Y el tiempo que se va, imperceptible me arrastra, me lleva y
me trae, desaparece, para reaparecer días después queriendo acaparar un protagonismo
que no le pienso dar, vivo, independientemente de una máquina con manecillas
que nunca he usado, porque ahora si, ahora vivo no solo mato el tiempo, ahora
disfruto de los momentos con o sin horario, ahora la vida y el tiempo no me pasan,
me zambullo en ellos de cabeza, ¿y en mi cabeza? En esa hay instantes que sigo
atascada en ese infame bar de la esquina, con su música de jazz y sus cervezas
para todos ¿para todos? Da igual, ya es hora de cerrar y a mi me espera una
realidad donde sacar la mano por la ventana y ver la luna y mojarme y ya nos
desencontraremos otro día subiendo un peldaño cualquiera de unas escaleras
paralelas o diagonales o… ¿Y que más da?
viernes, 1 de mayo de 2015
domingo, 22 de marzo de 2015
Mañana de domingo
...Así que pese a que mi vida transcurre ahora por sendas
soleadas, es un decir, ya sabemos que yo soy mujer de brumas y lluvias, de vez
en cuando me es inevitable que tu recuerdo irrumpa insolentemente, y quizá
hasta eche de menos esa parte de ti que tan bien llegué a conocer, pero solo
quizá, y pese a tener ahora un buen puñado de gente a quien querer y en donde
reflejarme, algunas madrugadas añoro a
esa “Li” que tu descubriste en mí. Igual que alguna rara vez, tras alguna casualidad
impactante, de forma automática me veo yendo a un correo exclusivo que sólo
contiene telarañas y al comprobar que en él ya no hay a quién contarle nada, ni
viajes por oestes desérticos, ni obligadas visitas a castillos de sal, ni
tantas cosas, cambio a ese otro correo más concurrido y de uso diario donde voy
dejando caer retazos de mis cuartos y mis horas a diversas personas que padecen
mis paranoias sin llegar a entender seguramente muchas partes de ellas ya que
les faltarían algunas pistas. Y aún así, tantas cosas que me gustaría contarte,
ya sé, nada sorprendente conociendo mi intenso palique, y sobre todo, tantas
cosas que quisiera saber de ti, de tus mañanas de domingo, pese a saber que no
hay de que preocuparse, de que siempre te queda tu modo bobo feliz, tu montón
de tesoros y una inteligencia mayor que la mía para haber sabido alejarte y
poder olvidar que en un pasado ya muy remoto tuviste una prima que te dejaba
sin dormir aunque no sin soñar. En cambio mi realidad juega a veces con trampas
y el viento me trae reflejos de irrealidades y soplos de casualidades, ya se
aburrirá…
sábado, 21 de marzo de 2015
Profusión cromática
Porque en el paso por la jodida feria al fin he comprendido que una vez que le quitas a la vida la trascendencia, la seriedad, la
parafernalia y demás absurdeces que nos enseñan y la dejas simple y casi minimalista, esta se
vuelve más liviana y te muestra su lado más amable y divertido, incluso podría
decir que se gasta un fino sentido del humor poniéndote en situaciones o
momentos que si los quieres contar no se
los creería nadie pero que yo disfruto especialmente, aquí volveríamos al estúpido comentario que me dejaste caer
alguna vez de si no me inventaría yo las cosas para que todo fuese más poético,
mirado con perspectiva es un gran halago, pero ni yo en mi mejor versión
imaginativa soy capaz de equipararme con
los detalles y sorpresas del día a día. Yo solo me dedico a vivirlos plenamente
dejándome sorprender, con mi ilusión siempre puesta, más ahora que he recuperado mis raíces y mi
identidad, sin olvidarme que mientras he conseguido regresar, alguien me enseño
a volar bien alto. Ahora no es que haya cogido una parcelita y la haya pintado
de colorines, es que todo es de tal profusión cromática, que hay veces que me
siento protagonizando un cuento escrito solo para que yo disfrute de él sin
tener que preocuparme de corregir nada. Y si, entiendo que pueda parecer
demasiado empalagosa, sin ese espíritu crítico, rebelde y ácido que me
acompañaba a ratos, pero es que sería totalmente injusta en este momento de mi
vida si me quejara de algo y además ya no tengo quién me replique sabiendo la
tecla exacta para que yo salte o será que al fin he asimilado lo que es ser la jodida reina del comedimiento, así que…..
