...Así que pese a que mi vida transcurre ahora por sendas
soleadas, es un decir, ya sabemos que yo soy mujer de brumas y lluvias, de vez
en cuando me es inevitable que tu recuerdo irrumpa insolentemente, y quizá
hasta eche de menos esa parte de ti que tan bien llegué a conocer, pero solo
quizá, y pese a tener ahora un buen puñado de gente a quien querer y en donde
reflejarme, algunas madrugadas añoro a
esa “Li” que tu descubriste en mí. Igual que alguna rara vez, tras alguna casualidad
impactante, de forma automática me veo yendo a un correo exclusivo que sólo
contiene telarañas y al comprobar que en él ya no hay a quién contarle nada, ni
viajes por oestes desérticos, ni obligadas visitas a castillos de sal, ni
tantas cosas, cambio a ese otro correo más concurrido y de uso diario donde voy
dejando caer retazos de mis cuartos y mis horas a diversas personas que padecen
mis paranoias sin llegar a entender seguramente muchas partes de ellas ya que
les faltarían algunas pistas. Y aún así, tantas cosas que me gustaría contarte,
ya sé, nada sorprendente conociendo mi intenso palique, y sobre todo, tantas
cosas que quisiera saber de ti, de tus mañanas de domingo, pese a saber que no
hay de que preocuparse, de que siempre te queda tu modo bobo feliz, tu montón
de tesoros y una inteligencia mayor que la mía para haber sabido alejarte y
poder olvidar que en un pasado ya muy remoto tuviste una prima que te dejaba
sin dormir aunque no sin soñar. En cambio mi realidad juega a veces con trampas
y el viento me trae reflejos de irrealidades y soplos de casualidades, ya se
aburrirá…
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