domingo, 20 de diciembre de 2015

Lo que no quiero saber...



Algún día cuando conjugue tiempo y ganas (sí, lo se, te he plagiado) debería hacer inventario de las frases que me canta tu paisano y que te traen de vuelta, es increíble, a veces hasta pienso que le inspiras tu las letras como regalo de lo más irónico dirigido a mi. ¿A ti te pasa? Estar paseando tranquilamente con la música puesta y por un instante todo se detiene y ahí está la frase, y ahí estás tú y ahí estoy yo con ganas de devolvértela en forma de respuesta y ahí de repente acaba el instante y todo vuelve a su sitio y a su ritmo y sigo tranquilamente paseando entre mis montañas pensando en asumir de una jodida vez que no vas a volver:

-. Ahh, pero ¿es que alguna vez me he ido?

-. (1,2,3,4…. Si llego a diez no le mando a  pastar y desaparece)

-. Sabes que en el fondo te encanta la situación norteña brumosa.

-. Si vamos, una cosa… ¿no ves los botes de alegría que doy?

-. Pues te guste (que te gusta) o no, vete acostumbrándote.

-. No, si acostumbrada estoy, como para no estarlo.

-. Eres perfectamente consciente de que todo ocurre por algo.

-. ¿Y esta vez que es ese algo?

-. Joder prima te creía más lista ¿o es que quieres oírme decir lo que ya sabes?

-. ¿Lo desesperante que eres a veces?

Y llega nuestro primo común, con su suspiro acompasado, de nuevo a poner orden, ¿poner orden?

Comencé por dejar la puerta abierta siempre,
Para ver si llega hasta aquí tu aire caliente,
Respirarlo y que me cuente tus noticias más urgentes.”




No hay comentarios:

Publicar un comentario