toca es bogar duro y casi a contracorriente para poder llegar a ese destino en donde podré de nuevo conquistar la poesía, todos esos rincones que me hacen retrotraerme a tiempos felices, las absurdeces y demás fuegos artificiales que hacen que me aparte por momentos de se papel que me han impuesto representar.  



martes, 23 de julio de 2013

El agobio me ha invadido



El agobio me ha invadido, ¿quién me desagobiará? El desagobiador que me desagobie buen desagobiador será, o lo mismo el  impadecible calor que no hay humano que lo soporte, o lo mismo es un vicio recurrente lo de caer en picado de vez en cuando para darme cuenta de lo imbécil puedo llegar a ponerme, ahora un café, un cigarro y a sentarme a esperar que se me pase sin causar demasiados estragos entre la gente que me padece que ya voy dejando demasiados damnificados y no quiero permitirme ni uno más. 

sábado, 20 de julio de 2013

Noche en vela



A veces, tengo la impresión de que alguien a hurtadillas hurga en mi tiempo, y va arañando y quitando minutos de tal forma que para cuando paro y quiero darme cuenta han volado los días sin haber sentido vivirlos, la sensación aumenta con el calor acuciante, nunca me acostumbré a este jodido clima y para lo que me queda ya, mejor no acostumbrarme. Y en las noches de insomnio y vuelta y vuelta por la indecente temperatura, la humedad, el ruido en la calle por intempestiva que sea la hora, intento imaginarme ya en mis bárbaras tierras del norte. Que por mucho que haya aprendido a ser paciente, a saber contar casi hasta diez, no siempre es fácil, más en alguien acostumbrada a quererlo todo para ayer, y así me muerdo las uñas de impaciencia por verme ya fuera de aquí, porque los veranos vuelvan a recuperar su auténtico sentido, con un clima padecible, con su chubasquero de vez en cuando, con el poder respirar, con sus noches con manta, con su olor característico, porque si, en una ciudad grande solo huele a contaminación y mierda, pero en otros lados el verano huele a eso, a verano, con sus cenas con esos amigos que allí tengo más cerca, que si, que aquí también los tengo pero quedar es una aventura en estas fechas y va a ser casi tan fácil verlos allí en esa casa que más que casa parecerá un hostal, pero ilusionada por poder compartirla con esa gente que siempre ha estado, con sus llantos y sus risas, con sus conversaciones surrealistas e imposibles… porque si algo he constatado a estas alturas de la película es que lo que menos importa es el dinero para ser feliz, que después de vivir en tantos sitios, lo que realmente más echas de menos y necesitas es un clima, la lluvia, los olores y sonidos y sobre todo la gente que merece la pena, la que no necesita que aparente ni aparentar nada,  con la que poder reírme con ganas por tonterías o con la que ejercer de hombro donde llorar o viceversa, compartir al fin y al cabo y sentirte a gusto y disfrutar, todo lo demás es accesorio. Y así continúa la noche en vela, mientras pienso que esa casa pequeña con la cafetera muy grande ya está ahí casi a mi alcance para el resto de veranos que me quedan por pasar.

domingo, 14 de julio de 2013

Historias y más historias



Tras recargar pilas en esa especie de retirada del mundanal ruido, lejos de mis agobios, del estrés y sin saber nada de nada ni de nadie, tocaba puesta al día con todo el mundo, con la tranquilidad que dá el no tener horarios, ni demasiadas obligaciones y llegar con la cabeza en su sitio. Y así continuó guardando en la motxila una surtida colección de historias totalmente dispares que me toca conocer, es lo que tiene tener colegas repartidos por cualquier lado, de cualquier género, condición, ideología y forma de entender y enfrentar la vida. Llega un momento que no te extraña verte cambiando de registro tan bruscamente, intentando empatizar con todo el mundo, sin juzgar, pero diciendo lo que realmente pienso, mal que joda, creo que es por eso que acabo siendo la depositaria de tantos pedacitos de vidas ajenas. Y tan pronto recupero amistades de hace más de 20 años, que se dice pronto, como familiares que hace siglos no sabía nada de ellos y que me llevan a esa pasado del que empiezo a recuperar totalmente la memoria, que retomo el hilo con los que siempre han estado y no por eso no tienen un libro para escribir, como que me veo con gente que apenas acabo de conocer y poco o nada saben de mi. Todos ellos han vivido una faceta totalmente diferente de esta vida al borde del abismo que he llevado siempre,  pero de todos atesoro aprendizaje y todos me hacen crecer un poquito más. Y aún con todo nunca deja de sorprenderme, que pese a ser la jodida reina del borderío y del pasar de todo, las casualidades, o lo que sea, acaban poniendo en mi camino gente que según la echo el primer vistazo ya sé que van a formar parte de la lista de conocidos o colegas con los que andar aunque solo sea un tramo del camino.


