Blanco y negro como las cigüeñas, con su infinita gama de
grises, tantos como las historias que me gustaría contarte sobre mi asentamiento
en mis bárbaras tierras del norte, mis andanzas por tu desierto del oeste y mi
visita obligada a un lavadero, una cerveza en cierto bar de la esquina, mis días
de verano o mis tardes de otoño. Aunque siempre sobrevuelo entre las ganas de
poder contártelo y el deseo de que te diluyas ya por fin en la bruma del nunca jamás,
dejando de ser la conciencia de quién fui una vez y no sé si quiero volver a
ser del todo. Mientras ando aprendiendo a re-olvidarte, a re-descubrirme, a
re-negar de las jodidas casualidades….
viernes, 7 de noviembre de 2014
jueves, 6 de noviembre de 2014
La visita impertinente de mis cuartos y mis horas
Quizá alguien impertinente y descarado como él solo que se
presenta de improviso y sin ninguna clase de invitación, teniendo ya aprendido
que nunca la ha necesitado. Y mi cabeza tan caótica ella, que nunca sabe donde
guarda nada y lo tiene todo por ahí disperso, en vez de dejarle archivado en su lugar
correspondiente, cajón segundo a la izquierda, donde los inmejorables
recuerdos, imposibles como nunca jamás y ya cerrados y acumulando el polvo y
las telarañas de los años, ¿para qué? Le deja pasearse a sus anchas, ocupando
cada vez más sitio y armando cada vez más estrépito. Y a mi solo me queda
hacerme la despistada, como que no me doy por aludida, pero claro, la visita es
persistente como ella sola y se hace notar de todas las maneras imaginadas y
por imaginar y más empeño pongo yo en no verla más se empeña ella en hacerse notar.
Mientras yo apelo al poco sentido común que guardo en la reserva especial e
intento que mi cabeza le mande a su sitio o como poco que no le deje hacer
tanto ruido y ocupar tato espacio, imposible, como siempre va por libre, haciendo lo que le da la gana y
dejándome en evidencia cada vez que
tiene ocasión que no son pocas, y a mi solo me queda aceptar la ayuda que me
presta la visita para sobrellevar algunas situaciones e intentar aparentar que todo es de lo más
normal, si es que alguna vez hubiera sido normal nada de todo esto en el
trascurrir de los cuartos, de las horas, de los días, de los meses y de los años, con lo cual dejo a mis pensamientos en Blanco y…..
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Quizá alguien
De nuevo en casa, donde hasta la lluvia huele, suena y se siente. Tras la
alienación que trae consigo una gran ciudad donde todo es artificial y nada huele
a otra cosa que no sea polución o tiene
otro color que el gris del cemento, es un alivio rememorar antiguas sensaciones
y olores. Llegar a casa empapada de una lluvia que limpia el alma y las
heridas, tras ver la bruma que cubre los montes, redescubrir el sentido de los
colores con los diferentes verdes y marrones que deja de regalo el otoño o ver
las gotas resbalando en cada hoja de hierba junto con el olor a tierra mojada. Todo
un espectáculo para los sentidos que celebro como tal, al igual que el olor a
café recién hecho de esa taza bien cargada que me regalo para compensar el
tiempo a remojo sintiendo caer la lluvia encima de mí, pese a la mirada extrañada
de los locos con paraguas que nunca podrán entender lo que echaba de menos,
hasta doler, esa sensación, recuperando así a cántaros todos estos años en que me alejé
demasiado de quién era y de lo que realmente me hace sentir viva. Quizá con el
café se cuele alguna visita inesperada, quizá alguien con quién me gustaría
compartir cada instante que estoy rememorando, quizá a alguien a quién bendigo
a ratos por ser el causante de tanto cambio en
mi vida y por eso mismo le maldigo otras tantas. Quizá alguien que …
lunes, 21 de abril de 2014
...ueba super...
