Al acercarse ciertas fechas, se despliega de forma automática mi lista mental de lugares y eventos por disfrutar a la vez que comienzo a estar en modo “estado de atención” ante cualquiera de las infinitas posibilidades que pudieran surgir para acercarme a cumplir con dicha lista.
Así abril dirige mi atención hacia el este con sus rosas y libros, y durante unos días vivo pendiente de listas de autores que se van confirmando y pendiente de los horarios de firmas para elaborar un itinerario por si surge la posibilidad de ir completando mi biblioteca de libros autografiados.
En cambio mayo me hace virar hacia el desierto del oeste y cierto festival que se me resiste, pero la liturgia es la misma, días antes me hago una composición de conciertos y actuaciones por si cualquier circunstancia me conduce a, por fin, rendir debida cuenta de él como se merece. Más ahora que no tengo cronista gráfico del evento que me contagie su entusiasmo. Pero bueno, que parece que este año tampoco ha podido ser, da igual, está claro que cada cosa tiene su momento y...
Y también iba a ser que por una vez te quedaras quietecito y no aparecieras desde cierta plaza con reminiscencias de cierto personaje de Capadocia con tendencia a jugar con fuego y con las mismas rosas que en abril:
-. ¡Que bien quedan las frases hechas! Pero ¿seguro que da igual? No sabes lo que ha sido esto este año, joder prima, cada año se superan.
.- Pues entonces el del año que viene será aún mejor ¿no?
-. No sé yo, este año con su número tan redondo, con su lluvia como os gusta a los bárbaros del norte, con...
.- Tranquilo que antes cumpliré yo con ese festival, igual que he cumplido con otros parajes cercanos, que otros cumplan con cierto castillo de sal, con él que también he cumplido yo, y con...
-. Como se te está olvidando jugar, antes eras más divertida...
.- Pues tu sigues igual de capullo cuando quieres.
-. Claro, norteña malhablada, por eso me odias tanto y ni siquiera te acuerdas de mi...
Ufff, vuelvo a mi realidad menos paralela levantando la vista y me veo acogida por mis montañas que me hacen sentir en casa y al fin en paz.
sábado, 14 de mayo de 2016
martes, 19 de abril de 2016
De adicciones y otras músicas
Palabrita que yo me estaba
quitando...pero por definición, una es fiel a sus adicciones, como
así lo demuestran mi persistencia con la nicotina y más aún con la
cafeína con las cuales al final hice un pacto y las deje quedarse a
vivir conmigo para así aprender a disfrutarlas con verdadero deleite, más
si vienen juntas de la mano. Así que chico, mejor vas a pasar a
formar parte de mis insalubres adicciones y así dejo de llevarme sorpresas como
creerme por fin desenganchada para encender la tele, deporte que sigo
haciendo una vez por semana o incluso cada más tiempo, y escuchar de
fondo un par de notas que hacen que consigan mi atención plena, para
ya quedarme totalmente enganchada al comprobar que era la dulce
introducción al caos de fondo mientras alguien pregunta ¿y tú, que
cerveza tienes pendiente?
Tres...dos...u...y ahí estás:
.- “¿Con quién va a ser sino
conmigo o sigues creyendo en casualidades?
.- “Pues....”
.- “Ni lo intentes norteña brumosa,
sabes que la pendiente siempre será conmigo”
Y apago la tele y doy por perdida la batalla y
sigo mi vida.
