sábado, 8 de junio de 2013

A la mierda primavera



Tras la calma tenía que venir la tempestad y pasar del idiotizamiento y tranquilidad total a aterrizar de boca contra la realidad esa que me acompaña de tanto en poco, y que me deja agotada psicológicamente añadiendo una cosa detrás de otra sin tregua alguna y sin tiempo para asimilarlas en condiciones, todo el día con algo pendiente, ya empecé con un intercambio muy desagradable con un soplapollas de esos que invariablemente aparece de vez en cuando en mi vida solo a tocar las narices y cuando como el otro día rebosa el vaso de aguantarle  payasadas, pues pasa lo que pasa, y a partir de ahí ya supe que la semana venía cruzada, con despedidas inevitables, con otras despedidas esperadas pero no por ello menos jodidas,  papeleo acompañado de un calor asqueroso y colas y más papeleo (siempre falta alguno, es impresionante como anda la jodida burocracia), semana de exámenes, curro pendiente acompañado de un sordo jode conciertos, vamos una auténtica carrera de fondo hasta que por fin llega el viernes y en vez de 5 días parece que hubiera pasado un mes.

Intentas que tus ganas de mandar todo y a todos a la mierda no cause estragos y controlas la susceptibilidad, la bordería y el lenguaje tan espontáneo que gastas en estas situaciones lo que supone un sobreesfuerzo añadido, pero bueno, parece que lo consigo y que el esfuerzo merece la pena ya que los daños colaterales esta vez no aparecen.

Así que hoy tocaba el descanso del guerrero, o como decía Alguien, “huelga de pies y manos, que venga el mundo a vivirme” (o algo así, ya sabemos que mi memoria deja mucho que desear), empiezo trabajando un poco pero enseguida ha llamado mi atención insistentemente la pila interminable de libros pendientes, como diciendo que si siguen aumentando ni la torre de Pisa iba a poder competir con ellos y habría que ponerlo remedio, así que coño? He dado un manotazo al Pepito grillo ese para que se tomará un descanso, me he apartado de la pantalla del ordenador y sus excells y sus bases de datos (es lo que tiene trabajar en casa, que nunca hay horario de salida y siempre tienes trabajo por hacer) y me he lanzado de cabeza a por el primer libro de la pila descomunal, olvidándome por un día de obligaciones, responsabilidades y demás jodiendas, que ya está bien!!

En ello estaba cuando suena el teléfono, el único que dejo encendido (los fines de semana el móvil está tan apagado como el reloj que no uso) porque hay ciertas llamadas que son tan necesarias para mí como los litros de café que acompaño a las letras,  era el remate a este día de homenaje que me he dedicado y de repente…??? Pues eso, que iba demasiado bien el día, que tenía que torcerse de alguna forma y aún ando intentando entender por qué, toda la semana controlando como digo las cosas cuando más ganas tenía de descargar mi impotencia y resulta que el día que mejor estoy y que he conseguido retomar fuerzas y que consigo reírme de todo en vez de …en vez de algo, va y se jode, no logro hacerme entender, y lo que es una absurdez se convierte en un auténtico maremoto en el que me veo arrastrada sin haberlo visto ni venir.

Así que decididamente me alejo del ordenador, esta vez apago todos los teléfonos, me pongo los auriculares con la música a todo volumen, retomo la lectura y como diría mi abuela, que me compre, quién me entienda, que va a ser nadie, y a la mierda primavera!!!



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