Me desapunto del cualquier tiempo pasado fue mejor y me
apunto a que cada historia tiene su momento o cada momento su historia, vaya
usted a saber, y cada tramo sus compañeros de viaje, algunos reincidentes y
perpetuos, otros que van y vienen y los que irremediablemente están destinados
desde un principio a desaparecer en algún momento, categoría esta última a la
que perteneces por más que mi memoria no quiera entenderlo y te vaya trayendo y
llevando, llevando y trayendo de ella, como si estuvieras mecido por las olas
de un mar que golpea de forma continuada a ese siempre mágico castillo de sal. Pese
a que yo ahora ande inmersa más entre montes que entre mares, desenredando mis
añoranzas y entrelazando recuerdos antiguos con nuevas vivencias que vienen a
sustituirlos en una extraña mezcolanza de lo que fui y de lo que soy, de
recuperar mis orígenes sin perder la esencia de lo que he acumulado en los años
intermedios de itinerancia, resumiendo, suponiendo que alguna vez haya sido
capaz de asimilar tal concepto, reinventarme de nuevo a partir de mis
comienzos, y ahí querido primo, me temo que no tienes ninguna cabida, ni
siquiera como mudo espectador en mi caótica y desquiciada cabeza, en el improbable
caso de que pudieras estar sin decir ni puntualizar nada…
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