martes, 23 de febrero de 2016
De regalos y sueños
En días cualesquiera como hoy acostumbraba a hacer regalos,
el tiempo te hace desapegarte de muchas
cosas, pero con mi vuelta a casa he descubierto que a veces ser seguidora de ciertas
tradiciones y costumbres, por caducas que éstas sean, es algo necesario para recuperar
ciertas sensaciones y estados de ánimo que van quedando relegados, a la vez que
te das cuenta que, una vez quitada la trascendencia y los condicionantes, lo
que queda guardado libre de cargas, es lo valioso. Así que intentando elegir
esta vez un regalo adecuado, teniendo en cuenta la perspectiva del tiempo, y
una vez con los posos del café bien pegados en el fondo sin revuelos ni
revoluciones, me he acabado por dar cuenta de que el regalo siempre fuiste tú,
sí, sí, entiendo que estos chutes de autoestima a tu ego no le sientan nada
bien, más a ciertas edades, pero es una
realidad constatada, tu me devolviste mi identidad, la real, no aquello que había/n
hecho de mí o en lo que me había ido convirtiendo así sin darme cuenta, tanto “tienes
que…”, “debo de…”, “hay que….”, “mujeres de provecho…”, “buenos ejemplos…”,
bahhhh, tonterías que casi consiguen aplastar
lo que realmente era, tan diferente de aquello que parecía ser. Claro
está que no te voy a dar todo el mérito, tú rascaste un poco en la superficie
para darme cuenta de lo que había debajo, pero desenterrar el tesoro del todo,
que no ha sido fácil en muchas ocasiones, ha sido por entero labor mía y solo mía,
todo un premio que ahora disfruto como lo que es. Y como supuestamente esto tenía
que ser un regalo para ti aunque parece ser que la mejor parte siempre me la he
llevado yo, voy a dejar caer un “gracias por todo sin que valga un que te den
por respuesta”, así como quién no quiere la cosa, y un poema de Allan Poe para compensar
y no parecer tan acaparadora en un día que ya no me pertenece. Por cierto primo, que
detalle la luna salir llena hoy, como un regalo más, para que la veas desde tu
ventana real que no soñada…
Un sueño dentro de un sueño
¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
Antes de partir, confies
Que acertaste si creías
Que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
Que la esperanza se acabe
De noche o a pleno sol,
Con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
Es sólo un sueño en un sueño.
Y, por librarme de un peso
Antes de partir, confies
Que acertaste si creías
Que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
Que la esperanza se acabe
De noche o a pleno sol,
Con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
Es sólo un sueño en un sueño.
Me encuentro en la costa fría
Que agita la mar bravía,
Oprimiendo entre mis manos,
Como arena, oro en granos.
¡Qué pocos son! Y allí mismo,
De mis dedos al abismo
Se desliza mi tesoro
Mientras lloro, ¡mientras lloro!
¿Evitaré -¡oh Dios!- su suerte
Oprimiéndolos más fuerte?
¿Del vacío despiadado
Ni uno solo habré salvado?
¿Cuánto hay de grande o de pequeño?
¿Es sólo un sueño dentro de un sueño?
Que agita la mar bravía,
Oprimiendo entre mis manos,
Como arena, oro en granos.
¡Qué pocos son! Y allí mismo,
De mis dedos al abismo
Se desliza mi tesoro
Mientras lloro, ¡mientras lloro!
¿Evitaré -¡oh Dios!- su suerte
Oprimiéndolos más fuerte?
¿Del vacío despiadado
Ni uno solo habré salvado?
¿Cuánto hay de grande o de pequeño?
¿Es sólo un sueño dentro de un sueño?
domingo, 20 de diciembre de 2015
Lo que no quiero saber...
Algún día cuando conjugue tiempo y ganas (sí, lo se, te he
plagiado) debería hacer inventario de las frases que me canta tu
paisano y que te traen de vuelta, es increíble, a veces hasta pienso que le
inspiras tu las letras como regalo de lo más irónico dirigido a mi. ¿A ti te
pasa? Estar paseando tranquilamente con la música puesta y por un instante todo
se detiene y ahí está la frase, y ahí estás tú y ahí estoy yo con ganas de
devolvértela en forma de respuesta y ahí de repente acaba el instante y todo
vuelve a su sitio y a su ritmo y sigo tranquilamente paseando entre mis
montañas pensando en asumir de una jodida vez que no vas a volver:
-. Ahh, pero ¿es que alguna vez me he ido?