Como decíamos ayer... he retrocedido 13 años en el tiempo y ha sido..... y también...... Gracias a quién corresponde.
sábado, 5 de abril de 2014
Penúltimo
Comienzo del viaje en Santander añorando mi Norte, pero el
destino que es así de irónico me arrastró hacía el este donde seguir añorando mi
Norte, así que esta vez me puse de su parte, de parte del destino, de mi
destino. Y ahora ya casi paladeo mí vuelta a casa definitiva, nuevamente meto
los restos de mi vida en 4 cajas para regresar a mi sitio, al lugar que
pertenezco y siempre he pertenecido independientemente de donde me haya tocado
vivir. Y puesta a guardar y descartar cosas que puedan servirme en mi nueva/vieja
vida, el destino de nuevo, me ha puesto de cara frente a mi asignatura pendiente, y
a un puñadito de días, quizá hasta menos, puedo contarlos con los dedos de una sola
mano, iré a pasearme por el desierto del oeste a ver si encuentro algún fragmento
de todos los que tiene para mi escondidos, una parte de mi que
necesito recuperar para poder llegar entera a mi casa. No necesito verte para saber
que estás conmigo
domingo, 26 de enero de 2014
Cien
Así a lo tonto a lo tonto, me veo escribiendo la entrada número
100 de un blog que empecé por pura casualidad, como casi todo en mi vida, después
de haberme impactado con otro blog que me sacudió entera. Estaría bien saber
los verdaderos motivos por los que volví a escribir después de tiempo, además
para mi sola sin pretensión de que nadie lo lea (yo al igual que Whitman, "Emito
mis alaridos por los techos de este mundo")
y aún así me sorprendo de cada visita que tiene. Supongo que quería recobrar un
tiempo pasado donde jugaba con y por los blogs, donde gracias a mi compañero de
juegos, aprendí tanto, de él, con él, de mí. Aunque ahora me he dado cuenta de
que no tengo que vivir en el pasado por muy reconfortante que este sea, ni en
el futuro que no sé cual va a ser no tengo tanta visión, además quiero que este
me sorprenda para bien, tengo que vivir ahora, además a ver quién es el que se
atreve a decirme que aunque yo no vea o siga en contacto directo con esa
persona, yo no la pueda sentir, imposible, llevo demasiadas cosas que aprendí,
incluso algunas que empiezan a tener sentido ahora, así que, según eso, sigue
volando conmigo, nunca se ha ido, además para los que decidimos seguir siendo niños toda la vida, no existe el tiempo, es otra mentira de esas que nos cuentan.
Y esta temporada me ha dado como Cortázar o tantos otros,
por jugar con las palabras, adopto palabras que no conocía, como “aggiornar”,
me fascinó cuando la escuché, y ahora me la encuentro por todos lados,
curiosamente yo le dí un significado que para nada tiene que ver con el suyo,
pero da igual, yo la utilizo para lo que me da la gana, el caso es que me suena
a música. También me invento otras nuevas, como “refansopla” que no dejo de
utilizarla, vendría a ser algo así como “me la sopla” pero elevado a la enésima
potencia, y es que últimamente me la refansopla todo, bueno, todo lo que no me
sirve, lo que piensa la gente de mi, de lo que hago o dejo de hacer, el reloj
(vale si este me la ha refansoplado siempre, pero ahora ya no es solo que no lo
utilice sino que hago las cosas cuando me salen no cuando me las plantea un
horario establecido por vaya usted a saber quién), lo que dicen en la tele
(hace meses que de nuevo he decidido usar ese aparato como estantería para
dejar cosas encima, me es más útil que encenderla y tragarme todas sus mentiras
y manipulaciones), tantas cosas que no me aportan nada en absoluto. Y así dejo
todo el sitio para cosas que realmente si me interesan y si me llenan, como
escribir la entrada 100 de un blog para emitir mis alaridos por el techo de
este mundo, simplemente, porque me sale y me da la gana, refansoplándome lo que
piense el resto del mundo de lo que escribo, o si lo leen o no, a mi me vale y
es lo único que cuenta.