miércoles, 18 de marzo de 2015
Por un puñado de cajas
Cambios y mudanzas, es lo que impera esta temporada y
realmente lo que ha marcado mi vida, sólo
que está vez los cambios siempre son a mejor y a acercarme aún más donde siempre
he querido estar y ya me encuentro. Una vida que por fin va colocándose ella
solita mientras yo me dedico simplemente a disfrutar de ella y de lo que me
trae y de lo que se lleva. Tiempo de
volver a poner orden, desempaquetar, tirar, colocar, ubicar, media vida
resumida en un puñado de cajas y más de 500 libros, no está mal el balance, ¿para que más? sabiendo que el más valioso siempre me lo he llevado puesto, quizá sea el que
más importa o el que más impronta, ¿quién lo sabe? Lo único que necesito saber
es que ahora, al fin, he encontrado la
estabilidad al menos la emocional, y he vuelto a tener bien sujeta a la ilusión
por todo y a las ganas de llenar cada momento del día. Y el que quiera estar
que esté y al que no, gracias por haber participado y aportado durante el
tiempo que fuese de mi experiencia por la jodida feria, cada tramo menos jodida
y más feria.
domingo, 18 de enero de 2015
Desenredando añoranzas
Me desapunto del cualquier tiempo pasado fue mejor y me
apunto a que cada historia tiene su momento o cada momento su historia, vaya
usted a saber, y cada tramo sus compañeros de viaje, algunos reincidentes y
perpetuos, otros que van y vienen y los que irremediablemente están destinados
desde un principio a desaparecer en algún momento, categoría esta última a la
que perteneces por más que mi memoria no quiera entenderlo y te vaya trayendo y
llevando, llevando y trayendo de ella, como si estuvieras mecido por las olas
de un mar que golpea de forma continuada a ese siempre mágico castillo de sal. Pese
a que yo ahora ande inmersa más entre montes que entre mares, desenredando mis
añoranzas y entrelazando recuerdos antiguos con nuevas vivencias que vienen a
sustituirlos en una extraña mezcolanza de lo que fui y de lo que soy, de
recuperar mis orígenes sin perder la esencia de lo que he acumulado en los años
intermedios de itinerancia, resumiendo, suponiendo que alguna vez haya sido
capaz de asimilar tal concepto, reinventarme de nuevo a partir de mis
comienzos, y ahí querido primo, me temo que no tienes ninguna cabida, ni
siquiera como mudo espectador en mi caótica y desquiciada cabeza, en el improbable
caso de que pudieras estar sin decir ni puntualizar nada…
sábado, 3 de enero de 2015
Minúscula motita
Será que estoy hastiada de tanto será, de tanto pudo haber
sido, de tanto nunca jamás… Ahora solo quiero ser, signifique lo que demonios
quiera significar, vale que me guste verme reflejada en la gente que proyecta
una luz especial sobre mí, vale que pudiera haber sido y podré ser miles que no
he sido y no voy a ser y aún así me gusta quién soy aquí y ahora y lo que vivo,
así que tu cada día menos persistente
recuerdo puede buscarse otro lugar donde acampar y alborotar, como dijiste
alguna vez, yo quiero volar por las soleadas campas de la realidad (o algo así,
ya sabemos que mi caótica memoria almacena como le da la gana) y sacar la mano
por la ventana y mojarme y seguramente tu recuerdo sea tan irreal como esa
realidad paralela que inventamos, pura ficción, puro cuento, polvo al fin y al
cabo que acabará barrido por el viento de la memoria hasta no dejar ni una minúscula
motita de una historia más que caducada ya, más que agotada, más que sabida y previsible.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Será....