-. (1,2,3,4…. Si llego a diez no le mando a pastar y desaparece)
-. Sabes que en el fondo te encanta la situación norteña
brumosa.
-. Si vamos, una cosa… ¿no ves los botes de alegría que doy?
-. Pues te guste (que te gusta) o no, vete acostumbrándote.
-. No, si acostumbrada estoy, como para no estarlo.
-. Eres perfectamente consciente de que todo ocurre por
algo.
-. ¿Y esta vez que es ese algo?
-. Joder prima te creía más lista ¿o es que quieres oírme
decir lo que ya sabes?
-. ¿Lo desesperante que eres a veces?
Y llega nuestro primo común, con su suspiro acompasado, de
nuevo a poner orden, ¿poner orden?
“Comencé
por dejar la puerta abierta siempre,
Para ver si llega hasta aquí tu aire caliente,
Respirarlo y que me cuente tus noticias más urgentes.”
Para ver si llega hasta aquí tu aire caliente,
Respirarlo y que me cuente tus noticias más urgentes.”
domingo, 6 de diciembre de 2015
10 Razones...
Érase una vez un regalo de tantos inolvidables, regalos que
aparecían de forma habitual y me conmovían, más cuando llegaban en fechas tan
normales como cualquier otra y era quizá el único que recibía ese día y así
corría expectante al correo sabiendo sin ninguna duda que me iba a encontrar
uno que realmente convirtiera un día tan normal en algo sumamente especial. Ahora
sí que recibo muchos regalos, y tengo a mucha gente que me aporta a mi
alrededor, pero seguramente eche de menos ese que antes nunca faltaba y me hacía
mantener la ilusión.
Pero a lo que íbamos, antes de que mi extenso palique tome
el mando y me pierda a saber por donde, aquí va la versión adaptada a aquellas
lejanas 10 razones que recibí en su momento y que guardo en la correspondiente
caja junto con el resto de tesoros que me han hecho llegar a mi norte,
orgullosa siendo lo que soy:
10 Razones por las que dejar pasearte descaradamente por mi
cabeza sin ser invitado.
- Porque realmente tú nunca has necesitado invitación para pasearte por donde te de la gana, además de no existir censura ni prohibiciones ni mucho menos derecho de admisión en N.J (por más que te empeñases, con humo o sin él, en mi caso aún con humo y lo que me queda..).
- Porque me gusta compartir el juego, reírme de mi misma y de la situación y quitarle esa ridícula transcendencia con que quieren barnizar a la vida (Añádele a esto dos hielos y ponle música de jazz).
- Porque ya no sé vivir sin casualidades, poesía, mañanas de domingo, cigüeñas o señores que aparecen de repente en ciertas escaleras en blanco y negro del oeste (esta te encantaría, a mi me dejo noqueada un buen rato).
- Porque muchos lugares como el castillo de sal, cierto lavadero de lanas o ciertos bares de la esquina (por cierto, prueba superada con las tres) perderían parte de su sentido sin ti.
- Porque al fin aprendí a coger por los pelos una parcela, cada día más grande, de mi vida que me dedico a colorear y esto no hubiera sido posible sin ti.
- Porque cuando me miraba en lo que tu veías de mí, me hacía crecer y ser mejor persona.
- Porque nunca me ha gustado lo racional, lo lógico, lo cuadriculado, las direcciones obligatorias o lo políticamente correcto y eso lo asumí gracias a ti.
- Porque antes creías, si creías y eso hacía que yo creyera también en mi misma y confiara en mis posibilidades.
