Ese otro yo que fui aprendiendo a redescubrir a la vez que
salía del encefalograma plano en el que me había sumido yo misma. Me gustaba
esa imagen de mi que hacía tanto había escondido y que contigo pudo ver de
nuevo la luz y aumentar y crecer… Al final somos esas imágenes que reflejamos
en los demás y esta claro que la imagen que reflejaba yo de ti era la más previsible que acabara relegada en el olvido
y que fuera totalmente prescindible y desechable. Te imagino ahora, en el improbable caso de
que alguien te hablara de mi, pensando un rato, buscando ahí en la niebla y
contestando “ah si, es verdad, algo me suena que hace tiempo conocí a alguien…”
olvidándote de ello al instante mientras sigues a tus cosas. Eso sería lo lógico en mi caso también si
alguien me hablase de ti, pero ya sabemos que en mi caso la lógica es algo que tengo casi sin estrenar,
siempre me ha perdido mi lado sentimental por más que lo intente disfrazar bajo
mil capas de borderío e ironía, y esa
pose de me la sopla todo...
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