sábado, 25 de enero de 2014
Cinco meses
Cinco meses me separan del retorno definitivo a casa, a ese
norte que tanto tiempo lleva esperando mi vuelta. Pero regreso sin prisa,
primero estoy reconciliándome con Barcelona, tal como lo he hecho hace unos días
con Madrid, porque no son los lugares lo que me hacen ser, sino el recuerdo y
la vivencia que tengo de ellos, pues si no me gusta el recuerdo, lo cambio por
otro que si me guste. Porque he aprendido a estar conforme con todo lo que soy (si aquí encajaría perfectamente a
Whitman, ese increíble poeta visionario, muy vivo para mí) y así puedo estar
conforme donde esté. Y he aprendido a apreciar en su medida a la gente que he
conseguido tener cerca allí donde me he instalado y toda esa gente no estaría
ahí si nunca me hubiera movido de mi casa, ni hubiese crecido como persona, ni
hubiera abierto mi mente a otra forma de ver la vida o sentir las cosas. Y
ahora que soy plenamente consciente del inmenso equipaje que llevo dentro de
mi, fuera seguramente no tanto porque también he aprendido a no “acumular y
acaparar” cosas, sino vivencias, momentos, personas y sentimientos, ahora es el
momento de regresar al punto de partida siendo otra y siendo la misma a la vez..
Y yo que era la reina de la descortesía, que no aceptaba un gracias ni metido
con calzador, mi respuesta siempre era “que te den”, ahora agradezco cada una
de las situaciones que vivo, no las doy por normales, sino que las asumo y
siento como si fueran extraordinarias y doy las gracias continuamente por todo,
y he recuperado mi capacidad de querer sorprenderme, y vaya si me sorprendo,
cualquier día se me desgastan los “huala”!!! que voy soltando a lo largo del día.
En fin, que ya no solo he conseguido ser feliz (boba o no) a tiempo completo,
sino que hay momentos que creo que voy a conseguir hasta levitar y esto para
alguien que se ha pasado 5 años viviendo su infierno particular y siendo un
jodido caballo de batalla, como poco es casi un milagro, una sensación nueva
que no había conseguido sentir hasta ahora y quiero que siga y siga y siga y……
martes, 14 de enero de 2014
La vida es un inmenso puzzle
Llega un día, así un día cualquiera, que alguien enciende la
luz y te encuentras que tu vida es un puzzle inmenso, resulta que todo este
tiempo te han ido dando las piezas sin enterarte y ese día todo empieza a
encajar y tener un sentido apabullante, todo lo que has vivido y no entendías
va solito a encajarse en su sitio y va dando sentido al resto, y empiezas a ver
el sentido de las personas que te has ido encontrando, de la situaciones, de
las casualidades que no son tales son lo que necesitabas saber y aprender, y entonces
entiendes, más bien lo sientes, que verdad es que nada pasa porque sí, que todo
tiene un sentido en ese puzzle. Y es en ese momento cuando empiezas a mirar a
la realidad de frente, y vuelve tu capacidad de sorprenderte por todo y estar
atento a cada detalle, porque claro está, el puzzle está incompleto y aparecen
piezas a cada momento, y hay algunas que ya tienes que no encajan aún pero ya
acabarán encajando y teniendo también sentido. Realmente soy la niña esa que
mira el mundo con curiosidad, asombrándose por cada cosa, jugando y siendo
feliz, que realmente es de lo que se trata. Nos empeñamos en buscarle un
sentido a la vida, en buscar vaya usted a saber el que, a vivir según nos
programan (estudia, trabaja, haz tal, haz cual, esto es así, ten cuidado) demasiadas
limitaciones para una niña, demasiados miedos que no son míos, demasiadas
responsabilidades, y al final con todo ese equipaje, ¿somos felices? No, no es
nuestra vida, es la vida de otros!!! La mía es disfrutar de cada cosa que hago,
sorprenderme de cada cosa que veo, ilusionarme con cada persona que me cruzo y
compartir con ella su historia y aprender y aprender, no puedo limitarme por el
miedo, miedo a perder, miedo a que pase algo malo, y si en vez de tener miedo a
lo que pueda pasar, pienso en lo que me estoy perdiendo por tener miedo, y que si todos tuvieramos miedo de todo y todos acabariamos paranóicos, todo
cambia, y pienso en la de cosas sorprendentes que me están pasando, nos complicamos la vida pensando que para ser feliz tengo que hacer esto o lo otro, todo mentira, ya somos felices y ya tenemos todo lo que necesitamos, solo que ni lo vemos por andar buscando en otro lado, y cobra
sentido la frase de que la vida es más
simple que todo eso, o que para ser feliz solo tienes que dejar de ser infeliz
y sobre todo la que más me persigue últimamente, quizá la vida no exigía tanto
de ti, simplemente que fueras feliz!!!
miércoles, 11 de diciembre de 2013
El mapa del tesoro
Hoy releyendo a Kirmen Uribe, rescato la genial frase que me
cautivó, es más, tuve la oportunidad de preguntarle en persona si se lo habían
dicho realmente o era una licencia poética, y si, si, se lo dijeron realmente:
“Vuestra lengua
parece el mapa del tesoro”, me descubrió. “Si desenfocas el resto de las letras
y percibes sólo las x parece como si te guiaran por la ruta del tesoro.”