- Porque al final he comprendido la jodida feria, ahora mucho más feria y cuando viene algún ratillo jodido me asusta menos la montaña rusa si estás ahí y cuando tocan los fuegos artificiales… es entonces cuando me vienes a la memoria junto con Kerouac (que no me acuerdo si llegamos a adoptarle en la familia) o Galeano (Este si creo, y sino se lo merece, tiene un relato que habla de Bilbao que.. bueno, otra de esas fascinantes casualidades tú entenderías tan bien…)
- Porque si, porque me da la gana, aunque no entienda el motivo después de tanto tiempo, pero sé que tienes que estar ahí, es tu sitio y no voy a intentar que vuelvas a desaparecer, ni te vayas a ningún otro. Lo mismo aquí podría añadir un MZ de aquellos, pero como ni tu te acuerdas del significado y como yo he tomado distancia y perspectiva, mejor lo dejo en un te echo de menos que es mucho más adecuado y sincero.
martes, 24 de noviembre de 2015
Continuará...¿Continuará?
Será que al fin y al cabo la vida es puro juego, y decido
abandonarme a él y vivir absurdamente, cual una Alicia cualquiera de un lado al
otro del espejo ¿Qué más da? Y no dejo de poder ver la irónica metáfora que
tiene el vivir en una ciudad plagada de puentes que te acercan una orilla a la
otra, ahora estoy en una, ahora paso al otro lado, y me quedo un rato del lado
donde te desenmascaras de esa trascendencia y ese ser de provecho que quieren
regalarte con la edad, una capa tras otra con cada año, y me dedico a jugar y
para ello nadie mejor que tú, al fin y al cabo ¿Qué mejor pareja de juegos y
descubrimientos? Descubrimiento de uno mismo, de ese interior en expansión por
explorar, de la música que le pone banda sonora al juego, las letras que se
entremezclan con el guión, los paisajes que le ponen fondo, y claro está que
siguiendo con la referencia a los puentes de mi ciudad, podemos transmutar uno
por otro y volver a dar nuevo sentido a la frase, “y era tan natural, cruzar la
calle, subir los peldaños del puente…” y poder seguir reescribiendo los
capítulos de una realidad paralela… un segundo, dos segundos y ahí estás:
“Joder norteña, ¿ que sentido tiene seguir un juego acabado y caducado? Game
Over” Suspiro mientras contesto al aire, “Veo que continuas con tu querencia a
la lengua de la Reina
Madre y será que siempre me he resistido a un fin, soy más de
continuará, y que coño, que algún rincón tengo que reservar para no crecer del
todo, o mejor dicho crecer para dentro no para fuera. (Vale si, lo mismo podría
decir también que casi te echo de menos, pero sólo casi, y esto negaré siempre
haberlo dicho y que no soy yo la que irrumpe descaradamente en sueños ajenos y
ya sabes, si no puedes con el “enemigo”…).
-. ¿Un café?
-. Mientras sea sólo…
-. Tic, tac, tic, tac
-. Siempre tan manipuladora pero no lo vas a conseguir
-. Ya, malos tiempos para la poesía
-. Horribles, ¿no ves la que está cayendo?
-. Sí, pero sabes que a mi siempre me ha encantado mojarme.
-. Pues disfruta de tu lluvia, pero mejor en silencio y sin remover
los posos del café ¿no crees?
-. Yo creo, si creo, yo creo en…. Creo que mejor cruza al
otro lado y procura cerrar del todo al salir
domingo, 22 de noviembre de 2015
Direcciones prohibidas
Reconstruyendo mi nueva vida con retazos felices de pasado,
un pasado remoto donde tú no existías pero ahora persistes en estar, volviendo
a revivir sensaciones antiguas que traigo al presente donde te autoinvitas como
nota discordante, afortunadamente recupero paisajes, sonidos, situaciones, gente, y vuelves a
colarte a curiosear en una vida que me pertenece sólo a mi e intento mantener
la cordura en tal insensatez y te aparto de un soplo, ya está bien, y cuando
creo que esta vez ya lo he conseguido, que al fin has vuelto a estarte
quietecito en la posición que te corresponde y me siento al fin como pez en el
agua en mi norte y no como flor de plástico en un escaparate en tierra ajena
(Sigo con los guiños a autores que merecen la pena leer o sentir o..) vuelve un sonido del oeste en forma irónica
y decido volverme sorda, pero nunca conseguiré ser muda, así que en una
demostración de la poca lucidez que me queda ya con este asunto, le lanzo al
viento un “Veo que siguen gustándote las direcciones prohibidas!!!!” entre
amenazante y desesperado, y me quedo tranquila, un segundo, dos segundos, hasta que
evidentemente llega la contestación burlona “A mi no me atribuyas tus locuras ¿no
será a ti a quién le gustan?” Empiezo a contar hasta diez a ver si llego a tres…
domingo, 15 de noviembre de 2015
Y mientras tanto...
