Cerrando puertas, etapas, años….Y es que con mi afición a
llevar la contraría y dado a que están todo el día acongojándonos con la que
aún nos viene este 2013, pues una que es así ha decidido que va a disfrutarlo
pese a todo, coño, si es que además el 13 es mi número favorito (si, aquí
volvemos a la extraña costumbre de llevar la contraria) junto con el 8!!! ¿Cómo
va a ser malo llevando ese número?’
Porque no son cosas lo que nos hacen disfrutar, se puede
aprender a vivir con lo imprescindible, no consiste en tener de todo, sino en
disfrutar con todo. De lo que nunca podré prescindir es de los colegas, de los
momentos especiales que me aportan, de lo que me hacen reír cuando a mi se me
olvida la sonrisa por cualquier lado, de saber que en cualquier momento puedo
levantar el teléfono o abrir el correo y siempre hay alguien al otro lado, etc.
Y aunque la realidad general este jodida, la particular también, he conseguido
arañar una buena colección de momentos inolvidables y risas, y eso es con lo
que me quedo, el resto, a la papelera de reciclaje sabiendo que han ayudado a
hacerme más fuerte y a apreciar mejor el resto que he conquistado.
Y ahora toca seguir avanzando, mirando para adelante, hacia
el objetivo que tengo marcado, dando pasos que me conducen hasta allí. Pero sin
perder la perspectiva del camino, de las pequeñas cosas que se convierten en
las más importantes, rodeada de ese puñadito de gente que me orienta cuando me
desubico y pierdo un poco el norte ¿perder el norte?? Que tontería, jajaja,
cuando se me esconde un poquito!!! Pero vamos, que si he llegado donde estoy
con la que me ha ido cayendo y he podido con todo, me podrán frenar, pero ya no
hay quién me pare.
Pues eso, que cerremos puerta con la gente que ya no esta
porque yo no quiero o porque ella no quiere, “Las personas entran en tu vida
por una razón, por una estación o por una vida entera.”. Aprendiendo a asumir
los que solo están por una estación, sabiendo que quedan muchas estaciones por recorrer y pasajeros por subir, y
entusiasmada por los que estarán una vida entera.
Cerremos heridas, basta con no tocarlas, y no regodearse en
ellas, cicatrizan solitas y más rápido y te da tiempo a entretenerte en cosas
más placenteras si no andas repasando una vez y otra lo que ya pasó. Cerremos etapas, hay lugares y situaciones que
son eventuales y hay que dejar atrás, son piedras en el camino o lugares de
tránsito que hacen aumentar tus límites y hacen que te des cuenta de que tienes
más capacidad de la que hubieras podido imaginar.
Y ya, con sitio en la
motxila, guardando lo imprescindible y mandando a tomar por saco el resto, estrenemos
año y etapa con espacio para lo que aún nos queda por vivir, por soñar, por
conocer, por disfrutar la lluvia, y
sobre todo sin perder la capacidad de sorpresa y de emoción por las cosas. Si,
hoy estoy un poco ñoña, pero una vez al año toca y se me estaban acabando los días
para gastarla, que esa también ocupa sitio!!


