jueves, 4 de diciembre de 2014

Poses adquiridas



Esos protocolos, fórmulas y formulismos que siguen sacándome de quicio, que solo los practico cuando es estrictamente necesario por exigencias de guión, que además se me nota demasiado que son  forzados, pero no suelo sacarlos a pasear con la gente que me importa. Prefiero que alguien se haga el despistado al verme, o me deje a mi hacerme la despistada, que no venga y se acerque a preguntarme: “¿Qué tal? Me alegro de verte” Cuando le interesa poco y menos como estoy y menos aún se alegra de verme, lo mismo que yo a él seguramente. Y quién realmente se alegra de verme o yo a él, no necesita ese trámite, se nota sin decir nada. Quizá por eso sigas persistiendo en mi memoria, porque una vez despojado de formulismos, de poses adquiridas y de esa querencia a seguir el guión que interpretamos para cubrir exigencias ajenas, y dejamos solo lo espontáneo y la esencia,  descubrí a mi alter ego, a ese otro yo que quise haber sido y empecé a descubrir y ser, ese otro yo que me descubrió más de mi misma en tan poco tiempo que lo que yo hubiera tardado en descubrir años, ese otro yo…

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