Luego están los que me encuentro por 5 minutos, que esta vez ha sido curioso, desde un holandés loco (palabrita, holandés y loco) con un barco quemado, que dedicaba sus noches a gritar improperios al aire, nublado por los vapores del alcohol, con una curiosa historia detrás que solo conseguí saber ligeramente, sin profundizar, a una antigua jugadora de baloncesto profesional con la que coincidí en un corto viaje en autobús, a un comerciante de un pintoresco pueblo mediterráneo que vendía recuerdos de Dalí que acabo queriéndome convencer de que dejara de fumar contándome como fue su experiencia y no había forma de poderse marchar, a….. podría mencionar tantas casualidades detrás de cada historia que se me ha ido cruzando, como la de un familiar que quiere cambiar mi brújula norteña para que mire al oeste, a algún pueblito perdido del desierto frontera con Portugal, a la banda sonora en forma de jazz que me acompaña últimamente, a…. que si, que debería estar ya más que acostumbrada (y lo estoy) a las casualidades pero hay temporadas que son tantas y tan seguidas que no deja de encendérseme una lucecita para ver si estoy pasando algo por alto, pero esta vez no quiero luz de gas, mi norte es mi norte, el que siempre ha estado ahí esperándome,  y como bien me dice Alguien, “que nada ni nadie te desvíe del objetivo”. Curioso que ese Alguien al que tanto le atrae los faros, se esté convirtiendo en uno de ellos, marcándome siempre el camino en la niebla, indicándome para no perderme en el camino de vuelta a casa y ayudándome a que sea más fácil la travesía que aún queda, y las historias? Pues eso, cuentos para dormir o no, pero cuentos al fin y al cabo.

viernes, 12 de julio de 2013

A través del espejo



Últimamente tengo la sensación de andar viviendo dos realidades distintas, como si continuamente estuviera siendo empujada de un lado a otro del espejo sin tener control, ni sospechar cuando voy a estar a uno u otro lado. Soy consciente de que aún queda el último trecho para salir del túnel en el que estaba y que no va a ser demasiado fácil, pero al menos el camino ya está hecho. Pero pese a ser consciente, hay temporadas que me veo viviendo una especie de avance de lo que me espera cuando vuelva a casa y mire al norte, así me veo en largos paseos por la orilla de la playa o bordeando acantilados, subiendo teleféricos imposibles junto con mi vértigo que se ha puesto de acuerdo para no dar mucha lata,  conociendo sitios y absorbiendo paisajes, paseíllos en barco, apartada del mundo, ruidos y tecnologías varias, y rodeada de tranquilidad, tropezándome con personas, que pese a mi tendencia a lo antisocial, me empiezan a contar su vida así de repente y así me veo conociendo historias y vidas de gente que no volveré a ver, o compartiendo otra con gente que siempre veo y me gusta compartir, conciertos nocturnos de jazz en el parque, curiosamente ese mismo jazz que luego aparece en cualquier esquina de las que recorro, en forma de música ambiental, de saxofonista en un barco o en cualquier lado como para poner la banda sonora de esos días de dedicarme solo a homenajear a los 5 sentidos, sin obligaciones, sin prisas, sin pensar, y todo ello de la mano de alguien que dedica su tiempo a que pueda ser todo lo que no me han dejado ser y sentir hasta ahora.

Pero cuando estoy ya inmersa en esa vida y aprendiendo a ser feliz, me veo empujada bruscamente al otro lado del espejo y vuelvo a mis peleas con incompetentes varios, a sacar a la fiera y afilar las uñas, papeleos, horarios, obligaciones, prisas, cemento y ruido, el jodido estrés y la lucha sin tregua por cada centímetro que quiero conquistar para salir de aquí, viviendo una particular conjura de los necios continua y con ese alguien que me allana el camino en la distancia. Si, vale, al menos ahora a tiempo parcial puedo vivir y no solamente subsistir, pero marea ese ir y venir continuo de uno al otro lado, calzarse esas dos vidas tan opuestas continuamente y aún así intentar mantener el equilibrio y tener la paciencia que nunca he tenido, para pensar que en breve podré romper en mil añicos el jodido espejo y quedarme del lado de la estrella polar, los colegas, la tranquilidad y los (………………..)