Será que hay palabras que nunca he conseguido integrar y
asimilar, tales como prohibido, nunca, imposible, fin… Serás que soy más del
punto seguido, de finales abiertos o del continuará. Será que mi vida funciona
a ciclos y que de tanto en tanto invento un nuevo comienzo pero siempre procurando
dejar un pequeño resquicio para que pueda pasar lo importante de lo que dejo
atrás. Será que una vida en constante cambio de ciudades, de paisajes y de
personas necesita puntos de anclaje donde poder regresar en busca de mi
identidad, alguien a quién poder contar tanto cambio y que me recuerde la
esencia de lo que siempre he sido y soy. Será …
domingo, 21 de diciembre de 2014
Anclajes
Esas multitudes que me habitan que ahora viven apacibles
inmersas en una vida sencilla, espartana, minimalista… Rodeadas de montes
solitarios o a orillas del mar para compensar el empacho de cemento y
multitudes a que han sido sometidas estos años, esas mismas que viven con la nariz
metida en un libro, devorando insaciablemente uno tras otro en un baile
continuo de historias y autores, esas mismas que ahora recobran lo que
significa el calorcito familiar y el cariño de los colegas esparcidos por toda
la geografía y son felices con las cosas sencillas o habituales para muchos otros
y tan infrecuentes para mí. Esas que se reconfortan recuperando del pasado
olores, sensaciones, lugares y tradiciones que componen mi identidad. Esas que
acallan a esa infinitesimal parte rebelde que aún consigue que siga sin peinarme,
sin usar artilugios tales como relojes o paraguas, o sin aceptar muchas cosas
que nos venden como "normales". Y es esa minúscula y ya casi inexistente parte
la que te debe anclar absurdamente ahí en mi memoria, la que decide los días normales como otros
cualquiera el ir a cierto correo siempre vacío, por si alguna extraña alineación de planetas hace que
aparezca en él algún regalo en forma de poema, fragmento literario o similares
que le alegren el día o la existencia, la misma a la que abuchea el resto
cuando altera la tranquilidad persistiendo en creer en los sueños, en las casualidades, o en realidades
inexistentes, esa que no se entera de que todos los cuentos, por enriquecedores
que sean, acaban con la palabra fin.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Cuentos de hadas
Vale, lo mismo he dejado por el camino una parte de esa
prima alocada que conociste, y sí, lo mismo la prosaicidad ha ocupado parte del
espacio en detrimento de la poesía, lo admito. Justamente estoy leyendo el
Diario de invierno de Paul Auster, y al llegar a la parte en que conoce a su
mujer, casualmente un 23 de febrero, y leer que iniciaron un ritual de leerse
cuentos de hadas el uno al otro, ahí apareciste con una sonrisa burlona como no podía esperar menos. Bien,
puede que nadie me lea cuentos de hadas, y menos aún me los escriba ya, y lo
que es más lamentable tampoco yo los escribo ¿y? Lo mismo ahora prefiero algo
de tranquilidad, algo de esa dulce rutina que tanto me sulfuraba, seguramente
porque nunca he podido saber su verdadero significado. Que sí, que está muy
bien una vida de cambios continuos, el conocer tanta gente, tantos lugares y
formas de entender la vida, la de anécdotas que tengo para contar en mi
inexistente libro de desmemorias, pero joder
primo, te aseguro que todo eso cansa y mucho. Vale, sí, he tenido
momentos sublimes, no lo niego, pero ello ha conllevado también unas caídas
estrepitosas de las que no siempre he conseguido levantarme tan airosamente
como me hubiera gustado y ahora aunque mi historia peque de cierta monotonía y
haya perdido un algo de pasión por las cosas, vivo sin tanto sobresalto
emocional y aunque solo sea por variar un poco, se agradece. Así que hazme el
favor de hacerte el distraído, y para ya de recordarme que lo mismo hace tiempo
tenía otras aspiraciones y otras metas, ya te sabes la frase de Whitman de memoria,
esa misma que te copie tantas veces, las de las multitudes y contradicciones que contenemos.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Absurdeces
Pese a que absurdo ha sido todo siempre. Vale que cuando apareciste
en mi vida realmente lo estaba necesitando acuciantemente y me hiciste un gran
favor, fue una gran sacudida y gracias a
ella puse fin a la equivocación tan grande en donde me había metido, encauce el
rumbo y me zambullí en mi nueva vida. Hasta
aquí todo bien, lo que fue absurdo es haberte mantenido ahí una vez que corregí
la dirección y lo que quería ser, aunque seguramente te usaba como recordatorio
de mi nueva percepción de las cosas. Así, que al darme cuenta enseguida de que
me había equivocado en alguna decisión, que me había dejado llevar por cantos
de sirenas que poco o nada me aportaban, también agradecí el que estuvieras y
cargaras con mis cuartos, mis horas, mis noches y demás desastres. Luego naturalmente desapareciste sin estruendo
y así has permanecido. Por eso no consigo encajar que ahora que al fin he
vuelto a reorganizar mi vida, esté en casa después de tantos años, viva rodeada de
gente de la que me apetece estar rodeada, aparezcas así de repente y de forma
tan insistente, descarada y machacona. Y no hago más que preguntarme ¿para qué? No tiene
el mínimo de los sentidos ¿o sí?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)