Porque en el paso por la jodida feria al fin he comprendido que una vez que le quitas a la vida la trascendencia, la seriedad, la
parafernalia y demás absurdeces que nos enseñan y la dejas simple y casi minimalista, esta se
vuelve más liviana y te muestra su lado más amable y divertido, incluso podría
decir que se gasta un fino sentido del humor poniéndote en situaciones o
momentos que si los quieres contar no se
los creería nadie pero que yo disfruto especialmente, aquí volveríamos al estúpido comentario que me dejaste caer
alguna vez de si no me inventaría yo las cosas para que todo fuese más poético,
mirado con perspectiva es un gran halago, pero ni yo en mi mejor versión
imaginativa soy capaz de equipararme con
los detalles y sorpresas del día a día. Yo solo me dedico a vivirlos plenamente
dejándome sorprender, con mi ilusión siempre puesta, más ahora que he recuperado mis raíces y mi
identidad, sin olvidarme que mientras he conseguido regresar, alguien me enseño
a volar bien alto. Ahora no es que haya cogido una parcelita y la haya pintado
de colorines, es que todo es de tal profusión cromática, que hay veces que me
siento protagonizando un cuento escrito solo para que yo disfrute de él sin
tener que preocuparme de corregir nada. Y si, entiendo que pueda parecer
demasiado empalagosa, sin ese espíritu crítico, rebelde y ácido que me
acompañaba a ratos, pero es que sería totalmente injusta en este momento de mi
vida si me quejara de algo y además ya no tengo quién me replique sabiendo la
tecla exacta para que yo salte o será que al fin he asimilado lo que es ser la jodida reina del comedimiento, así que…..
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