lunes, 17 de junio de 2013

De ausencias y presencias



Ayer mientras disfrutaba de una noche de verano recurrente, o sea, parque y columpiarme a ritmo de puesta al día con una colega, pese al mareo que acaba produciéndome, caí en la cuenta, que llevo una temporada agobiándome y agobiando con las personas que han dejado un espacio vacío en facetas de mi vida, personas que han sido importantes, que han aportado y mucho, quizá más de lo que pudieran imaginarse pero entendiblemente en unos casos e incomprensiblemente en otros han decidido voluntariamente desaparecer. Y por centrarme en esas ausencias, y recrearme en lo que significaron y en lo que fue y no es, lo mismo he estado pasando por alto o no he prestado suficiente atención a los que si están presentes y a esos momentos irrepetibles que me proporcionan.

Supongo que no consigo acostumbrarme a que la vida consiste en eso, en gente que vas encontrando y desencontrando en el camino, que a unos les apartas tú, otros te apartan y otros simplemente han cumplido una función en el momento que más los necesitabas para reafirmarte o reconducirte cuando te pierdes y tienen que dejar sitio, y que en vez de echarlos en falta tendría que estar feliz por habérmelos cruzado el tiempo que haya sido y no soy yo la única en darme cuenta de la suerte que he tenido y tengo por la gente tan especial que he ido coleccionando. Porque a pesar de autodefinirme como antisocial, borde y demás lindezas con las que me adorno, al final, como me dice Alguien, acabo hablando hasta con las piedras que me cruzo y allí donde voy acabo haciendo amigos (si, enemigos también, una que nació para ser de extremos duros o no) y como decía otro alguien, yo siempre he tenido mi público, y la verdad es que siempre estoy rodeada de un puñadito de amigos (AMIGOS literal no sucedáneos) de esos que se preocupan por una y de quién preocuparse y con quien reírse de todo y todos, de esos que no necesitan explicaciones, ni citas precisas, ni fórmulas de cortesía, te dicen las verdades a la cara mal que duelan pero por tu bien, de esos que te pinta una sonrisa con solo saber que están aunque no los tengas delante.

Con lo cual si hago balance de la gente que ha pasado y pasa por mi vida, me doy cuenta que siempre he tenido gente de lo más interesante, indefinible y muy especial acompañándome aunque solo sea un trayecto o dos, que me han hecho crecer como persona, aprender, soñar, creer en mi misma, reírme…   y aunque de vez en cuando se vaya perdiendo alguno siempre encuentro a otro para el siguiente paso, y hay gente que va y viene, desaparece y aparece rompiéndome todos los esquemas, como siempre este surrealismo que es mi vida, a veces hasta para bien. Con lo cual, lo mismo alguna de esa gente a la que ahora pongo falta al pasar lista, vuelve a aparecer por cualquier motivo a la vuelta de cualquier esquina, así que mejor no malgastar el tiempo en “llorar” ausencias, sino dedicar tiempo a las presencias que son las que en este momento me aportan y me llenan, y dejemos al camino que me siga sorprendiendo con su gente por conocer, con sus direcciones prohibidas, con sus surrealismos, con sus momentos mágicos y con sus casualidades, que hacen que el resto sea mucho más llevadero y el pasado, pasado, disfrutado y atesorado está, y como diría mi abuela, ellos se lo pierden!!!!

martes, 11 de junio de 2013

La feria continúa



Tras pasar la noche en vela currando, salgo a reconciliarme conmigo misma viendo amanecer, descalza, sintiendo el frío de la realidad y con la música atronando en los auriculares para ponerle algo de anestesia.  Y mientras el cielo se va tiñiendo de matices de rosa, me doy cuenta de que en esta maldita ciudad no se duerme, ya a esas horas hay un continuo paso de gente por la calle, luces encendidas en el enjambre de ventanas que me rodea, cientos de personas, cientos de vidas tan distintas, cientos de formas de ver la misma realidad, unas pegadas a las otras y sin saber nada, ni si quiera quienes o como son.

