Tras la calma tenía que venir la tempestad y pasar del
idiotizamiento y tranquilidad total a aterrizar de boca contra la realidad esa
que me acompaña de tanto en poco, y que me deja agotada psicológicamente añadiendo
una cosa detrás de otra sin tregua alguna y sin tiempo para asimilarlas en condiciones,
todo el día con algo pendiente, ya empecé con un intercambio muy desagradable
con un soplapollas de esos que invariablemente aparece de vez en cuando en mi
vida solo a tocar las narices y cuando como el otro día rebosa el vaso de
aguantarle payasadas, pues pasa lo que
pasa, y a partir de ahí ya supe que la semana venía cruzada, con despedidas inevitables,
con otras despedidas esperadas pero no por ello menos jodidas, papeleo acompañado de un calor asqueroso y
colas y más papeleo (siempre falta alguno, es impresionante como anda la jodida
burocracia), semana de exámenes, curro pendiente acompañado de un sordo jode
conciertos, vamos una auténtica carrera de fondo hasta que por fin llega el
viernes y en vez de 5 días parece que hubiera pasado un mes.
Intentas que tus ganas de mandar todo y a todos a la mierda
no cause estragos y controlas la susceptibilidad, la bordería y el lenguaje tan
espontáneo que gastas en estas situaciones lo que supone un sobreesfuerzo
añadido, pero bueno, parece que lo consigo y que el esfuerzo merece la pena ya
que los daños colaterales esta vez no aparecen.
Así que hoy tocaba el descanso del guerrero, o como decía
Alguien, “huelga de pies y manos, que venga el mundo a vivirme” (o algo así, ya
sabemos que mi memoria deja mucho que desear), empiezo trabajando un poco pero
enseguida ha llamado mi atención insistentemente la pila interminable de libros
pendientes, como diciendo que si siguen aumentando ni la torre de Pisa iba a
poder competir con ellos y habría que ponerlo remedio, así que coño? He dado un
manotazo al Pepito grillo ese para que se tomará un descanso, me he apartado de
la pantalla del ordenador y sus excells y sus bases de datos (es lo que tiene trabajar en casa, que nunca hay horario de salida y siempre tienes trabajo por hacer) y me he lanzado de
cabeza a por el primer libro de la pila descomunal, olvidándome por un día de
obligaciones, responsabilidades y demás jodiendas, que ya está bien!!
En ello estaba cuando suena el teléfono, el único que dejo
encendido (los fines de semana el móvil está tan apagado como el reloj que no
uso) porque hay ciertas llamadas que son tan necesarias para mí como los litros
de café que acompaño a las letras, era
el remate a este día de homenaje que me he dedicado y de repente…??? Pues eso,
que iba demasiado bien el día, que tenía que torcerse de alguna forma y aún
ando intentando entender por qué, toda la semana controlando como digo las
cosas cuando más ganas tenía de descargar mi impotencia y resulta que el día
que mejor estoy y que he conseguido retomar fuerzas y que consigo reírme de
todo en vez de …en vez de algo, va y se jode, no logro hacerme entender, y lo
que es una absurdez se convierte en un auténtico maremoto en el que me veo
arrastrada sin haberlo visto ni venir.
Así que decididamente me alejo del ordenador, esta vez apago
todos los teléfonos, me pongo los auriculares con la música a todo volumen, retomo
la lectura y como diría mi abuela, que me compre, quién me entienda, que va a
ser nadie, y a la mierda primavera!!!

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