Página en blanco que curiosamente escribo con la vuelta a
mis orígenes, con paseos por esas calles que ya se han hecho habituales como si
los 22 años de distancia no hubieran ocurrido nunca. En un ensamblaje perfecto
entre lo que la ciudad y yo fuimos y lo que somos ahora y es que siempre nos
hemos entendido muy bien mi norte y yo. Por fin me vuelvo a sentir en casa tras
tanto tiempo de desarraigo. Quizá ese mismo desarraigo sea el que me haya
producido el aferrarme a lo entrañable y
conocido como tabla salvavidas para momentos de gran tormenta, y quizá sea por
eso que cuando creo que ya te he quitado de mi memoria de repente escuche una
voz en mi conciencia “joder Li, sujeta los caballos que se te desbocan” o
similares.. Sí, ya sé, la abrupta y
salvaje era yo, tú habitualmente el que guardaba las formas y protocolos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario