Si, lo asumo, como me diría el uno, tengo una buena avería
en la cabeza, o soy la reina de las maniegas como dice el otro ¿y? me gusta reírme
pese a la que (me) está cayendo, hablar y hablar y más hablar con los colegas y
soltar lo primero que se me pasa por la cabeza sin tener que controlar que
puedan pensar, ¿para que engañarnos? Me gusta mi incompostura y me sopla el que no
la entienda, incluso a veces me divierte provocar cuando me cruzo con intransigentes varios, bastante jodido es desayunarme 8000es y superar a veces alguna
realidad que se me indigesta como para además andar midiendo lo que digo y como
lo digo, o andar dando explicaciones de lo que hago y por que. Si, tengo mil
defectos, pero hasta esos me gustan, son parte de mi peculiar forma de ser, y
no voy a malgastar el tiempo que tengo en arreglarlos, al que le guste, bien,
al que no, pues que mire para otro lado… la verdad es que estoy encantada de
conocerme pese a estar continuamente de cambio dependiendo del día o de las circunstancias.
Y me gusta la gente que te dice la lo que realmente piensa aunque no sea la
que tu quieres oír, la que le gusta jugar y soñar, la que despierta mi
curiosidad y aumenta mis ganas de aprender, la que no se esconde detrás de una
apariencia ni detrás de nada, la que viene de frente, la que consigue
sorprenderme (para bien), la que no se queda solo con la fachada o con la idea
preconcebida y sabe ver lo que hay detrás, la que hace de pequeños momentos
instantes inolvidables, la que aprecia los pequeños detalles y ha aprendido que
en las cosas simples está lo más grande, la que se emociona, la que se ríe a carcajadas,
la que no necesita casi palabras para saber como te sientes y que necesitas, la
que no se deja llevar por la corriente y por lo políticamente correcto, la que
hace lo que quiere siempre que puede y no lo que debe…si, viendo la lista tan
larga, puede parecer que me gusta mucha gente, pero…realmente hay tan, tan
poquita que cumpla con los requisitos…pero me quedo con la parte positiva, que
al menos alguna hay y que yo he tenido la suerte de podérmela tropezar y en la
mayoría de los casos conservar, y esos son los que llenan mis días, los que
alimentan mi capacidad de soñar, los que pintan una sonrisa cuando los recuerdo,
los que me sorprenden y me emocionan. Evidentemente que echo en falta también a
los que ya no están, más en estas vacaciones de invierno que se acercan donde
nunca me faltaba un regalo en algún día tan normal como cualquier otro, pero…lo
que no podré echar en falta es lo que me llevé y conservo conmigo que mereció
la pena y que seguramente ha servido para ser ahora como soy. Y ahora vendría
lo de que también echo de menos los que me faltan por conocer, vamos como diría
el primo Albert (Pla) “Añoro
todo lo que no tuve, lo que tuve retuve y eso no me lo quita nadie”, pero como aquí
alguien que si estuviera me diría que me repito mucho, pues mejor me lo evito….

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