Tropiezo de boca con esta reflexión: “Uno puede ver la vida sembrada de dificultades
que evitar, o como un vasto terreno
de juego que ofrece en cada rincón una experiencia enriquecedora que llevarse.”
Todo este largo tiempo he estado pasando de desenquistarme de la primera visión
para adentrarme en el juego y su vasto
tablero y ahora, que pese a lo duro de la metamorfosis, he conseguido que cada situación o cada rincón
sea una experiencia enriquecedora, a veces, voy considerando tan natural el
recuperar a mi compañero de juegos, aún sin citas precisas, aunque tenga que
cerrar los ojos para ello (no podía resistirme al guiño para el tío Julio) y
sumergirme en realidades paralelas inexistentes, que ya ni me asombro cuando me
veo sonriendo ante tus mordaces comentarios y mandándote donde te mereces. Y es que eras bueno, muy bueno en
el juego y aún no he encontrado quién te dé la réplica, a ratos voy practicando
aquí y allí pero cuando has aprendido con el mejor (espero que puedas alcanzar
a tu ego en la subida) no sirven sucedáneos. Tantos libros por comentar, tantas
canciones, frases, fotos, rincones, casualidades, personajes y personajillos, mensaje encriptados…. No
pierdo las ganas (traducido, ardo de ganas) de tropezarme con otro buen jugador que sepa darme la réplica
y ponerme en mi sito cuando me desvío de la jugada, pero mientras tanto…. Mientras
tanto sigo invitando y dejo pagadas un par de cervezas en cierto bar que amenaza derribo por si en
algún momento podemos retomar la partida, o empezar una nueva, pero ahora ya
sabes, mas viejos, más sabios, más primos, lo de crecer….(El primo Joaquín que
tenía envidia de los guiños) pues lo de crecer tendría que comprobarlo porque
si soy honesta no sé si prefiero quedarme con el tesoro acumulado y sentirme más
que agradecida mientras encuentro otro jugador de la talla o exponerme a que le
de la luz bajo un nuevo prisma y darme cuenta que mi imaginación lo ha
agrandado y simplemente brillaba y parecía tener valor por las circunstancias
del momento, algo que no sé si tendría valor para comprobar. Y por supuesto
todo esto en el rincón de las realidades paralelas, que es donde se juegan las partidas oníricas, en la otra
realidad, la de las montañas del norte donde la lluvía es de verdad, prefiero seguir jugando a ser espíritu libre...