Vuelvo a mi sitio delante del teclado con un café en la mano, pongo la tele y me encuentro con un concierto de jazz y mi cabeza inevitablemente vuela de nuevo hacia ese colega que más que colega es hermano, que hace dos meses ha tenido un accidente y casi ni lo cuenta y tengo que enterarme por terceras personas, ya que hace 6 meses que no quiere saber nada de mí pese a no entender aún que ha podido pasar, porque mira que asumo que puesta a ser impertinente, desagradable y borde me ganan pocos, pero esta vez no ha mediado  mi incontrolable carácter y aún sigo dando vueltas a que ha podido pasar para merecer semejante indiferencia, y una parte de mi se niega a creer que la situación vaya a ser permanente y aún imagino que suena el teléfono y es él soltándome alguna de sus burradas como si nada hubiese pasado. Ya que me jode sobremanera el ir dejando en el camino un puñadito de personas que ha sido muy importantes para mi, gente que me haría mucha falta porque visto como me trata mi familia de sangre hay ratos que llego a plantearme si realmente seré como un perro con pulgas al que apartar como si fuera a contagiar algo, o que la cultura del desecho se impone incluso con las personas, y una que es así de rara nunca llegará a entenderlo porque sigue creyendo en la lealtad y en conservar a la gente que te llena y aporta cosas positivas a pesar de lo puta que se pone la vida a veces.

Y pese a todo la feria continua y yo sigo deambulando en busca de mis fuegos artificiales y sigo cargando con mis botes de colores para pintar mi refugio particular, aunque hay días que está difícil encontrarse en medio de semejante caos de acontecimientos que van viniendo todos juntitos y sin ser invitados.

sábado, 8 de junio de 2013

A la mierda primavera



Tras la calma tenía que venir la tempestad y pasar del idiotizamiento y tranquilidad total a aterrizar de boca contra la realidad esa que me acompaña de tanto en poco, y que me deja agotada psicológicamente añadiendo una cosa detrás de otra sin tregua alguna y sin tiempo para asimilarlas en condiciones, todo el día con algo pendiente, ya empecé con un intercambio muy desagradable con un soplapollas de esos que invariablemente aparece de vez en cuando en mi vida solo a tocar las narices y cuando como el otro día rebosa el vaso de aguantarle  payasadas, pues pasa lo que pasa, y a partir de ahí ya supe que la semana venía cruzada, con despedidas inevitables, con otras despedidas esperadas pero no por ello menos jodidas,  papeleo acompañado de un calor asqueroso y colas y más papeleo (siempre falta alguno, es impresionante como anda la jodida burocracia), semana de exámenes, curro pendiente acompañado de un sordo jode conciertos, vamos una auténtica carrera de fondo hasta que por fin llega el viernes y en vez de 5 días parece que hubiera pasado un mes.

Intentas que tus ganas de mandar todo y a todos a la mierda no cause estragos y controlas la susceptibilidad, la bordería y el lenguaje tan espontáneo que gastas en estas situaciones lo que supone un sobreesfuerzo añadido, pero bueno, parece que lo consigo y que el esfuerzo merece la pena ya que los daños colaterales esta vez no aparecen.

Así que hoy tocaba el descanso del guerrero, o como decía Alguien, “huelga de pies y manos, que venga el mundo a vivirme” (o algo así, ya sabemos que mi memoria deja mucho que desear), empiezo trabajando un poco pero enseguida ha llamado mi atención insistentemente la pila interminable de libros pendientes, como diciendo que si siguen aumentando ni la torre de Pisa iba a poder competir con ellos y habría que ponerlo remedio, así que coño? He dado un manotazo al Pepito grillo ese para que se tomará un descanso, me he apartado de la pantalla del ordenador y sus excells y sus bases de datos (es lo que tiene trabajar en casa, que nunca hay horario de salida y siempre tienes trabajo por hacer) y me he lanzado de cabeza a por el primer libro de la pila descomunal, olvidándome por un día de obligaciones, responsabilidades y demás jodiendas, que ya está bien!!

En ello estaba cuando suena el teléfono, el único que dejo encendido (los fines de semana el móvil está tan apagado como el reloj que no uso) porque hay ciertas llamadas que son tan necesarias para mí como los litros de café que acompaño a las letras,  era el remate a este día de homenaje que me he dedicado y de repente…??? Pues eso, que iba demasiado bien el día, que tenía que torcerse de alguna forma y aún ando intentando entender por qué, toda la semana controlando como digo las cosas cuando más ganas tenía de descargar mi impotencia y resulta que el día que mejor estoy y que he conseguido retomar fuerzas y que consigo reírme de todo en vez de …en vez de algo, va y se jode, no logro hacerme entender, y lo que es una absurdez se convierte en un auténtico maremoto en el que me veo arrastrada sin haberlo visto ni venir.

Así que decididamente me alejo del ordenador, esta vez apago todos los teléfonos, me pongo los auriculares con la música a todo volumen, retomo la lectura y como diría mi abuela, que me compre, quién me entienda, que va a ser nadie, y a la mierda primavera!!!