Me pareció que aquello era lo más bonito que se podía decir de un idioma que no conoces, que se asemejaba a un mapa del tesoro.”
Me pareció que aquello era lo más bonito que se podía decir de un idioma que no conoces, que se asemejaba a un mapa del tesoro.”
Claro está que si quiero volver a casa, a mis orígenes tengo
que desempolvar algo de ese mapa del tesoro y en ello ando redescubriendo
palabras que me suenan a música, a lluvia, a tiempos felices. Lo mejor es tener
con quién practicarlo para que me vayan corrigiendo y para poder ampliar
vocabulario y con ello es como si diese un pasito más acercándome a ese destino
que perdí de vista, mi casa pequeña con una cafetera muy grande y siempre llena
de amigos. Amigos que te sueltan espontáneamente “no me das miedo, elementa”
cuando les pregunto si saben donde se meten llevándome a descubrir la cuesta
Moyano en la capi de la
República, o el que me llama calamidad por decir que vivo
siempre al filo del abismo, luego lo arregla diciendo que soy una superviviente
nata. Algún día tendré que hacer repaso de todos estos apelativos que me van
calzando y que tanta ilusión me hace redescubrir, aunque aún me falte el que me
regalaba el pequeño saltamontes o el roja de…, o el de la norteña brumosa y
tantos otros, el de….. si, mejor no paso lista, ¿para qué? voy a disfrutar de
los que si están, de los que estuvieron y vuelven a estar, que no sé si son
pocos o muchos pero si los mejores y los que me hacen vivir momentos
sublimes!!!
viernes, 6 de diciembre de 2013
Si hay prisa
Parece increíble que una frase tan típica y tópica dicha sin
pensar pueda causarme tanto revuelo (si, si, recuerdo “la dulce rutina” también,
pero no es lo mismo), la frase de marras es “no hay prisa”, y de no estar
haciendo demasiado caso a la conversación me veo totalmente enganchada con la
respuesta “joder, estoy harto de la frase de marras, si, si hay prisa, hay que
vivir y saber lanzarse al vacío y aprovechar cada oportunidad y cada minuto”…. Realmente
estremeció todos mis cimientos, porque evidentemente tenía razón el tipo, toda
la razón de mi mundo, ya está bien de esperar, de ir despacio, de ver la vida pasar aprovechando solo la mitad que puede ofrecerme, yo quiero VIVIR
y sobre todo “arder la vida” (esa frase si es para enmarcar y mira que últimamente
no me la quito de la boca y la cabeza, pero como ya nadie saca filos ni puntas a mis "perlas" pues las suelto más repetidamente), y en ello estoy, feliz aprovechando
cada minuto, dejando que me inunde el sol de invierno y el frío en la cara, preparando
mi viaje a la capi, con el reencuentro con la gente que me aporta un cariño
especial y me llena, planeando la siguiente, que también es de nota, otra parte
de mi familia que quiere darme calorcito y por si no estoy convencida ya de
verlos después de la pila impresionante de años, me dicen “y acuérdate tu
asignatura pendiente está muuuuy cerca”, como negarse??? Si al final acabaré reencontrándome
en otro barrio de Nunca Jamás y lo mismo hasta me encuentro un carrete ilford
enterrado en el barro!!!…
Lo malo de esto es que en un arrebato de estos míos corte
cualquier medio de comunicarme con un tipo con semejante visión, lo mismo era una
caja de sorpresas, pero una es tan generosa que se lo traspasó a otra persona y
hasta que acaben de darse cuenta que no tienen nada que ver prefiero quitarme
del medio y dejar que la vida me sorprenda con nuevos visionarios, con gente
que me ponga en el camino que abandoné no sé aún por qué, personas que ardan la
vida, como diría Eduardo Galeano, y de paso hagan contagiarme y que la ardamos
los que nos acercamos.
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