jueves, 5 de noviembre de 2015
Infinito absurdo o viceversa
Torbellino de montes y montañas, montañas y montes me rodean cautivando mi vista y llenando todos
los espacios, espacios cambiantes teñidos de colores de otoño, los observo
mutar estática desde mi pequeña casa con esa gigante cafetera siempre llena
para los colegas y las conversaciones imposibles y… tantos años de rodaje y
vagabundeo por ciudades ajenas donde sentirme extraña y faltarme el aire para
al fin volver al punto de partida, ciudad-hogar-antes-ahora-siempre que me
envuelve y protege ofreciéndome lo mejor de ella en continuo alarde, me siento cual
hija pródiga con una sonrisa estúpida y perenne en mi cara y en mi alma, ¿por
qué? Pues porque sí, sé que pertenezco a este lugar igual que el lugar me
pertenece a mi en perfecta simbiosis. Intento ponerle banda sonora a este
momento “reconciliación con el mundo y conmigo y con mi vida” con Robe susurrándome
al oído a través de los auriculares mientras me pierdo en ese espacio infinito
que abarca mi vista, “Puede que ni me siente bien, ni me sirva de consuelo,
saber que nunca va a volver y que todo ha sido un sueño” … salgo del trance
inmediatamente, quita, quita, cambio rápido de canción, siguiente “Aunque ya no
esté tengo mis razones para ver que hay ocultas conexiones”…a la mierda, lanzo
lejos de mi los auriculares, ya ni intento probar con otra, mejor sin música
pienso, mientras creo escuchar lejana una risa burlona, ¡Que te den! Y tras el
arrebato momentáneo y consiguiente expulsión del invasor de mi espacio, vuelvo
a centrarme en mi torbellino de montes y montañas, montañas y montes hasta un
infinito absurdo ¿o era el absurdo infinito lo que había que romper?
sábado, 24 de octubre de 2015
Algo llamado estadísticas
Mi desmemoria, tan selectiva ella, ni recuerda ni quiere recordar la motivación para comenzar este blog, ha pasado demasiada vida desde
entonces y muchos, muchos cambios como para querer hacerlo. Lo que si recuerda
es que ya hace algún tiempo que no era empujado por la necesidad vital de
escribir que me acompañaba antes, sino casi por “obligación” comprobando con
ello mi deterioro y mi decaimiento en mi facilidad para juntar letras, leo y
releo y solo encuentro caos y nada destacable. Más cuando últimamente me dirijo
a un destinatario único cual mensaje en una botella al mar, que esto también
debería analizarlo pero tampoco quiero hacerlo.
Sabiendo que nunca he pretendido que nadie siguiera lo que
escribo he sido cuidadosa en no dejar comentarios en otros blogs, ni hacer
publicidad, menos aún sabe de el la gente de mi entorno salvo una honrosa excepción,
realmente viendo la mediocridad y el embrollo que va saliendo, lo he guardado
solo para mi por pudor, vergüenza o vaya usted a saber que, pensando incluso
muchas veces en mandarlo a la hoguera antes de desterrarlo de una vez de mi
memoria.
Pero un día descubrí algo llamado estadísticas, palabra que
siempre me ha horrorizado, pero que esta vez ha servido para que consiga
engancharme a ellas, ya que descubro que tengo un lector asiduo, escriba o no,
siendo últimamente más bien que no y pienso que ya son ganas. Sí, conseguir un
lector asiduo no parece una gran proeza, pero en mi caso le agradezco la periodicidad y la persistencia ya que ha hecho elevar mi curiosidad a límites
insospechados por no hablar de cómo incentiva a mi imaginación y fantasía.
Así que ahora en vez de querer mandar el blog a la hoguera, entro
muchas veces con el firme propósito de juntar unas pocas letras aunque sean
tan caóticas como acostumbran como homenaje a ese mudo pero dedicado y paciente
lector, pero en vez de ello voy derechita a las estadísticas y mi cabeza se
empeña en distraerse elucubrando las motivaciones que pueden llevar a alguien a
esa frecuencia en sus visitas, que puede ver que no vea yo, como habrá llegado al blog, que pensara de lo que lee, tantos vericuetos
por donde me pierdo que al final agoto el tiempo sin haber escrito ni media palabra. Pero eso no evita que me sienta halagada y que gracias a él
siga intentando que algún día salga algo menos mediocre y más fluido y
comprensible en todo lo que escribo, sea aquí, en foros más íntimos o para mi
sola. Y si algún día lo consigo, que no pierdo la esperanza, quiero que ese
invitado de piedra sepa de donde salió la motivación para conseguirlo cuando yo
ya había considerado desistir y dedicarme solo a devorar lo que otros mucho mejores que yo ya habían plasmado. Gracias!!!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)