Y realmente estoy aprendiendo a que me la sople todo, por
eso pese a lo ridículo de la situación escribo esto para alguien que nunca va a
leerlo, y seguramente por ello también, acabaré desquiciada recordando sin querer
hacerlo una realidad fragmentada de ti, porque siempre hubo una sutil barrera en
lo que compartíamos, como bien decías, había cosas que no tenían cabida en nuestro
particular Nunca Jamás ni falta que hacían, con lo cual solo se filtraba lo que
queríamos que atravesase el tamiz, como las mañanas de domingo, las
casualidades, las cigüeñas… la parte poética y en mi caso, la parte que ocultaba a todos los demás. Y quizás por eso, la opción de
encontrarte por casualidad, cuando pasee por tu desierto que más pesaba era el No.
Tenía miedo que al ver el conjunto completo, todo se diluyera y acabase por
darme cuenta que la distorsión de tu imagen era tal, que lo que siempre he
guardado como algo fuera de lo normal, se convirtiera en algo de lo más mediocre,
vulgar y absurdo.
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