domingo, 28 de octubre de 2012

Son las cosas...

Hoy es una de esas tardes de domingo en las que te aferras a la taza de café, ahuyentas de un manotazo las realidades y te dedicas a introspecciones recuperadoras después de haber homenajeado como corresponde a cierto poeta apegado al mar en su aniversario de muerte, o estás presente aún en la distancia en la ceremonia que se esta llevando a cabo de esparcir cenizas en ese mi mar cantábrico de otro grande que lo fue hasta el último suspiro. Y yo, parafraseando a Borges, me jacto más de los libros que he leído y de los que me faltan por leer, de las cosas que he aprendido y me faltan por aprender; de las conversaciones enriquecedoras e imposibles o no y de las que están aún por compartir, de amigos auténticos e indescriptibles que la vida ha puesto convenientemente en mi camino con sus apoyos, su prosa enriquecedora, sus risas y su calor y de los que aún me faltan por conocer y seguramente hasta de algunos conocidos; de mis sueños compartidos o no y los que me faltan por soñar; y de los momentos especiales de esos que la memoria puede enterrar pero nunca desterrar ya que el sentimiento que atesoran es demasiado fuerte como para no tener su espacio, más los que me quedan por inventar y disfrutar Resumiendo y como hoy ando apropiándome de frases ajenas: “Son las cosas que no conocéis las que cambiaran vuestra vida." (W.Vostell) y aquí sigo esperándolas ansiosamente aferrada a mi taza de café en mi parcela de colorines “Estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo.” (J.Cortázar)

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