Entre una de tantas manías de mi extensa colección, está la
de poner nombre, etiquetas e intentar racionalizar todo, será para compensar mi
caótica vida, el ser un despiste con patas y sobre todo mi agudizada desmemoria
y así me veo por ejemplo llamando a las calles como me viene bien para
acordarme no como realmente se llaman o poniendo apodos a la gente por mi grave
incapacidad de recordar un nombre, y ya cogida la costumbre la extiendo hasta a
los que si me acuerdo, y claro al tratarles más, pues al final acaban con un
catálogo de 4 ó más sobrenombres
dependiendo de la ocasión, lo cual acabo
convirtiéndolo en un auténtico laberinto para cualquiera menos para mi que voy aclarándome.
Y así voy funcionando, con las etiquetas propias para poder mantener un cierto orden
dentro del caos.
Así que el otro día cuando una colega me preguntó ¿Oye y que
pasa con Alguien?, pufff, evidentemente la pregunta es muuuuuy buena, y más
evidente es aún que la respuesta es muy fastidiada (con jota), y solo acerté a
contestarle que solo sabía que no sabía nada (si, si, lo sé, pequé de una
absoluta falta de originalidad) pero es que efectivamente esa es la auténtica
realidad. Y claro, una no podía dejarlo quietecito, sin menearlo y dedicarse
solo a vivir el momento, sin preguntas, sin etiquetas como pretende, ¿para que?
, así que de vez en cuando aparece de nuevo en el inconsciente la pregunta de
marras e intento apartarla enseguida, pero es de un persistente que…será que es
de las pocas veces que no puedo explicar(me) algo. Con lo cual cuando leí (si,
otra de mis tontas manías, no leer no, devorar lecturas) a mi tío un poema
acerca de la despareja, la definición se fue ella solita y deprisita a
colocarse detrás de la pregunta persistente, como si fuera una pieza de un puzzle
que encaja a la perfección. Por lo tanto, ahora si alguien me vuelve a
preguntar ¿Oye y que pasa con Alguien?, podré contestar rápidamente, que somos
la despareja!!!. Al menos hasta que el tiempo se encargue de encontrar una
etiqueta mejor.
No sé si la parte contratante de la otra parte estará muy de
acuerdo con la definición de algo que ni puñetera falta que le hace definirse, que
bastante tenemos con irlo llevando, y tomarlo con dos hielos o con una Voll
Damm mejor, pero así al menos mi
archivo nemotécnico se queda tranquilito y cuando la pregunta insistente salga
a pasear ahora ya podré dejarla acompañada de su consiguiente etiqueta
para que no se descontrole y deje sitio para otras cosas.

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